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Barça – Valladolid: ahí está el alirón

Tirando de memoria, que los sábados no están para meterse en webs de estadísticas, este año en Liga el Barça lo ha ganado todo en casa salvo el empate cedido ante el Villarreal. Espectacular. Su rendimiento en la competición doméstica, además, ha sido excelente tras la eliminación ante el Inter, cuando muchos nos temíamos que la decepción europea sería un golpe demasiado duro para los blaugranas. Una respuesta de campeón, con exhibiciones en citas complicadas a domicilio que ha reforzado la confianza en este equipo hasta a los más escépticos. La compleja situación generada alrededor de Ibra, un tipo más que sospechoso para gran parte de la masa culer, ha sido bien resuelta con la providencial aparición de la mejor versión de Bojan, un seguro de gol en estas últimas jornadas. Lo es junto a un Pedro que sigue determinante y un Messi que, aunque se le nota agotado, mantiene un idilio perfecto con el gol.

Encaramos pues la vital cita de este domingo, la que debe darnos esta terrible Liga, en condiciones más que notables. Tan sólo planean un par de dudas que emborronan un pelín el optimismo: por un lado, hasta qué punto nos afectará la -injusta- ausencia de Xavi. El de Terrassa se antoja un jugador vital para romper el autobús-trolebús-tranvía-transatlántico que colocará el bueno (?) de Clemente en su área. Cabe esperar que Pep encontrará la mejor solución para romper las lineas defensivas vallisoletanas, y tal vez con la movilidad de los de arriba (si damos por hecho que Ibra empieza en el banquillo) ya será suficiente. Pero si te falta el timón y parece que tampoco puedes contar de inicio con su único recambio posible, Iniesta, siempre te quedará alguna duda sobre el rumbo que acabarás tomando.

También genera algo de incomodidad enfrentarse a un equipo que, aún siendo de lo más mediocre de esta mediocre Liga, se lo juega absolutamente todo. Bajar a segunda es el peor desastre para cualquier club de fútbol, eso es obvio, y ninguno de los once jugadores del Valladolid que salten al terreno de juego quieren verse la temporada que viene jugándose la tibia en el campo de la Ponferradina. Ante esta situación extrema se puede esperar cualquier cosa del rival, y más con Clemente como entrenador.

Pequeñas notas de intranquilidad que nunca faltarán en partidos tan decisivos como el de este domingo. Pero no es necesario sufrir más de la cuenta, porque el estado de forma y la superioridad del Barça es tal que la victoria debería llegar sólo por inercia. Este equipo ha superado tantos retos durante este año, especialmente en esta agotadora liga, que un pinchazo en el último momento no cabe en la cabeza de nadie. Y si cabe, nadie quiere dejarle sitio. Es un ‘1’ fijo en la Quiniela. Así que tranquilos, que el partido, y el título, caerá como fruta madura. Ahí está el alirón. Pero ya lo ha dicho Guardiola, este domingo no hay que ir con la idea de celebrar nada. Simplemente, hay que ganar un partido, el único que nos falta para ser los mejores.

Villarreal – Barça: combatir la saturación

Lo que prometía ser una noche gloriosa de inclemente sexo terminó en un espectacular gatillazo acompañado por esas resacas que nublan la vista durante varios días. Adiós Champions y cabeza bajo el ala. Que cobardes y lamentables son los aficionados del Barça como yo, que bendicen a su equipo en todo cuando la cosa va viento en popa y se retiran al menor (o mayor) traspié. En la derrota, desconexión. A duras penas me he enterado que Xavi estaba lesionado. Me ha parecido leer que jugamos éste sábado a las 10. No sé cómo se presenta el Villarreal ni si hemos cambiado de una puñetera vez a Iniesta por Cazorla a pelo. Ni recordaba que me tocaba hacer la previa del partido, que llega tardísimo.

Hablo de sensaciones personales, pero creo que estamos saturados. Afición y equipo. Llevamos dos años en un parque de atracciones bañado en bolas de azúcar rosado, luces de neón, música estridente y montañas rusas de cuestas interminables sólo superadas por descensos más vertiginosos todavía. Moción de censura, llegada de Guardiola, inicio tambaleante, despegue, un título, dos, la final de Roma con el equipo en cuadro nos da el tercero, verano duro con la marcha de Eto’o, superproducciones Floren, Cristiano, de vuelta al ruedo, atasco en la Supercopa de Europa, Don Pedro, el sufrido y victorioso Mundialito, alcorconazo y lyonato, villarato, lesiones, plantilla corta, jugadores dimitidos y cuatro partidos, cuatro, en una sola temporada contra el jodido Mourinho. Gente, esto es demasiado. Estar en todas las peleas te deja magullado. Refugiarse en la cueva es, a estas alturas, una tentación demasiado grande para todos. Afición y equipo.

Sin embargo, esto no ha terminado. Aún nos quedan cuatro jodidos partidos. Hay que combatir esta saturación y, afortunadamente, todavía hay un reto que puede aliviar las engarrotadas piernas de nuestros cabrones, mucho menos oportunistas y cobardes que aficionados como yo mismo que se esconden o lo mandan todo a la mierda a la primera de cambio. Hay que ganar esta Liga. Guardiola y sus jugadores merecen terminar la temporada con un título que premia la regularidad. Sí, hemos sufrido muchos altibajos, pero el equipo ha estado en todas y cada una de las batallas que se le han presentado, combatiendo con mayor o menor acierto, en mejor o peor forma, pero siempre puntual a la cita, como un reloj del país de Gamper. Esta noche en el Madrigal no será una excepción.

Esta constancia merece premio, y ahí está el galardón de la liga. Ya lo rozamos con la yema de los dedos. Seria de justicia poética que al final pudiéramos agarrarlo con todas nuestras fuerzas.

Barça – Deportivo: tan importante como el Clásico

El Barça clavó una estocada casi definitiva al Real Madrid el sábado pasado en el Bernabeu. El equipo de Guardiola dio un paso de gigante para conquistar su segunda Liga consecutiva. Lo tiene todo de cara, pero aún cabe la posibilidad de mandarlo todo al carajo. Sí, el Barça todavía puede perder esta Liga. Y sería una de las peores cagadas de la historia de este club. Así que poca broma.

El equipo viene de dar una exhibición de tintes humillantes en la capital del reino. La euforia reina entre los culers. Y en Madrid están hundidos. Quedan 21 puntos por disputarse, pero parece que ahora mismo nadie puede hacer frente a los de Guardiola. Este miércoles el Barça se reencuentra con su afición en un partido, ante el Deportivo de la Coruña, que para muchos tiene visos de alegre trámite. Jornada intersemanal, un rival cuya mejor versión de este año se ha desdibujado totalmente, y un público, el valiente que acuda al Camp Nou un miércoles a las putas 10 de la noche, seguramente más predispuesta a recordar el sábado pasado que a dar calor a un equipo que parece no requerir ninguna ayuda en el espectacular tramo final de temporada que está protagonizando.

Se da la circunstancia, sin embargo, que el partido de este miércoles es tan importante como el disputado en el Bernabéu. Ante el Depor nos jugamos los mismos tres puntos que ante el Madrid. La única diferencia es que allí impedimos que los de Pellegrini sumaran. Nada más. Un eventual resbalón ante los gallegos puede echar por tierra la exhibición en Madrid. Todo lo que no sea llevarse los tres puntos hará que los lugartenientes de Satán recobren súbitamente el aliento y se den cuenta que, con apelación de espíritus mediante, aún pueden disputarnos la liga. Están muy hundidos, a punto de irse a la mierda, pero sólo necesitan que la caguemos para recobrar la vida. Ya sabéis cómo son las cucarachas.

Así que el partido de este miércoles, y también el del sábado ante los pericos, son tan vitales como el Clásico. El auténtico salto adelante llegará si conseguimos estas dos victorias, que cortarán cualquier atisbo de reacción blanca. Si el Barça sigue con el paso firme, más fácil será que el Madrid se desmoralice y se deje puntos en sus próximas citas. Si tropezamos, dad por hecho que ellos no lo harán. De cara a mañana me importan bien poco las alineaciones y los arbolitos. Tal vez Guardiola opte por las rotaciones para dosificar jugadores de cara al terrible calendario que nos espera. O tal vez no. Me da igual. La cuestión es que, salten los que salten al terreno de juego, deben saber que están a punto de jugar una final. Así que salid y disfrutad. Pero, sobretodo, ganad.

Barça – Arsenal: Moral alta ante las bajas

En la guerra que libra el Barça, el frente no avanza en vano. El equipo lucha sin tregua para abrir camino, éste cada vez más luminoso hasta la gloria final. Pero en el fragor de la contienda las bajas son cada día más numerosas y sensibles. En los albores de las batallas decisivas el equipo está muy mermado. Este martes toca remachar ante el Arsenal el pase a semifinales de la Champions tras una monumental exhibición de juego en Londres que, a pesar de su balance algo estéril y pírrico, nos permite tener el viento a favor. El 2 a 2 de la ida es, al fin y al cabo un gran resultado, pero son bajas Puyol, Piqué e Ibrahimovic, e Iniesta vuelve justisimo. El enunciado es terrible, sin embargo los precedentes atenúan el miedo. El más cercano, el magnífico rendimiento de los ‘secundarios’ el sábado pasado ante el Athletic. El más lejano, la catarata de títulos conseguidos la temporada pasada, final de Champions incluída, con un equipo absolutamente cercenado.

Cuando ha sido necesario, este Barça ha suplido las bajas importantes con carácter, ambición, solidaridad, implicación y espíritu ganador. Pocos esperábamos un rendimiento tan espectacular, a nivel individual y de conjunto, de un once tan de circunstancias como el del pasado sábado. Ahí estuvo un sorprendente Maxwell en uno de sus mejores partidos del año, ahí estuvo ese Bojan que lo meneas y caen goles, ahí estuvo Chigrinskiy demostrando carácter en la zaga, hasta Jeffren estuvo abriendo la lata. Alternativas que, salvo la del ucraniano, dan más riqueza de posibilidades al arbolito de este martes en el Camp Nou. Tras su gran partido, Bojan se ha ganado salir de 9 ante el Arsenal. O bien Guardiola optará por Messi de falso delantero y desplazará al de Linyola a la banda? Será capaz de dejarlo en el banquillo para dar sitio a Henry, a pesar de su deplorable rendimiento en el Emirates? No es tan fácil descartar a galo, que sigue aportando cosas en la posición de 9.

El centro del campo parece concedido a Busquets, Xavi y Keita. No hay sitio para la rocosidad de Touré en un partido tan importante como este, en el que toca defender un resultado favorable? Tal vez el centro de la defensa sea para él. Nadie, Guardiola tampoco, olvida cómo el marfileño nos salvó la papeleta ahí en el tramo final de la temporada pasada. Aun así, no es demasiado arriesgado prescindir de un especialista en la posición de central como es Márquez? Tal vez el riesgo sea poner al mejicano… Y qué ocurre con Maxwell? Abidal ha vuelto y se quedará con el lateral izquierdo, pero el brasileño ha estado a la altura cuando se le ha requerido.

Existen, por lo tanto, muchas cuestiones a resolver, muchas variantes para confeccionar la alineación. Y esa es una magnífica noticia si tenemos en cuenta el peso de las bajas blaugranas para esta vuelta de los cuartos de final. Salga quien salga, el once culer será una garantía de competitividad. Y enfrente el Barça se encontrará un rival también muy diezmado, y con muchas menos alternativas. No estarán Cesc ni Arshavin, sus jugadores de mayor calidad. Tampoco Gallas ni Song, y Campbell es duda. Todo el caudal ofensivo de los londinenses recaerá en Nasri, que parece ser por fin el jugador que prometía y en un Walcott que rompió el partido en la ida pero que también peca de mucha irregularidad y que ya no jugará con el factor sorpresa. Será con estos mimbres con los que el equipo de Wenger deberá ganar o empatar a muchos goles en el Camp Nou, lo único que le vale para pasar. Se antoja complicado, aunque ya demostraron hace una semana que con casi nada nos pueden hacer daño. Pero si el Barça saca su mejor versión europea en casa, la que vimos ante Inter y Stuttgart, citas en las que también habían ausencias destacadas en nuestras filas, no hay otra opción que la victoria blaugrana. Salga quien salga en el once inicial.

Un arsenal de argumentos para el optimismo

Somos del Barça también para disfrutar de jornadas como la de este miércoles. Cuartos de final de la Champions ante el Arsenal. Equipazo, amante del juego de ataque, repleto de jugadores exquisitos que desarrollan su coreografía en un estadio de lujo de una de las capitales planetarias. Esto es el no va más, un espectáculo sin parangón. Y una cita complicada para los nuestros. Stop eulogia, el equipo de Wenger es MUY bueno y tiene capacidad para dejarnos muy tocados en su feudo. Pero si analizamos la situación, el optimismo se impone. Porque el Barça posee un arsenal de argumentos para llevarse la eliminatoria.

Messi – Podríamos dejarlo aquí. Pero no insistamos más en el argentino y prosigamos.

Ibrahimovic – Sigue pareciendo un pato mareado en el sistema de juego blaugrana, su adaptación dista de ser completa, cae una y otra vez en fuera de juego, sus compañeros no ven sus desmarques a tiempo… Pero es un crack y ha reencontrado la senda del gol. Cuando toca empujarla, está donde tiene que estar. El sueco puede ser fundamental

Xavi & Keita – La inoportuna lesión de Iniesta coincide, afortunadamente, con la recuperación de Xavi y Keita. El de Terrassa es clave para dar sentido al juego blaugrana y defenderse, con el balón, de las acometidas de los Gunners. Keita ha demostrado ser clave para mantener el equilibrio táctico en el equipo, sobre todo en los partidos exigentes lejos del Camp Nou.

Valdés – El portero más en forma del mundo. Una garantía, especialmente en la Champions. Que se lo pregunten a Henry, Cristiano Ronaldo o Drogba.

Defensa sólida – Si bien el juego del Barça está siendo más gris que en la temporada anterior, el rendimiento defensivo sólo se puede definir de espectacular. El equipo encaja poquísimos goles. En una eliminatoria europea, echar el cerrojo es vital.

El equipo de las grandes citas – El Barça de Guardiola nunca ha fallado en una cita importante. Ha cortado de raíz la irregularidad habitual de esta temporada cuando ha llegado la hora de ganarse el jornal. Los precedentes señalan que veremos la mejor versión del equipo en el Emirates.

La vuelta en casa – Un factor que no nos fue necesario en la consecución de la Champions 2009, pero que puede sernos de mucha ayuda en esta edición. Un simple empate en Londres nos puede dar la clasificación.

Londres – Ciudad mágica para el barcelonismo. Koeman e Iniesta. Ya veremos qué otro jugador prosigue el idilio.

Cesc – Máximo goleador y pieza fundamental en el Arsenal, se da por descontada su presencia en el ’11’ gunner a pesar de arrastrar molestias. Sin embargo, su falta de continuidad en las últimas fechas, motivada por las lesiones, le puede lastrar. Está haciendo una temporada magnífica, pero éste no es su mejor momento. Ah, y alguien recuerda una gran eliminatoria del de Arenys en Champions? Barrió él solito al Milán en San Siro hace dos años, pero su trayectoria europea no es ni mucho menos tan brillante como en la Premier.

¿Y el ‘9’? – El Arsenal cuenta con un talento infinito en el medio del campo, pero le falta un 9 que remate el caudal de juego que genera el equipo en la línea de tres cuartos. Contrarrestan la falta de un referente fijo en el área con el dinamismo de Cesc, Arshavin y Nasri. El control en el medio del campo será, por lo tanto, una cuestión básica. Y ahí el Barça no es precisamente manco.

Tambaleantes en Europa – Con Wenger, los londinenses casi siempre llegan a las rondas finales, pero caen de forma invariable. A estas alturas pierden fiabilidad. La final de París la jugaron tras eliminar con muchos apuros al Villarreal. En las demás ocasiones, se han ido a casa tras enfrentarse a un rival serio.

La profanación de los grandes – Sigue luchando por la Premier, pero el equipo de Wenger ya demostró que no está para enfrentarse a Manchester United y Chelsea. La visita de estos dos equipos en el Emirates terminó con una salvaje profanación del templo de Highbury. Si los grandes de Inglaterra se han llevado un buen botín, ¿por qué no iba a hacerlo el Barça?

Así que, nanos, esto lo podemos ganar. Vaaamoooooos!

Barça-Osasuna. Y el séptimo día, ¿descansó?

Cuenta el Génesis que Dios, el amo del cotarro, creó el mundo en siete días. Como quien no quiere la cosa, durante los seis primeros dio vida a la noche y al día, al cielo y al mar, al sol y a la luna, a las plantas, a los animales, a los humanos y a las bolas chinas. Y el séptimo día, decidió descansar, porque el trabajo ya estaba hecho. Si le hubiera dedicado un poco más de atención al asunto en lugar de echarse a la bartola, tal vez nos hubiéramos ahorrado terremotos, volcanes, huracanes, meteoritos, el Real Madrid y otros pequeños desajustes.

Hay otros dioses, sin embargo, que tampoco se quedan atrás. Messi, sin ir más lejos. La divinidad blaugrana también ha construido todo un mundo propio en sólo siete días, y sin despeinarse. Empezó con un hat-trick ante el Valencia, le coló un par al Stuttgart y completó el breve pero intenso periplo con un partido inolvidable en la Romareda. Ocho goles en los últimos tres partidos para mantener el equipo en lo más alto de la Liga y darnos el pase a cuartos en Champions. La omnipotencia que ha mostrado en esta última semana ha sorprendido hasta a sus creyentes más fieles y ha abatido toda duda entre los más agnósticos. Es nuestro ser superior. Y mientras el Dios cristiano camufla sus propios errores achacándolos a los pecados del hombre, el blaugrana prefiere correr un tupido velo sobre el pecaminoso juego del Barça de los últimos tiempos con sus milagrosas actuaciones. Pero después de su gran obra, de su inmenso sacrificio, al igual que el otro sumo creador también merece su día de descanso.

Ese día debe ser el miércoles, en el partido de liga en casa ante Osasuna. Llega la hora que otros asuman el protagonismo. El calendario que nos viene encima es tremendo, pero la cita ante los de Camacho se presenta asequible. Osasuna vive uno de sus peores momentos de la temporada. Acumula seis partidos seguidos sin ganar y fue tristemente derrotado el domingo en su campo por el Racing, otro equipo que parecía en caída libre. Además, llega al Camp Nou plagado de bajas (Sergio Fernández, Walter Pandiani, Carlos Aranda y Dady) que se han cebado especialmente en sus delanteros. Su zona de ataque ahora mismo es un solar. No se puede dar ningún partido por ganado, pero es difícil que este Osasuna pueda plantar cara a los de Guardiola, como sí lo hizo en el siempre incómodo Reyno de Navarra. A no ser que juegue Márquez, claro…

Así que la apuesta debe ser clara: Messi al banquillo a la espera de retos mayores, Iniesta de vuelta al mediocampo e Ibra y Henry arriba con la compañía de Pedro. Este partido lo deben resolver ellos, es su turno. Especialmente el de Ibra. Necesitamos su mejor versión de manera inmediata, y este miércoles es un momento inmejorable para empezar a recuperarla. Si no lo hace, si en lo que queda de temporada mantiene su deprimente devenir de este 2010, las posibilidades de acabar tocando pelo se reducen muchísimo. Porque Messi, aunque no lo parezca, no puede hacerlo todo.

En busca del auténtico punto de inflexión

Gran partido el miércoles pasado ante las Hlebas. Tras varias jornadas decepcionantes, el Barça volvió a mostrar su mejor versión. La vuelta de los octavos de Champions debería ser un incentivo para que los de Guardiola den por fin el tan deseado salto cualitativo, justo ahora que se acerca el tramo decisivo de la temporada.

Ya sabéis, punto de inflexión, “així sí” y tal… Pues mirad, va a ser que no. Este discurso ya no vale, a tenor de cómo se está desarrollando esta temporada para los blaugranas. Es la misma cantinela que se aplicó tras el 2-0 ante el Inter en la fase de grupos, tras el intento de remontada en el Pizjuán en la Copa del Rey o tras el partido ante el Málaga en el Camp Nou. Cuando parecía que recuperábamos la forma, que jugadores clave se enchufaban, que la plantilla estaba ya físicamente a tono y que habíamos encontrado el camino para repetir el magnífico juego del año pasado, pum, nada, de vuelta a las peores andadas. Y así una vez tras otra. El Barça está cosechando una temporada fenomenal en cifras y se encuentra en una posición privilegiada, pero su juego está siendo desconcertante. El equipo no ha encontrado continuidad en el juego. Ha alternado partidos brillantes con actuaciones realmente decepcionantes. Demasiadas para considerarlas una anécdota, aunque muchas de ellas han seguido dando puntos, porque el talento de la plantilla es tan enorme que no necesita un gran juego para sumar y ganar. Algo realmente inaudito en este club.

Hay más argumentos para no entender lo del miércoles pasado como un referente positivo de hoy en adelante. Por un lado, la Messidependència. Lleva 7 de los últimos 8 goles del equipo, y todo el peligro en ataque siempre tiene al de Rosario como protagonista. Llegará el día en que no le salga el cuarto recorte tras irse de tres defensas, o que su tiro a la escuadra lo escupirá la cruceta. Y no quiera su padre (Dios) que se nos lesione. Necesitamos alternativas. Y ahí entra nuestro tema favorito, Ibrahimovic. Ni está ni se le espera? Lo primero, ahora mismo, es indiscutible. Lo segundo, esperamos que no, pero se perciben síntomas negativos. Su falta de gol y su manifesta incapacidad para adaptarse al estilo de juego blaugrana van camino de sumir al sueco en un bucel de ataques de ansiedad. Se sabe exigido e intenta darlo todo, pero no le sale nada. Su entorno ya dispara, fruto de la desesperación del de Malmö. Hasta los más ‘ibraístas’ deberíamos asumir que una asistencia en el cuarto e intrascendente gol ante el Stuttgart, con el rival totalmente abatido, no es algo para destacar con letras muy brillantes. Pero, en fin, no hay que perder la esperanza, en el primer tercio de temporada fue nuestro mejor jugador y su clase está fuera de toda duda.

Más dudas. Henry, nuestro cabrón gabacho. Muy destacable su aportación ante Valencia y Stuttgart, sí. Su movilidad ha sido clave, y se le nota enchufado, con ganas de agradar y ser importante hasta el final de temporada. Pero, ay amigo, y la portería qué? Porque Thierry no sólo no ha marcado ningún gol en estos dos últimos partidos como delantero centro, sino que juraría que no ha llegado a disparar entre los tres palos. Guardiola ya le ha pedido que sea más agresivo ante puerta. Pero mucho más, eh? Y otra: el sistema. Ahora resulta que el Barça saca uno de los mejores partidos del año sin Xavi y con Iniesta en baja forma y exiliado a la izquierda. Ahora resulta que Touré es un interior excepcional, que Henry y Pedro son compatibles y que Ibra, con su tendencia a lo estático, hasta podría resultar perjudicial. Muy bien, y que hacemos a partir de ahora? Nos quedamos con esto, que está funcionando, o volvemos a lo de siempre? No me dirán que no es sintomático que a estas alturas todavía estemos con este debate.

Este domingo visitamos la Romareda. Prioridad única: cortar por lo sano la pérdida de puntos en campos accesibles, como en Almería. Por primera vez en semanas, el Barça conocerá el resultado cosechado por el Madrid antes de salir al césped. Este hecho puede favorecernos, ya que en caso de victoria merengue, el equipo probablemente saldrá al campo mucho más concentrado y activo que en anteriores citas ligueras en campo contrario. Los blaugranas funcionan mucho mejor bajo presión. Y si, además de llevarse los tres puntos, el Barça reitera el buen juego de las dos últimas citas y demuestra que, por fin, ha encontrado el auténtico punto de inflexión, pues fantástico. Pero ahora mismo esto ya es secundario. Si en estas fechas el equipo todavía no ha conseguido una continuidad de juego y un sistema consolidado, se antoja bastante improbable que lo haga en lo que queda de temporada. Què hi farem. Podemos seguir conviviendo con la bipolaridad, con la alternancia de buen y mal juego. Pero, por favor, hay que ganar y sumar. Como sea.

En el zoo de Estúgar

El Barça ha viajado este lunes a la capital del estado germano de Baden-Württemberg, Stuttgart. O Estúgar, tal y como se la conoce en la comarca de Brunete. Así la citó sin rubor y en repetidas ocasiones el ínclito Joséramóndelamorena (Angsterdan, la Sétima) una desapacible (?) noche de octubre de 2007, conectando con su palanganero favorito, don Manolo Oliveros, en la zona mixta del Mercedes Benz-Arena. “Partido fácil en Estúgar, Manolito. Venga imbécil, pásame con mi sobrino Andresín”. Tal fue así en la fase de grupos de aquella Champions de la que nos apeó Zambrotta, digo el ManU. Victoria cómoda, 0-2, con goles de Puyol tras un rechace y de Messi en una pared con Henry. Ese día, según la hemeroteca de Mundo Depresivo, debutaban como titulares los “tres pequeños”, con Iniesta ejerciendo de pivote, Xavi sellando informes y Deco buscando colillas en la hierba. Día negro en la historia reciente del barcelonismo, pues.

Con un mediocampo de risa, un Henry aún sin ubicarse y Ronnie dando lástima en banda, el Barça se llevó el partido sin problema alguno ante un Stuttgart en bastantes mejores condiciones que el actual. Sin entrar a analizar profundamente el equipo (los dos informes del teutón Marcel ya ilustran suficiente), sólo queda decir que el VFB Stuttgart es un rival indigno de unos octavos de final de Champions. Los alemanes no están ni de coña entre los 16 mejores equipos de Europa. Probablemente ni entre los 50. Sólo hace falta chequear su plantilla y su devenir este año en la Bundesliga. Así que un empate, que nunca es un mal resultado en octavos, sería una decepción, y una derrota, aunque fuera por la mínima, obligaría a trasladar la crónica del partido a la sección de obituarios. Muy mal le tiene que ir al equipo de Guardiola para no resolver la eliminatoria en el partido de ida. Aunque finalmente no cuente con Ibrahimovic, aunque esté plagado de bajas, el once blaugrana será infinitamente superior al germano. Es un hecho que el Barça tuvo una potra enorme en el sorteo. Ahora toca refrendarlo.

Así que los blaugrana pueden tomarse la visita a Stuttgart con calma y aprovechar para hacer algo de turismo. La cuna del automóvil, que vio nacer Daimler Benz i Porsche, quedó completamente arrasada por las bombas aliadas en la IIGM, aunque sigue contando con puntos de interés. Repartida entre varias colinas, a medio camino entre Suabia y la Selva Negra , es una de las conglomeraciones urbanas más verdes de Europa. Cuenta con museos de primera categoría, el gran Spa de Bad Cannstatt y hectáreas infinitas de parques. Uno de sus atractivos turísticos más populares, sin embargo, es el recinto del palacio real de Wilhelma, convertido en jardín botánico y zoológico. Guardiola haría bien en emular a Zeljko Obradovic. Cuando entrenaba a la Penya, se llevó los jugadores a pasear por el zoo de Tel-Aviv el mismo día de la final de Euroliga ante el Olympiakos. Relax entre animalillos, triplaco de Thompson y cap a casa. Si imita el ritual, la plantilla blaugrana descubriría así el nuevo hábitat de dos viejos conocidos: Jens Lehman, enclaustrado allí en su doble condición zoológica (burro) y botánica (capullo en flor), y Alexander Hleb, cefalópodo bielorruso cedido por el Zoo de Barcelona tras su manifiesta incapacidad para aprender catalán. Adorables criaturas.

A la tercera

Three, that’s the magic number. Lo proclamaban los geniales De La Soul. Y el Barça lo sabe. Es su número de la suerte, el del triplete, la base de todo. El tercer partido contra el Sevilla en tan sólo diez días –modo petanca aérea de antaño- será un encuentro clave para dirimir hacia dónde va nuestro equipo. Tras una primera mitad de enero dubitativa y confusa, con alineaciones discutibles, delanteros centros irritables y desorientados, y goleadas que dejan peor regusto que otras victorias más ajustadas, el Barça se reencontró a sí mismo en 45 minutos excelentes en el Sánchez Pizjuan. Lo echaron de la Copa, sí. Es la primera vez que lo eliminan de una competición en toda la era Guardiola, también. Pero en lugar de traumatizarse, el Barça puede tomarse esta situación como una oportunidad para coger de nuevo la senda correcta.

El equipo recuperó en tres cuartos de hora sensaciones pasadas que en esta temporada sólo habían florecido en contadísimas ocasiones –La primera parte ante el Inter y poco más-. Una vuelta a los orígenes, asumiendo de nuevo la verticalidad, las combinaciones supersónicas y los movimientos sin balón como su abecedario fubolístico. Y Messi desbordando en banda (¡oh cielos, sigue siendo posible!). Lo ocurrido el pasado miércoles debe ser un punto de inflexión. El Barça debe entender que si se aparta de sus fundamentos básicos de juego, esos que le convierten en un equipo único, no sólo se vulgariza, si no que su lucha por los títulos puede resentirse gravemente. Sólo hay que remitirse a los hechos de este enero: empate en liga en casa y eliminados de la copa con un juego muy pobre. Salvo la excepción de esa mágica segunda parte, que hay que tomar como referente de ahora en adelante.

Venganza con nocturnidad

Y éste sábado, a las malditas 10 de la noche, toca remachar todas estas buenas sensaciones, porque el topicazo es más cierto que nunca: a la tercera va la vencida. La tercera cita seguida ante el Sevilla –rival del que poco queda por decir ya tras los 180 minutos anteriores- debe mostrarnos un Barça con ánimos de venganza. A tumba abierta, a romper al rival desde el inicio -¿cuántos tiempo hace que no noquean al contrario en la primera media hora, el pan de cada día de la temporada anterior?-, buscando espacios, Messi partiendo de banda, Xavi e Iniesta endiablándose, e Ibrahimovic… El equipo necesita que mires a barraca, Zlatan. Porque seguimos generando ocasiones, pero hemos perdido gol. El sueco también puede ser un killer, lo ha demostrado en las filas blaugranas, pero en este 2010 parece no encontrar su sitio. Este sábado puede volver a intentarlo. Como seguro lo hará todo el equipo. A la tercera.