Yoyalodije

Villarreal – Barça: combatir la saturación

Lo que prometía ser una noche gloriosa de inclemente sexo terminó en un espectacular gatillazo acompañado por esas resacas que nublan la vista durante varios días. Adiós Champions y cabeza bajo el ala. Que cobardes y lamentables son los aficionados del Barça como yo, que bendicen a su equipo en todo cuando la cosa va viento en popa y se retiran al menor (o mayor) traspié. En la derrota, desconexión. A duras penas me he enterado que Xavi estaba lesionado. Me ha parecido leer que jugamos éste sábado a las 10. No sé cómo se presenta el Villarreal ni si hemos cambiado de una puñetera vez a Iniesta por Cazorla a pelo. Ni recordaba que me tocaba hacer la previa del partido, que llega tardísimo.

Hablo de sensaciones personales, pero creo que estamos saturados. Afición y equipo. Llevamos dos años en un parque de atracciones bañado en bolas de azúcar rosado, luces de neón, música estridente y montañas rusas de cuestas interminables sólo superadas por descensos más vertiginosos todavía. Moción de censura, llegada de Guardiola, inicio tambaleante, despegue, un título, dos, la final de Roma con el equipo en cuadro nos da el tercero, verano duro con la marcha de Eto’o, superproducciones Floren, Cristiano, de vuelta al ruedo, atasco en la Supercopa de Europa, Don Pedro, el sufrido y victorioso Mundialito, alcorconazo y lyonato, villarato, lesiones, plantilla corta, jugadores dimitidos y cuatro partidos, cuatro, en una sola temporada contra el jodido Mourinho. Gente, esto es demasiado. Estar en todas las peleas te deja magullado. Refugiarse en la cueva es, a estas alturas, una tentación demasiado grande para todos. Afición y equipo.

Sin embargo, esto no ha terminado. Aún nos quedan cuatro jodidos partidos. Hay que combatir esta saturación y, afortunadamente, todavía hay un reto que puede aliviar las engarrotadas piernas de nuestros cabrones, mucho menos oportunistas y cobardes que aficionados como yo mismo que se esconden o lo mandan todo a la mierda a la primera de cambio. Hay que ganar esta Liga. Guardiola y sus jugadores merecen terminar la temporada con un título que premia la regularidad. Sí, hemos sufrido muchos altibajos, pero el equipo ha estado en todas y cada una de las batallas que se le han presentado, combatiendo con mayor o menor acierto, en mejor o peor forma, pero siempre puntual a la cita, como un reloj del país de Gamper. Esta noche en el Madrigal no será una excepción.

Esta constancia merece premio, y ahí está el galardón de la liga. Ya lo rozamos con la yema de los dedos. Seria de justicia poética que al final pudiéramos agarrarlo con todas nuestras fuerzas.