Yoyalodije

En busca del auténtico punto de inflexión

Gran partido el miércoles pasado ante las Hlebas. Tras varias jornadas decepcionantes, el Barça volvió a mostrar su mejor versión. La vuelta de los octavos de Champions debería ser un incentivo para que los de Guardiola den por fin el tan deseado salto cualitativo, justo ahora que se acerca el tramo decisivo de la temporada.

Ya sabéis, punto de inflexión, “així sí” y tal… Pues mirad, va a ser que no. Este discurso ya no vale, a tenor de cómo se está desarrollando esta temporada para los blaugranas. Es la misma cantinela que se aplicó tras el 2-0 ante el Inter en la fase de grupos, tras el intento de remontada en el Pizjuán en la Copa del Rey o tras el partido ante el Málaga en el Camp Nou. Cuando parecía que recuperábamos la forma, que jugadores clave se enchufaban, que la plantilla estaba ya físicamente a tono y que habíamos encontrado el camino para repetir el magnífico juego del año pasado, pum, nada, de vuelta a las peores andadas. Y así una vez tras otra. El Barça está cosechando una temporada fenomenal en cifras y se encuentra en una posición privilegiada, pero su juego está siendo desconcertante. El equipo no ha encontrado continuidad en el juego. Ha alternado partidos brillantes con actuaciones realmente decepcionantes. Demasiadas para considerarlas una anécdota, aunque muchas de ellas han seguido dando puntos, porque el talento de la plantilla es tan enorme que no necesita un gran juego para sumar y ganar. Algo realmente inaudito en este club.

Hay más argumentos para no entender lo del miércoles pasado como un referente positivo de hoy en adelante. Por un lado, la Messidependència. Lleva 7 de los últimos 8 goles del equipo, y todo el peligro en ataque siempre tiene al de Rosario como protagonista. Llegará el día en que no le salga el cuarto recorte tras irse de tres defensas, o que su tiro a la escuadra lo escupirá la cruceta. Y no quiera su padre (Dios) que se nos lesione. Necesitamos alternativas. Y ahí entra nuestro tema favorito, Ibrahimovic. Ni está ni se le espera? Lo primero, ahora mismo, es indiscutible. Lo segundo, esperamos que no, pero se perciben síntomas negativos. Su falta de gol y su manifesta incapacidad para adaptarse al estilo de juego blaugrana van camino de sumir al sueco en un bucel de ataques de ansiedad. Se sabe exigido e intenta darlo todo, pero no le sale nada. Su entorno ya dispara, fruto de la desesperación del de Malmö. Hasta los más ‘ibraístas’ deberíamos asumir que una asistencia en el cuarto e intrascendente gol ante el Stuttgart, con el rival totalmente abatido, no es algo para destacar con letras muy brillantes. Pero, en fin, no hay que perder la esperanza, en el primer tercio de temporada fue nuestro mejor jugador y su clase está fuera de toda duda.

Más dudas. Henry, nuestro cabrón gabacho. Muy destacable su aportación ante Valencia y Stuttgart, sí. Su movilidad ha sido clave, y se le nota enchufado, con ganas de agradar y ser importante hasta el final de temporada. Pero, ay amigo, y la portería qué? Porque Thierry no sólo no ha marcado ningún gol en estos dos últimos partidos como delantero centro, sino que juraría que no ha llegado a disparar entre los tres palos. Guardiola ya le ha pedido que sea más agresivo ante puerta. Pero mucho más, eh? Y otra: el sistema. Ahora resulta que el Barça saca uno de los mejores partidos del año sin Xavi y con Iniesta en baja forma y exiliado a la izquierda. Ahora resulta que Touré es un interior excepcional, que Henry y Pedro son compatibles y que Ibra, con su tendencia a lo estático, hasta podría resultar perjudicial. Muy bien, y que hacemos a partir de ahora? Nos quedamos con esto, que está funcionando, o volvemos a lo de siempre? No me dirán que no es sintomático que a estas alturas todavía estemos con este debate.

Este domingo visitamos la Romareda. Prioridad única: cortar por lo sano la pérdida de puntos en campos accesibles, como en Almería. Por primera vez en semanas, el Barça conocerá el resultado cosechado por el Madrid antes de salir al césped. Este hecho puede favorecernos, ya que en caso de victoria merengue, el equipo probablemente saldrá al campo mucho más concentrado y activo que en anteriores citas ligueras en campo contrario. Los blaugranas funcionan mucho mejor bajo presión. Y si, además de llevarse los tres puntos, el Barça reitera el buen juego de las dos últimas citas y demuestra que, por fin, ha encontrado el auténtico punto de inflexión, pues fantástico. Pero ahora mismo esto ya es secundario. Si en estas fechas el equipo todavía no ha conseguido una continuidad de juego y un sistema consolidado, se antoja bastante improbable que lo haga en lo que queda de temporada. Què hi farem. Podemos seguir conviviendo con la bipolaridad, con la alternancia de buen y mal juego. Pero, por favor, hay que ganar y sumar. Como sea.