Yoyalodije

A la tercera

Three, that’s the magic number. Lo proclamaban los geniales De La Soul. Y el Barça lo sabe. Es su número de la suerte, el del triplete, la base de todo. El tercer partido contra el Sevilla en tan sólo diez días –modo petanca aérea de antaño- será un encuentro clave para dirimir hacia dónde va nuestro equipo. Tras una primera mitad de enero dubitativa y confusa, con alineaciones discutibles, delanteros centros irritables y desorientados, y goleadas que dejan peor regusto que otras victorias más ajustadas, el Barça se reencontró a sí mismo en 45 minutos excelentes en el Sánchez Pizjuan. Lo echaron de la Copa, sí. Es la primera vez que lo eliminan de una competición en toda la era Guardiola, también. Pero en lugar de traumatizarse, el Barça puede tomarse esta situación como una oportunidad para coger de nuevo la senda correcta.

El equipo recuperó en tres cuartos de hora sensaciones pasadas que en esta temporada sólo habían florecido en contadísimas ocasiones –La primera parte ante el Inter y poco más-. Una vuelta a los orígenes, asumiendo de nuevo la verticalidad, las combinaciones supersónicas y los movimientos sin balón como su abecedario fubolístico. Y Messi desbordando en banda (¡oh cielos, sigue siendo posible!). Lo ocurrido el pasado miércoles debe ser un punto de inflexión. El Barça debe entender que si se aparta de sus fundamentos básicos de juego, esos que le convierten en un equipo único, no sólo se vulgariza, si no que su lucha por los títulos puede resentirse gravemente. Sólo hay que remitirse a los hechos de este enero: empate en liga en casa y eliminados de la copa con un juego muy pobre. Salvo la excepción de esa mágica segunda parte, que hay que tomar como referente de ahora en adelante.

Venganza con nocturnidad

Y éste sábado, a las malditas 10 de la noche, toca remachar todas estas buenas sensaciones, porque el topicazo es más cierto que nunca: a la tercera va la vencida. La tercera cita seguida ante el Sevilla –rival del que poco queda por decir ya tras los 180 minutos anteriores- debe mostrarnos un Barça con ánimos de venganza. A tumba abierta, a romper al rival desde el inicio -¿cuántos tiempo hace que no noquean al contrario en la primera media hora, el pan de cada día de la temporada anterior?-, buscando espacios, Messi partiendo de banda, Xavi e Iniesta endiablándose, e Ibrahimovic… El equipo necesita que mires a barraca, Zlatan. Porque seguimos generando ocasiones, pero hemos perdido gol. El sueco también puede ser un killer, lo ha demostrado en las filas blaugranas, pero en este 2010 parece no encontrar su sitio. Este sábado puede volver a intentarlo. Como seguro lo hará todo el equipo. A la tercera.