Yoyalodije

En el zoo de Estúgar

El Barça ha viajado este lunes a la capital del estado germano de Baden-Württemberg, Stuttgart. O Estúgar, tal y como se la conoce en la comarca de Brunete. Así la citó sin rubor y en repetidas ocasiones el ínclito Joséramóndelamorena (Angsterdan, la Sétima) una desapacible (?) noche de octubre de 2007, conectando con su palanganero favorito, don Manolo Oliveros, en la zona mixta del Mercedes Benz-Arena. “Partido fácil en Estúgar, Manolito. Venga imbécil, pásame con mi sobrino Andresín”. Tal fue así en la fase de grupos de aquella Champions de la que nos apeó Zambrotta, digo el ManU. Victoria cómoda, 0-2, con goles de Puyol tras un rechace y de Messi en una pared con Henry. Ese día, según la hemeroteca de Mundo Depresivo, debutaban como titulares los “tres pequeños”, con Iniesta ejerciendo de pivote, Xavi sellando informes y Deco buscando colillas en la hierba. Día negro en la historia reciente del barcelonismo, pues.

Con un mediocampo de risa, un Henry aún sin ubicarse y Ronnie dando lástima en banda, el Barça se llevó el partido sin problema alguno ante un Stuttgart en bastantes mejores condiciones que el actual. Sin entrar a analizar profundamente el equipo (los dos informes del teutón Marcel ya ilustran suficiente), sólo queda decir que el VFB Stuttgart es un rival indigno de unos octavos de final de Champions. Los alemanes no están ni de coña entre los 16 mejores equipos de Europa. Probablemente ni entre los 50. Sólo hace falta chequear su plantilla y su devenir este año en la Bundesliga. Así que un empate, que nunca es un mal resultado en octavos, sería una decepción, y una derrota, aunque fuera por la mínima, obligaría a trasladar la crónica del partido a la sección de obituarios. Muy mal le tiene que ir al equipo de Guardiola para no resolver la eliminatoria en el partido de ida. Aunque finalmente no cuente con Ibrahimovic, aunque esté plagado de bajas, el once blaugrana será infinitamente superior al germano. Es un hecho que el Barça tuvo una potra enorme en el sorteo. Ahora toca refrendarlo.

Así que los blaugrana pueden tomarse la visita a Stuttgart con calma y aprovechar para hacer algo de turismo. La cuna del automóvil, que vio nacer Daimler Benz i Porsche, quedó completamente arrasada por las bombas aliadas en la IIGM, aunque sigue contando con puntos de interés. Repartida entre varias colinas, a medio camino entre Suabia y la Selva Negra , es una de las conglomeraciones urbanas más verdes de Europa. Cuenta con museos de primera categoría, el gran Spa de Bad Cannstatt y hectáreas infinitas de parques. Uno de sus atractivos turísticos más populares, sin embargo, es el recinto del palacio real de Wilhelma, convertido en jardín botánico y zoológico. Guardiola haría bien en emular a Zeljko Obradovic. Cuando entrenaba a la Penya, se llevó los jugadores a pasear por el zoo de Tel-Aviv el mismo día de la final de Euroliga ante el Olympiakos. Relax entre animalillos, triplaco de Thompson y cap a casa. Si imita el ritual, la plantilla blaugrana descubriría así el nuevo hábitat de dos viejos conocidos: Jens Lehman, enclaustrado allí en su doble condición zoológica (burro) y botánica (capullo en flor), y Alexander Hleb, cefalópodo bielorruso cedido por el Zoo de Barcelona tras su manifiesta incapacidad para aprender catalán. Adorables criaturas.