Yoyalodije

La rachita de últimamente

Gracias y enhorabuena al señor Briso una vez más, por currarse una crónica en estas circunstancias. Ser capaz de ‘prolongar’ la agonía poniéndose a rememorar el esperpento de ayer para escribir sobre él es muy meritorio.

Sobre lo de anoche y la rachita de partidos que nos ha brindado últimamente, lo peor de todo no son ni las derrotas ni haber tirado a la basura una competición que se nos había puesto totalmente de cara; lo peor es esa sensación de que tras unas semanas de buen juego y resultados, y sobre todo, de haber empezado a sentar las bases de lo que debía ser el futuro inmediato en clave culé, ahora no es que dé la impresión, sino que prácticamente podemos tener la total certeza de que el Barça de Xavi ha vuelto a la casilla de salida.

Porque al final, parece que lo que sucedió esas semanas fue el típico propósito de enmienda de los vacos, que ya se dio con Valverde después de la primera hostia, y que se repitió con Setién y hasta con Koeman. Unas semanitas de comportarse como profesionales, y cuando ya parece que que nos hemos vuelto a camelar a la culerada, a volver a vivir del cuento. Insisto: ha pasado tantas veces que al final, los culpables somos nosotros por seguir creyendo en ciertos elementos; eso de si me engañas una ve es culpa tuya, pero si me engañas dos es culpa mía. Con el agravante de que ya no son dos, sino innumerables, y que esta peña cada vez es másvvieja y tiene la cara más de cemento armado.

Si a esto se añade que la plantilla es, en líneas generales, de un nivel atroz, por calidad (o más bien falta de ella), capacidad táctica (lo dijo hasta Xavi públicamente, imagínense cómo será la cosa), y una mentalidad loser grabada a fuego en el subconsciente de los jugadores, pues tenemos lo que estamos viendo últimamente. Si para colmo, un árbitro novato se saca la chorra en en medio del círculo central del Camp Nou y se nos mea en plan el cowboy aquel del chiste de Tarantino en Desperado, pues tenemos el cóctel completo. Sobre todo porque esta meada arbitral (insisto, de un recién llegado al que me temo tendremos hasta en la sopa de aquí en adelante) ni es la primera, ni será la última de este calibre.

Urge que Xavi empiece a tomar decisiones valientes; por mucho que algunas de ellas impliquen que sus coleguis pisen banquillo o incluso grada, y por mucho que pueda ‘exponer’ a chavales a ciertos escenarios de los que salgan perjudicados. A la larga, los resultados peores no van a ser (porque empieza a ser imposible), y al menos no dará la sensación de que se está cometiendo la estupidez de buscar resultados distintos haciendo lo mismo. Además de que por lo menos se empezará a construir algo, en vez de seguir removiendo los escombros de uno de los periodos más nefastos de la historia reciente blaugrana.