Crónica

Pedri derriba el muro

El pequeño atisbo de emoción que le pueda quedar a la liga dependerá de si este Barça de Xavi es capaz de presionar hasta el final encadenando 15 victorias seguidas. De momento lleva 6. Y la de hoy, probablemente, la más sufrida y trabajada. Ni un pero a la actitud, a la voluntad y a la búsqueda continúa de inexistentes huecos en la pared de hormigón armado, vigas y ladrillos que construían a cada minuto entre Kounde, Diego Carlos y Bono.Eso y las malas decisiones en el último tercio de campo que impedían que el indiscutible dominio local tuviese premio.

 

No despertaba  Ferrán, la chispa de Auba estaba apagada y DembeLOL sacaba su cara B (¿o ésta esrealmente la A?): el francés-él solito-perdía hasta 13 balones en la primera parte. Pero pese a ser absolutamente superado por Rekik. sutremenda movilidad ha vuelto a conseguirlo:la grada, mayoritariamente vuelve a estar con él, pese a que sigue generando más sensación de peligro que peligro real. Los fuegos artificiales siempre llamaron la atención del ser humano. Pero queda claro que ni un lustro de mentiras es suficiente para abrir los ojos. Y con la mentira eterna en la banda, tardaron los azulgrana casi 43 minutos en tener la primera y única ocasión clara: Koundé se anticipaba, una vez más, a Auba y sin desborde arriba, el Sevilla no pasaba apuros. Cierto es que también se olvidó por completo de, al menos, saludar a Ter Stegen.

 

Algo se movió en el descanso porque pese a que el entramado defensivo sevillista seguíaagigantándose, el Barça comenzaba a generar más ocasiones. Y el Sevilla a verle la cara de cerca a Marc André. Incluso a atreverse a probar si el alemán está en vías de recuperar su mejor nivel. Está. Y también estaba más cerca el gol local. Pero Auba no tenía su día. Y en Yerrán Torres aún no se puede confiar: se mueve bien, genera espacios en ataque pero… necesita demasiadas ocasiones claras para marcar. Y eso penaliza mucho a alguien con una cifra de traspaso de 8 dígitos. El Camp Nou ya vio en su día demasiados años de Kluivert.

 

Cuando la tela de arañahispalense ya abarcaba a 8 jugadores en su área solo quedaba esperar un improbable fallo defensivo o una genialidad que la abriese. Y la mejor lámpara que ha encontrado el Barça estaba en Tegueste: el mago Pedri sentó a Rakitic de una sola vez y a Diego Carlos en dos tiempos antes de cruzar el balón desde la frontal a la base del palo. Y no hay que cansarse de repetir que solo tiene 19 años. Y que, a su edad, ni Xavi ni Iniesta habían llegado (aún) a este nivel.Quién sabe dónde estaría el Barça de no haber forzado su etéreo cuerpo a principio de temporada. Juegos Olímpicos incluidos. Su sola presencia quizá le habría bastado a Q-Man para aguantar hasta Junio. Y el holandés, con quien las vacas sagradas se arrastraban, tal vez seguiría repitiendo que “es lo que hay”.

Ahora, el equipo responde con energía positiva, con intensidad y con un fútbol que deja satisfecho al culé. Y eso es lo que se pide: porque El Profeta ya avisó que a los títulos, el Barça solo llega desde el buen juego.Desde la salida de Messi no había una dinámica tan positiva.