Yoyalodije

En picado

Se presentaba el Barça en el Wanda sin Q-Man en el banquillo pero con la incertidumbre de si sería algo circunstancial o definitivo. Algo que define la situación actual del club. De salida, sorprendentemente, el Atleti no superaba al Barça en intensidad, como uno podría esperar. Parece algo muy básico pero cosas tan simples ya ilusionan a algunos culés. De seguir así, llegará el día en que solo el hecho de salir al campo con 11 jugadores será aplaudido. Eso, obviamente, no sucederá mientras uno de los que estén en la alineación sea Chutinho. Si Q-Man habló del tiki-taki hace poco, lo de Chutinho se puede definir como taka-taka por la velocidad que aporta al juego. Ya ha pasado de ser una broma pesadísima. Se entiende que no haya equipo donde colocarle, pero algo deben aportar al club los 160 millones que costó. ¿Alguno de los puestos de frankfurts en el Camp Nou está sin atender? Así, como sugerencia.

Y pese a jugar con 10, y acaso por el descaro de Gavi y Nico, que aportaban algo de fútbol, el Barça hacía honor a Schrödinger (que hoy no mostró su gato): no jugaba ni bien ni mal. Sino todo lo contrario. Pero falta tanta calidad individual arriba que parecía imposible hacerle daño al Atleti. Siendo realistas el 0-0 era la única esperanza azulgrana de sacar algo positivo. Todo se torció con el 1-0, un gol que sentó Lemar de bien al Atleti: ya tenía el partido justo donde lo quería. Los del Cholo comenzaron a gustarse y hasta Joao Felix parecía un buen jugador. Spoiler: contra el Barça incluso Roman Kosecki se salió en su día. Es la tradición y hay que respetarla.

Como tradicional es que un ex le marque a los azulgrana. Era el turno de Luis Suárez y no faltó a su cita. En las últimas temporadas, el uruguayo está sufriendo mucho para destacar contra los equipos grandes. En esta ocasión, con su asistencia y el segundo gol sentenció el partido. Para que quede más claro aún en qué categoría ha caído este Barça. Un gol que, además, nos dejó la imagen de Piqué fernandohierreando una vez más. Esta vez, casi 20 metros por detrás de la línea de defensas. No queda lejos el día en que el presidenciable tire la línea del fuera de juego en el área pequeña para no salir en la foto. Su famosa frase tras el 2-8 —“Si tiene que venir sangre nueva y cambiar esta dinámica, soy el primero en irme y en dejarlo”— comienza a tomar tintes de epitafio.

Que el segundo tiempo no iba a cambiar nada lo sabían hasta en Tombuctú. Ver calentar a Sergi-Le-Marqué-Un-Gol-al-PSG como plan de remontada era aún más desilusionante. Ninguno de los cambios alteró lo más mínimo un partido que parecía sentenciado desde el pitido inicial, pues hace ya demasiado tiempo que el Barça no puede ni plantar cara (no digamos ganar) a un equipo top. Porque con Gavi, Nico, Pedri y Ansu tal vez hay futuro. Lo que no hay es presente. Algunos no lo querían ver, pero desde hace más de tres años, en cada partido en el que no jugaba Messi el Barça ya apuntaba lo que sería sin el argentino. Ahora, convertido en el Nápoles pre-Maradona, todas las sospechas se han confirmado. Y se suman algunas más: algunos jóvenes como Dest o Mingueza parecen involucionar mientras las vacas sagradas continúan en su nivel fosamariano.

Si la temporada pasada el Barça esperó hasta la jornada 10, a finales de octubre, para presentar su renuncia a la Liga tras perder contra el Atleti, este año se ha adelantado casi un mes. La estadística comienza a ser demoledora: son 12 puntos de 21. Más goles en contra que a favor. Solo se ha marcado en dos de los últimos seis partidos. El único número positivo del equipo es que vienen 15 días SIN ver esta vulgaridad.