Crónica

El quite del perdón

Un penalti transformado por Leo Messi en el minuto 81, después de la intervención del VAR, salvó al Barça, que recuperó el liderato tras derrotar a la Real Sociedad, después de un ejercicio poco convincente de los de Quique Setién, que volvieron a firmar una tibia actuación.

 

Entre la mala planificación, las lesiones y las sanciones, el bueno de Quique Setien ni siquiera podía escudarse en la mítica frase de John Benjamin Toshack: “Al final juegan los mismos once cabrones de siempre”. Para El Pasiego, se queda en un “al final juegan los once disponibles”. Esos condicionantes que hacen que se mantengan como titulares sempiternos varios ex jugadores. El resultado fue que, a juzgar por la intensidad con la que ambos equipos saltaron al césped del Camp Nou, parecía que el que había jugado entre semana y había dejado a varios titulares en el banquillo era la Real Sociedad.

Los donostiarras, como cualquier equipo medianamente trabajado, saben que esta temporada basta con presionar un poco la endeble salida de balón azulgrana para que Ter Stegen tenga que ejercer de discípulo de Javier Clemente: Patapum p’arriba. Casi 1.000 millones de euros en fichajes desde la retirada de Xavi e Iniesta, el problema de llevar varios años sin un trabajo físico y táctico serio se hace más evidente cada partido. Las únicas muestras de vitalidad en el equipo que evitan el encefalograma plano son las broncas de Eder Sarabia y la movilidad del recién llegado Barry White. Y eso explica muchas cosas. Tal vez todas.

El danés está empeñado en demostrar que ha llegado para quedarse. Visto el nivel actual de la plantilla, no le costará mucho. Costando seis veces menos que El Hombre Gris tardó apenas 10 minutos en mostrar más movilidad, interés y compenetración que el francés en los últimos diez partidos. Un Antoine, hoy desplazado a la banda, como si su subconsciente le dijese que ahí molestaría menos. Su nefasto partido solo fue superado por la desgana y el poco compromiso que en cada partido de esta temporada demuestra Ivan Rakitic: lo del croata hoy rozó el despido procedente.

Así que no fue extraño que tras las continuas llegadas de Odegaard, Portu e Isak —más armas de fogueo que peligro real— comenzaran los primeros silbidos en el Camp Nou dirigidos a la endeblez defensiva personalizada hoy en Lenglet y Jordi Alba, al envejecido medio del campo y a un ataque más previsible que el final de Titanic. El 0-0 al descanso podía considerarse incluso un buen resultado.

La segunda parte fue un “más de lo mismo”. Un “sigan, sigan” de manual solo alterado por alguna buena combinación azulgrana cuando Messi frotaba su lámpara mágica. Pero D10S seguía con la mirilla desviada y el gol txuri urdin parecía casi más cercano pues el rondo donostiarra volvía a confirmar todo lo bueno que la Real lleva mostrando esta temporada. Solo el esfuerzo del miércoles le impedía dar el paso adelante definitivo. Cuando Monreal no podía culminar un claro contragolpe conducido por Odegaard y todo apuntaba a que estábamos a un gol de que el Camp Nou explotase definitivamente, los silbidos se apagaron al ver al colegiado Juan Martínez correr hacia la pantalla del VAR: la zamorana de Le Normand que nadie había visto en directo le daba la oportunidad a Messi de marcar a la izquierda de Remiro. Un gol que salvaba los muebles pero que dejaba una gran incógnita en el ambiente: la pregunta no es cuánto durará este liderato provisional sino que después del perdón de Sarabia, ¿quién va a pedir perdón a los barcelonistas por este enésimo atentado perpetrado contra el fútbol? Porque pedir perdón implica, como en el quite taurino, reconocer que algo se ha hecho mal.

Ficha técnica

1 – FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Alba; Busquets, Rakitic (Arturo Vidal, m.74), de Jong; Messi, Griezmann (Ansu Fati, m.85) y Braithwaite (Junior Firpo, m.88).

0 – Real Sociedad: Remiro; Gorosabel, Llorente (Zubeldia, m.71), Le Normand, Monreal; Guevara, Merino, Ödegaard; Portu, Barrenetxea (Oyarzábal, m.58); e Isak (William José, m.83).

Gol: 1-0, m.81: Messi, de penalti.

Árbitro: Martínez Munuera (comité valenciano). Mostró cartulina amarilla a Lenglet (m.16), Messi (m.42), Merino (m.56), Piqué (m.61), Guevara (m.76) y a Busquets (m.88).

Incidencias: 77.035 espectadores en partido de la vigésimo séptima jornada de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou.