El análisis / Yoyalodije

El análisis de irascible (tercera parte)

Por último termino con la delantera. Para empezar datos. Entre Alexis-Tello-Villa-Pedro se han marcado 36 goles en todas las competiciones. Cifras muy pobres únicamente solventadas por la barbaridad que es Messi.

Y ahí quería yo llegar otra vez (ya he mencionado esto en otros insufribles tochakos comments), al Messistema. Conforme Messi ha ido aumentando sus cifras de D10s, los “extremos-delanteros” han ido disminuyéndolas casi en la misma proporción, o más aún. Hay un poco de todo, el sistema se ha vuelto muy dependiente y los acompañantes han asumido su rol de gregarios dejando esta función tan vital un poco de lado en su ya exigente tarea.

A todo esto Messi también ha ido cambiando. Cada vez más letal, más quirúrgico, cada vez esfuerzos más cortos y más aislados, cada vez más preciso, cada vez baja más a recibir, cada vez menos movimientos defensivos. Un maremagnum de razones que ha ido pervirtiendo un magnífico invento. Como ya dije -y ahora os recuerdo insistiendo-, este Messi ha ido cambiando, pero el Barça no ha cambiado con este Messi.

Cuando un extremo coge el balón, es para soltarlo atrás a ver si basculándo rápido se sorprende para la otra banda. Si se encara (con poco éxito en el regate esta temporada y la anterior desde el extremo), el extremo se encuentra el vacío: un Messi que había bajado a recibir y no está ni cerca del área, otro extremo que estira la lona por el otro lado muy lejos también de zonas de remate y, con suerte, un interior que ha subido pero que es fácilmente vigilado por los dos centrales. Al extremo le viene su lateral y la ayuda y o bien se la juega, o pase atrás y volver a empezar. Así hasta, decíamos, una basculación rápidad que pille una banda desarropada por la defensa o un jugadón por dentro con Messi en individual o pared.

Afortunadamente hay soluciones pero exigen decisiones, cambios, retos y mucho trabajo. La primera y más vital para mí (lo llevo diciendo dos temporadas) es repartir la responsabilidad goleadora. A grandes rasgos y para que todo el mundo lo entienda, que Messi marque menos para que el equipo ataque mejor y marque más. Redistribuir el peligro que ocasionamos en mayor número de frentes y al mismo tiempo, organizarnos mejor para que nuestra defensa sea más efectiva empezando desde la línea de vanguardia. Defender bien e intenso para recuperar cuanto antes y cuanto más cerca. Esto último sí que es un motivo a resaltar pues, al no presionar Messi, el equipo rival sale automáticamente sin apenas presión y nos echa para atrás veinte metros incluida la defensa. ¿Cómo hacer esto? Existen varias maneras.

A mí se me ocurre una que es factible por disponer de piezas únicas y compatibles. Puede salir bien o no, pero también implica pasar por caja y pagar lo que en el fútbol es más caro: el gol. En resumidas cuentas el movimiento sería pasar a Messi de “falso delantero” a “falso extremo derecho”. Recibiendo pero sin necesidad de estar pegado a la cal, en zonas intermedias y encarando con su perfil bueno hacia la portería contraria. Esto es posible porque tenemos a Alves en el equipo. Un Alves que parece haber cogido otra vez un estado físico muy bueno y sostenido y que tiene además aptitudes para el juego en corto, tiene aptitudes para jugar por dentro y por fuera hasta línea de fondo.

Esto tiene varias implicaciones simultáneamente: la primera es que el equipo debe compensarse y equilibrarse desde atrás hacia delante por el perfil opuesto, el izquierdo. Con un lateral izquierdo de corte más defensivo o un central/lateral se equilibraría la cuestión. Si además ofrece altura para la defensa de balón parado, miel sobre ojetes.

Por otro lado implica la instauración ya definitiva del rol de “delantero centro” en nuestro esquema cuatro años después. Alguien que se encuentre cómodo entre centrales pero moviéndose mucho para dar opciones también a la línea medular. Alguien que sepa estar en el sitio adecuado y las enchufe, que tenga gol e instinto. Pero fundamentalmente, alguien que permita con su sacrificio defensivo echar al equipo para delante en todas sus líneas y juntarlo, estorbar su salida de balón lo máximo posible.

Por otro lado y para ahorrarnos líneas, Neymar: un jugador genial con un desborde y físico excepcionales no exento de la preciada virtud del gol. Neymar+Iniesta para equilibrar el Alves+Messi, pero siempre con el delantero como referencia. Siempre alguien que esté ahí, que pueda rematar un pase o un centro, que pueda desmarcarse para generar un espacio que usen Messi/Neymar/Iniesta con su habilidad y desborde, alguien que intimide y entretenga a sus centrales, alguien que defienda sin balón para acercar y juntar más a su equipo en la tarea de recuperarlo. Si además ofrece altura para la defensa de balón parado, miel sobre ojetes. Ups, ¿Me he repetido sin querer con esto último? Creo que ya sabéis bien por donde voy a estas alturas (uy, he dicho “alturas”)…