El análisis / Yoyalodije

Midiendo sensaciones

37’5º DE FIEBRE. La tensión ha agarrotado mi cuerpo tras el partido. Salgo a dar un breve paseo a las calles granaínas, el disco “The Divine Wings of Tragedy” de Symphony X, suena en mi MP3 barato y antiguo. Me dirijo hacia el parque Federico García Lorca, muy próximo a mi casa, buscando tranquilidad y aire no viciado. Consigo mi objetivo inicial y, a la vuelta, doy un pequeño rodeo con la intención de pasar por calles más céntricas. Curiosidad simple de pulsar la reacción de los momentos posteriores. Veo coches pitando de alegría, gente abrazándose al encontrarse por la calle, camisetas del Maligno con el 10 de Figo a la espalda y, de repente, me cambia la expresión de la cara. Sonrío. Somos la referencia: lo saben, todos lo saben.
.
37’3º DE FIEBRE. Llego a casa después de pasear  intentando dejar la mente en blanco, únicamente absorbida por los contratiempos rítmicos, los arpegios y acordes endiablados y las melodías complejas que se saborean con el tiempo. Reflexiono. El fútbol de hoy en día, aunque tiene un 90% de negocio y especulación, sigue siendo y teniendo un 10% deporte. Y ese mísero 10% lleva asociado un azar imprevisible, un resbalón, un balón que casi entra, el coraje del rival y su instinto de supervivencia, un fallo de concentración propio, un acierto del portero contrario, etc. Esto lo hace maravilloso y nos engancha hasta tal punto que a veces, nos hace perder la razón y enfadarnos innecesariamente; nos tensiona en exceso, nos estresa indebidamente y, como en mi caso, nos baja las defensas.
.
37º DE FIEBRE. Pero también nos da alegrías indescriptibles y de una naturaleza tan extraña como apasionante. Estas alegrías son las que, afortunadamente, quedan en el recuerdo y rememoras dibujando una sonrisa en tu rostro, una mueca de satisfacción. Nos unen más que nos separan; las contamos como si las hubiéramos vivido a ras de césped, como si nuestro aliento hubiera empujado ese último balón que acaba dentro dándonos la victoria.
.
36’8º DE FIEBRE. No tardaremos mucho tiempo en darnos cuenta de que este año, pase lo que pase, hemos ganado mucho más de lo que hemos perdido. Ya estoy mejor.  Aquí estoy y aquí me tenéis.
.
(Datos de temperatura reales)