Yoyalodije

Renovar o morir

Parece ser que estos días la cuestión principal que ha traído de cabeza al entorno ha sido la renovación de Guardiola, hasta el punto de que el propio interesado ha intervenido para parar las rotativas.

Dado que, en este asunto, los implicados se empeñan en que veamos más sombras que luces, vamos a sentar cátedra y a poner a cada uno en su sitio.

Empecemos por la directiva. Sabido es que han convertido la renovación del de Santpedor en una cuestión de estado. ¿Motivos? Pertrechar a su candidatura con la armadura más fuerte que hoy puede tenerse en Barcelona, y de paso, arrancar de las manos del vil Sandro, que mantiene buenas relaciones con el míster, un arma arrojadiza. En definitiva, la obsesión de Laporta y sus secuaces es quitar a Pep de la agenda electoral. Cuanto antes.

Para ello se sirven de los métodos tradicionales de las Juntas de Can Barça: Rumores, filtraciones y azuzar a la prensa afín en pos del objetivo. Pero claro,  institucionalmente (que tu mano izquierda no vea lo que hace tu mano derecha)  hay que decir a quien quiera oírlo que Guardiola renovará cuando le apetezca, que no hay prisa, pero que es bueno conocer el entrenador antes de Semana Santa (tímida presión de Laporta, tan tímida que Guardiola fácilmente s’escapoleix de l’escomesa en su siguiente rueda de prensa).

Queda claro, pues, que la junta no tiene la sartén por el mango en este tema, aunque ello no es óbice para que, con su habitual cinismo, la junta saque de la reserva a su mayor exponente en materia de credibilidad, Joan Oliver, para intentar hacernos creer con un “con Pep nos entenderemos” que lo único que separa a Guardiola de la renovación son cuatro flecos contractuales. No cuela, Joan. Os tiene por los huevos.

La otra cara de la moneda es Guardiola. Tengo claro que es un cabroncete (si perdiera, diría que es un cabronazo) y va de farol. Lo relevante en este caso no es saber que cartas tiene ni que jugada planea, sino que pretende. Sus movimientos, hasta ahora (y empezaron a mediados de la temporada pasada) son repetir  una y otra vez que “això no toca”, excusándose en que tiene mucho trabajo como para pensar en eso.

¿Tu quoque, Pep, fili mii? ¿Por qué nos mientes a nosotros, que te queremos? ¿Acaso no te hemos dado lo que nos pediste? ¿Acaso no te adulamos como te gusta? ¿Acaso no nos callamos la opinión que nos merece Chigrinsky, para no herir tu sensibilidad? Pep, nos mientes y nos tomas por cretinos. Haz tu juego, pero no insultes a nuestra inteligencia. Renovar es fácil. ¿Hay mucho trabajo? No te creo.

Entre cena con Henry y cena con Piqué (o en verano, durante sus larguísimas vacaciones), supongo que Guardiola habrá tenido un momentito para tomar un poleo-menta con Orobitch, su representante y amigo. De querer renovar,  habría bastado con decirle la cantidad de pasta, atribuciones, presupuesto y Hlebs que quiere. Orobitch solo tendría que llamar a Aristides Maillol, y, en menos de una hora, tendría a Laporta, Oliver y Godall en su despacho con los pantalones bajados y el culo en pompa. Hacer esto no robaría ni cinco minutos.

Está claro que Guardiola pretende dilatar el momento de estampar su firma en un contrato rodeado, ante las cámaras, de la santísima trinidad del culo en pompa antes mencionada. Hay maneras de hacerlo sin que a cada rueda de prensa le pregunten por lo mismo, pero sus respuestas siempre son ambiguas, vacuas, postergadoras y nada tajantes, con lo que invita a que le pregunten a la siguiente.  Evitarlo es tan fácil como decir cuando renovara o a qué espera para hacerlo. Pero no, nos miente. Se me ocurren cuatro motivos no renovar, de los cuales dos implican mentir:

1-Guardiola espera a saber quién es el próximo presidente para negociar con la nueva junta y saber si podrá trabajar a gusto.  Este motivo, muy en línea con su honestidad y conducta hasta la fecha, implica que al menos uno de los candidatables no es del agrado de Pep, pero no es un motivo para mentir. Basta con explicarlo y no se vuelve a hablar de renovación hasta las elecciones, que parece ser que es lo que Pep pide, pero no lo que Pep quiere.

2-Guardiola no quiere hacerle un favor a Laporta y Cia. Se ha hablado largo y tendido de la distancia entre Pep y Laporta. Mi síntesis es que Pep está agradecido, pero no obstante, Jan le produce vergüenza ajena. Además, en el Barça, Laporta es un cadáver ambulante y ligarse demasiado a su figura puede acabar desgastando al de Santpedor. Todo esto tampoco justifica mentir. Basta, como en el caso anterior, con decir que negociará con el próximo presidente. Zanjat i punto.

3-Guardiola ni se plantea renovar. Terminada la temporada en curso, recoge los bártulos y se larga a la Premier o a las Seychelles. Aquí la mentira está justificada. Anunciar esto sería dejar caer una bomba atómica en el entorno y en el equipo, que podría desembocar en una temporada fallida.

4-A Guardiola le gusta que la actualidad se centre en él.  Sea una táctica para quitar presión al equipo, o que al tío le gusta sentirse deseado, la estrategia que está siguiendo, junto con la impaciencia de la Junta, hacen que cada diez días tengamos reportajito en los Manolos sobre la renovación.

Si realmente quisiera aparcar el tema, lo lograría, como lo ha logrado con tantos otros asuntos. No obstante, estamos metidos en un bucle infinito de intentonas y rechazos, hasta que Pep disponga.  Sabemos de él que domina la escena y la agenda de los media como nadie. Tuvo en Cruyff un gran maestro, y en Van Gaal un gran mal ejemplo. Y, hoy, Pep, juega con ellos (y con nosotros) siendo el único de la partida que sabe cuál es el juego. ¿A qué juega Pep?

Ustedes deciden.