Yoyalodije

A palabras nésias, orejas sordas

No me digan utedes ni por un sólo instante que creen o desean creer ni una súsia y vomitiva palabreja inmunda de las gentes protectoras del entramado capitalino. Es más, un servidor con el paso del tiempo está intentando aprender a sentir la más absoluta de las indiferensias hasia lo que ladran o dejan de ladrar aquells ascaróssos d´allá. Però no puc fer-ho. Jo penso que això de fer “orejas sordas” seria como más productivo que desirles hdlgp, si bien, qué coño quieren que yo les diga, a mi me va de maravilla el practicar este bello deporte de vez en cuando, más que nada pa no perder la costumbre digo yo…

Entonses, como quien no quiere la cosa, en mis tiempos de masoca total, que los he tenido y los sigo teniendo, el simple hecho de ver una portada de esos panfletillos meseteros de l´Spain profunda, me sigue produsiendo un tremebundo patatús, un terrible canguelo  en mis entrañas de barselonista; mai de la vida no habia conocido lo sufisiente el percal del cual andan esos voceros mayores del reino. Unos antibarselonistas de cuidado, unos burdos patrañeros de tres al cuarto. El “stablishment” central y totalitario, dominador de un sinfín de mentes obtusas que se lo creen es lo que manda en el mundo de la farsa. Esos acomplejados van de imparciales por la vida…cuando sin embargo son tan o más forofos que un humilde sosio barselonista, culerdo él.

A mi ni me hagan caso, yo voy por sánches-libre, lo de un servidor, su determinasión y profundas convicciones  son simple y llanamente para mantener el alto nivel competitivo en caudal de ofensas e insultos varios por metro y segundo cuadrado a nuestros enemigos más recalsitrantes. A aquellos manipuladores de mierda hablando en plata, vamos. Desir que un tal Inda o un cual Relanyu son porcs de mena no és pas mentir, és más bien un acto de definisión responsable , un acto de encastrasión de atributos consustanciales al par de entes en cuestión. Definirlos como tales me otorgan una profunda satisfacción llena d´esglais orgásmicos por doquier.

Pero créanme, parfavor, damanu que bustés no ho facin, esos temas me los dejan para mí; asín soy como más felís dentro de mi pequeño mundo de sufrida abnegasión cristiana por unos colores. Por lo tanto, conmigo no vale ni gens ni mica la cabecera que da título al artículo de opinión. Y bien que me alegro, hoygan.