Crónica / El análisis

Abidal y Messi: Como Pedro por su casa

186589_dsTyvCa5CdFC BARCELONA, 4 – SEVILLA CF, 0

Llegaba el partido con un pan bajo el brazo: la imprevista derrota merengue ante un Athletic que levantó un muro demasiado alto para los blancos. Se añadía, pues, este factor a la enorme expectativa levantada en forma de revancha tras la eliminación copera. Y así mismo comenzó: con un Barça acelerado bajo unas primeras gotas de agua que ayudaban a correr la pelota. En frente un equipazo como el Sevilla que auna una gran plantilla, un gran despliegue físico y una maravillosa dirección técnica. Plantó una defensa tan seria como efectiva, basculando a un ritmo brutal para soportar los constantes cambios de orientación blaugrana. Un esfuerzo físico que rentabilizó durante toda la primera parte y que le permitió galopar al contraataque a una velocidad de vértigo con Koné y Navas. Sólo la buena colocación de la defensa encarnada en Busquets, la anticipación de Piqué y la atención al corte de Puyol impidieron al Sevilla complicar la noche a los locales.

Aún así el Barça dispuso de sus ocasiones: una buena internada de Henry que dió el pase de la muerte a un desafortunado Ibrahimovic, del típico y últimamente frecuente jugadón de Iniesta que Alves mando a la red lateral, un tiro de Messi cuyo rebote en la defensa complicó a un adornado Palop y un balón en profundidad al que Henry, muy incisivo en el desmarque, llegó muy justo como para salvar al portero sevillista. Termino la primera parte con Puyol en el banquillo por un golpe en el pómulo que le causó un leve mareo.  Márquez le sustituyó como pudo.

Sin embargo no fue hasta la segunda parte cuando el Barça aplastó a su rival. La dinamita estaba bien colocada, pero no saltó la chispa hasta que accidentalmente una sucesión de acosos y rechaces en el área acabó con un centro raso de Márquez que Piqué intentó rematar a portería. El remate iba fuera, puede que de banda; quizá por eso Escudé se involucró en este mundo al revés y acabó introduciendo el balón en su propia portería. Booom!

A partir de ahí el Sevilla tuvo que desplegarse y, pese a disponer de una buena jugada de Koné que regateó a Márquez como quiso, Valdés luego desbataría la oportunidad para dar comienzo al mejor monólogo del futbol actual: Xavi e Iniesta con espacios y movilidad en la delantera. Minuto 18; sale Henry y entra Pedro. Este chaval ya no debiera generar más dudas. Si el año pasado nos quedamos prendados de Mata por su verticalidad y facilidad goleadora hasta el punto de plantearnos su adquisición, deberíamos alegrarnos por haber encontrado la misma solución en casa. Quizá sea la atracción de lo desconocido, de lo que no se tiene, el motivo que nos hace minusvalorar lo que se posee. Siete minutos después de su entrada aprovechó un magnífico pase de Xavi para trazar una diagonal que le encaró con el portero rival. No se puso nervioso, la picó aprovechando el bote y la mandó a la red.

El último párrafo quiere homenajear a dos jugadores que también aparecen en el titular. La capacidad física de Abidal era indiscutible y conocida, pero no ha sido hasta en los últimos seis meses cuando ha conseguido acoplarse a lo que es el Barça. Pero la exhibición de anoche tiene muy pocos precedentes en el Barça y eso que estamos acostumbrados a Alves. A una sobriedad defensiva añade, ahora, un incesante ofrecimiento como opción de banda, un retorno espectacular y una liberación para el extremo izquierdo. Ya antes, el pequeño genio que es Messi había finalizado una gran jugada colectiva de banda a banda que acabó en una apertura de Xavi a Alves, un buen centro de éste y la frialdad del argentino que controló en una baldosa y definió al lado contrario del portero. Pero los dos protagonistas coincidieron en el cuarto y último gol. Recuperación del francés en el centro del campo, galopada por el interior y pase perfecto a un Messi que entra en ruptura por el centro y define lento pero seguro ante Palop.

El partido concluyó con una afición volcada con su equipo, con la respuesta contundente de éste ante uno de los rivales más peligrosos del campeonato doméstico y con una brecha de cinco puntos respecto al Real Madrid: un aspirante que acaba de conocer el doble filo de la espada que venció al Barça en Copa del Rey.