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De copas con sevillanos

¿Saben como acaba aquel del sevillano y el barcelonés que se van de copas cuatro veces en cinco semanas? Yo tampoco. Lástima que el inimitable Eugenio-ni por el magnífico autor a sueldo de Eugenito, ojo- no nos pueda rebajar la cuesta de enero con la versión futbolística de alguno de sus mejores chistes. Podría dar el pego el del mítico encuentro ferroviario entre un estepeño ilustrado y el terruno jerezano (mú buenoh loh polvorone, mú buenoh!) aplicado al cuádruple enfrentamiento sevillano-barcelonés –tres con copas de por medio- de este inicio de 2010 .

Eso sí, el chiste ya está empezado, pues la primera juerga se corrió en Barcelona la noche de reyes, cuando los locales se imbuyeron del espíritu de tan mágica fecha para hacerse perdonar la medianoche del gazpacho con un regalo que envolvió un ucraniano y se entregó a lo restaurante chino siberiano: ante cuatro gatos pelándose de frío.

Debió pretender el catalanísimo Guardiola que las copas se pagaran a escote, y para ello dispuso una desconcertante alineación defensiva con el discutido Marquez, el rehabilitado Milito y el ultrajado Chygrinski, pero la falta de acierto delante, de tensión enmedio y de acople detrás propició que al final fueran los catalanes los únicos en pagar el pato de la noche de reyes ante los ídems de copas.

Pese a que ambos se han vuelto a citar en Barcelona el próximo finde para arreglar las cosas, en el mismo sitio pero ante más gente, los dos grandes animadores de los torneos del K.O. en el último lustro (dos champions, un mundial de clubes, dos uefas, dos supercopas europeas, cuatro supercopas españolas y dos copas del rey les contemplan de momento) sólo piensan en la vuelta copera sevillana de mañana miércoles.

Y mientras los mayores fiesteros del fútbol español elucubran como sobreponerse al peligroso exilio de sus mejores bebedores africanos los eternos imparciales mesetarios van cogiendo posiciones. El inesperado leñazo azulgrana de la ida devuelto la ilusión madridista por la Copa, y su numeroso ejército propagandístico ya ha cambiado Alcorcón por al Borbón, el nuevo grito que viene.

Y apenas dos días antes de devolver la visita a la Sevilla más blanca del último medio siglo, producto de las intensas nevadas y la desaparición del verdiblanco de la primera gama de colores futbolística, se supo que los grandullones del baloncesto también se irían de pintxos bilbaínos con sus homónimos sevillanos del Cajasol.

A tenor de lo visto y lo leído parece que hay poca tela que cortar ahí, pues son multitud los que creen que apenas una barbarie a la angoleña podría impedir que los de Pascual se plantaran en la final tras un par de entrenamientos con las gradas llenas frente a sevillanos y, presumiblemente, valencianos. Bueno, todos no. Chichi Creus no es nuevo en esto y ya se apresuró a cortar de raíz cualquier atisbo de relajación.

Al gran artífice del plantillón que está asombrando al mundo del baloncesto –a uno no le queda ninguna duda de que los de Xavi Pascuas se meterían en los play-offs tanto del Este com del Oeste en la NBA- no le gustó un pelo el sorteo que les emparejó a un modesto en buena forma, a un enrachado equipo con pocos nombres y mucho juego. Por algo ha sido el rival vencido que en más apuros ha puesto al incontestable líder de la ACB.

La Copa hay que jugarla. Otra cosa es quién la acabará pagando.