Crónica

El efecto Sansón

Empezó el Barça el partido con otro de esos momentos bochornosos que marcarán la historia del club y que se recordarán para siempre. Tras el 2-8 frente al Bayern Munich y la salida por la puerta trasera de Messi, ayer un nuevo hito: Sergi Roberto luciendo el brazalete de capitán.

Al menos su titularidad conllevó la suplencia de Busquets. Algo que el equipo notó para bien en unos muy buenos 25 minutos donde con un ritmo alto de balón se sometió por completo al Betis. Fruto de ese dominio llegaron dos goles, aunque el primero fue anulado porque Raphinha no se había cortado el flequillo al levantarse por la mañana. La tecnología interpreta que esos 3 milímetros dan una notable ventaja en la jugada. Es el nuevo espíritu del juego.

Y hablando de espíritus, el de Julio Salinas parecía haber poseído a un desconocido Lewandoski. Torpón y fallón, el polaco parecía haberse puesto las botas cambiadas de pies. Pero con Robert, ya se sabe, el gol siempre llama a su puerta y fue él quien acabó culminando un buen contraataque de DembeLOL, hoy en modo “valgoloquehanpagadopormí”. El culé no debe ilusionarse: el francés ya ha tenido algunas buenas actuaciones en partidos de medio pelo o ante rivales no muy significativos. Spoiler: en la final ante el Madrid volverá a su estado natural.

Igual que últimamente parece natural que el Barça marque y sestee. Nada de ir a por el segundo para cerrar el partido. Y como ya hicieron Espanyol, Intercity y Atlético, el Betis aceptó la invitación azulgrana para meterse en el partido y comenzó a dominarlo. Tal vez con menos intensidad que el Atlético el pasado domingo, pero con ocasiones más claras. Ocasiones que empezaron a mostrar el “efecto Sansón” en Ter Stegen, agigantándose a medida que avanzaba el partido. El implante capilar ha rejuvenecido visual y futbolísticamente a Marc André. Una correlación digna del efecto mariposa.

Confiado en su portero, el Barça trataba de aguantar el resultado. No contento con ello, los cambios de Xavi empobrecieron a su equipo. La salida de FrenkieDecepJong, hoy menos decepcionante de lo habitual, llevaba a preguntarse qué sentido tiene dar descanso a un joven de 24 para jugarse la parte complicada del partido -y una posible prórroga- con un cadáver de 35. Para entonces, el Betis ya había encontrado un filón en los laterales azulgrana, especialmente en el de Alba, que parecía ese abuelo a quien le quitan el carnet de conducir: no hay manera que admita que ya no entiende las líneas y que no ve los semáforos. El de Hospitalet, zarandeado una y otra vez porel mitad futbolista mitad funambulista que responde al nombre Luiz Henrique, vio como el brasileño asistía a Fekir para el empate. Justo castigo a la especulación azulgrana. Que pareció redimirse cuando apenas dos minutos después, Robert ponía momentáneamente el 2-1. Hasta que el VAR detectó que Yerrán Torres no debía estar ahí. Pero no en esa posición adelantada, sino vestido de azulgrana, ocupando una plaza en la plantilla del Barça y jugando partidos. Ya no basta con pedirle que aporte sino que, al menos, no reste.

Condenado a una nueva prórroga, un halo de luz iluminó al Barça: Ansu Fati, al menos durante tres segundos, recordó lo que apuntaba a ser. Tres segundos en los que el balón sobrevoló el área y que dieron tiempo al chaval a acomodarse para enganchar una volea que pasará al Top 10 de mejores goles de la historia de la Supercopa. Resulta difícil perder la fe en alguien que tiene tanto gol.Tanta fe en él como poca en un equipo donde apenas Gavi y Araujo muestran algo de carácter. Porque ¿sería capaz de aguantar el resultado el resto de la prórroga? Pues ni el resto, ni diez minutos. Porque fueron tan solo 8 los que pasaron hasta que Loren se sacó de la manga un remate de tacón que sorprendió a todos. Probablemente a él mismo también.

Se llegó así a la mal llamada “suerte” de los penalties donde “casualmente” suele ganar quien tiene mejor portero o mejores lanzadores. Y en este caso la balanza estaba inclinada, por los pelos, hacia el Barça. Los de Sansón Ter Stegen que llevaron a su equipo a una final. Un equipo de medio pelo al que le van pasando los meses y que no apunta ninguna mejora pero que el domingo aspira a levantar el primer título de la era Xavi.