Crónica

De volea a la Champions

Tiempo de descuento. Alves centra largo al otro lado del área y allí Jordi Alba, llegando desde atrás, engancha una volea que se cuela como un obús en la portería del Betis. Júbilo entre los jugadores culés. Esta escena, con estos mismos protagonistas, pudo haber tenido lugar hace 10 años. Y probablemente hubiera significado la clasificación del Barça para alguna final o para casi certificar el título de liga. Una década después ese gol solo sirve para asegurar la clasificación para la Champions venidera. Tan triste es que haya que celebrar una clasificación como que ésta la certifiquen dos veteranos con una retirada más que cercana.Porque aún se espera que los que saquen las castañas del fuego sean gente como Yerrán o DecepJong –130 millones entre ambos- y nunca llega su momento. Esperarlo de DembeLOL ya roza el masoquismo.

Solo se justifica la celebración porque el equipo llegó a estar 9º. E incluso a temer el no jugar la próxima máxima competición. Y/o volver a purgar penas en la Europa League. Apenas 22 jornadas y los continuos quiero y no puedo del propio Betis, Real Sociedad y Villarreal, le han servido a Xavi para cumplir el objetivo mínimo. Su equipo no está aún preparado para competir por títulos –al menos los que empiezan por mayúscula- pero la sensación de cambio enla dinámica koemanística del “es lo que hay” ha flotado en el ambiente. Al menos durante mes y medio.

Del partido en sí, hubo más emoción que juego. Más ocasiones que goles. Y más miedo a perder que intención de ganar. Porque el punto inicia le venía bien a ambos equipos. Y ya se sabe lo que suele suceder en estos casos. Tan solo la salida de AnsuFati en la segunda parte cambió esa percepción. Las lesiones pueden partir huesos, tronchar ligamentos y desgarrar músculos. Pero no puedenpartir el aura de goleador. En apenas su segunda intervención en el partido mandó el balón al fondo de la portería de Rui Patricio, cuando el portero esperaba el disparo al palo contrario. Tener ese “don” hace que incluso un chut mordido como el suyo se vaya un metro fuera o un metro dentro. Ya casi es costumbre que el chaval marque en cada reaparición.

No podía faltar tampoco la bonita tradición azulgrana de recibir un gol de un ex jugador. Si ya lo inauguró con éxito Mark Hughes y Coutinhohizo doblete –hasta Dugarry le hubiera marcado al Barça de haber tenido la oportunidad- Bartra no quiso ser menos. Si el central hubiese puesto el mismo ímpetu en su remate de hoy que en aquella inolvidable (sobre todo para él) carrera con Bale, tal vez el bueno de Marc ya habría levantado dos Copas del Rey.

No pudo celebrarlo demasiado el tarraconense, porque cuando el reparto de puntos parecía lo más justo -y probable- a esas alturas del partido, el Barça decidió apretar en los últimos minutos. Tal vez porque no era plan de complicarse más una temporada ya de por si olvidable. El golazo de Alba aseguraba los tres puntos y escuchar el himno de la Champions la temporada que viene.Y permitirá que las tres próximas y últimas jornadas sirvan solo para empezar a meditar sobre las futuras altas y bajas.