Crónica

Más cerca de Riad

No se había asentado ninguno de los dos equipos ni mucho menos se veía claro quien llevaría el mando del partido cuando un remate de DembeLOL–aún con la caja de las botas puestas- al palo fue recuperado por Gavi para que Ferrán pusiese el balón en la cabeza de Auba. Gol. 9 goles en 11 partidos de liga. Todos de jugada. Ni uno depenalty.Progresión de 30 goles en un campeonato completo. Pero ahí terminó todo el fútbol del Barça en la noche donostiarra.

 

Porque lo que siguió fue un partido largo. Muy largo. Con mucha presión. Sí. Con muchas faltas. Casi todas realistas. Con muchas interrupciones. Demasiadas. Con muchas lesiones y amagos de ídem. Casi todas azulgranas. Y con poco y nada de futbol. Se perdían todas las pelotas divididas y todos los duelos individuales.Solo Gavi se salvaba en aptitud y actitud con su trabajo de presión y su movimiento constante. Necesita Xavi más gente con ese tipo de carácter porque en vez de crecer, el equipo parece que se empequeñece a cada partido.Donde hace 3 semanas parecía haber una base sobre la que construir algo ilusionante, ahora hay un páramo del que da la sensación que se tardará demasiado en salir.

La única suerte para el Barça es que esta temporada la Real necesita generar cerca de 20 ocasiones para marcar un gol. Y en esta ocasión apenas llegó a 10, por lo que los 3 puntos realmente nunca corrieron peligro. Ni con 10 minutos de añadido.La mala suerte llegaba en forma de lesiones. Araujo sigue siendo incapaz de hilar un mes seguido de juego.Y cada vez se hace más difícil pensar en una base sólida de equipo con gente tan frágil como el uruguayo, Pedri y Ansu. No es extraño que así haya que mantener a Piqué, a Busquets y a Alba renqueantes. Que suerte que todos ellos tienen contrato en vigor aún. Seguirán la temporada que viene. Es imposible levantarse del asiento, golpear el aire con el puño y gritar un gran “¡yupi!”

La realidad es que son demasiadas cosas que corregir -o directamente cambiar-, y demasiados pocos medios para hacerlo. Xavi parece un tipo inteligente y trabajador, pero milagros tampoco puede hacer. Menos si decide ligar su éxito a ciertos elementos que han figurado una y otra vez en el último lustro de debacles europeas del club. La victoria acerca al equipo a Riad. Y a Piqué a hacerse aún más millonario. Legalmente. Faltaría más. Pero la victoria no borra la mala cara que se le queda al culé. Los optimistas dirán que la cosa está mucho mejor que hace 5 meses. Los pesimistas dirán que es imposible: hace 5 meses éramos 5 meses más jóvenes.