Crónica

Perro flaco

Visitaba el Barcelona un campo poco propicio en las últimas temporadas y que apuntaba a seguir siéndolo. Bastaba repasar su estadística en esta Liga: aún no ha ganado fuera de casa y solo marcó un gol en San Mamés. Pero no tardó Ansu en mostrar su intención de cortar de raíz la racha azulgrana y, como si enfrente tuviera a la defensa de su propio equipo, en su primera oportunidad adelantó a los suyos. Ha jugado apenas cuatro ratos esta temporada, pero en ese tiempo el chaval ya ha demostrado más que Chutinho en sus infames cuatro años.

Al calor del tempranero gol, los de Sergi Barjuan se animaron a jugar al fútbol. Bajo la batuta de Nico y Gavi, que en ocasiones parecen venir ya curtidos de la Premier y de la Bundesliga, por primera vez en lo que va de temporada el buen fútbol lo ponían los culés. Y, como suele ocurrir en esta institución desde el advenimiento del cruyffismo, eso suele traer buenos resultados. Tan cómodos se encontraban los culés que hasta Busquets se animó a chutar desde fuera del área. Y, más extraño aún, a acertar con la portería rival. De una buena jugada colectiva llegó el tercero vía Tenessee (Memphis). El ilusionómetro culé se disparaba con pensamientos como “si con Sergi jugamos así, que tiemble el Bayern con Xavi”.

Un 0-3 al descanso que sentenciaba el partido. O eso era lo que se decía en otros tiempos. Porque lo que aparentemente iban a ser 45 minutos de la basura, se convirtieron exactamente en eso: en basura vestida de azulgrana. Porque son estos tiempos muy convulsos para el barcelonismo y no permiten ni un día completo de alegría, a excepción de las recientes eliminaciones madridistas en la Champions. La lesión muscular de Ansu era la primera gota que avisaba del temporal que se avecinaba en Galicia. Al sumarse la baja de Eric García y el gol de Aspas, las gotas se convirtieron en aguacero. Todo el maquillaje de la primera parte comenzó a diluirse y apareció la peor cara conocida: desplome físico a partir del minuto 60, equipo atrás y balones largos. Como si no se supiera que para el Barça jugar así es exponerse a ser castigado por Johan desde el Olimpo del fútbol.

La nueva lesión, esta vez de Nico, confirmaba que quizá el club necesita más a un preparador físico que a un extremo o a un 9. Y cada lesión insuflaba más aire a un revivido Celta cuyas ocasiones se sucedían con mayor y mayor frecuencia. Y como todo lo que le podía salir mal al Barça, sucedía, hasta un “gigante” como Nolito fue capaz de marcar de cabeza entre las diversas torres azulgranas.

Con 2 a 3, encerrarse atrás y pedir la hora era la única estrategia —resabios del Q-Manismo—. Eso o agarrarse a un golpe de suerte para salvar los tres puntos. Y a punto estuvo de llegar cuando De Jong chutó al larguero de Dituro. Pero no, a este perro flaco le atacan las pulgas, los piojos y las chinches y lo que llegó fue el golpetazo final en el último minuto con la volea de Aspas. Xavi puede encontrarse un equipo a ocho puntos de la Champions y mucho, pero mucho trabajo por delante.