Crónica

Pues tal vez no es lo que hay

Difícil evaluar el porcentaje de buen hacer del Barça y el de ausencia de rival en la primera victoria cómoda de la temporada. El tempranero gol de Memphis-Tenessee ayudó a disipar las dudas y dar (más) confianza a los prometedores chavales Nico y Gavi. A ellos se sumó Dest, con mucho protagonismo en la primera parte. Con solo 20 años y en un equipo que le ayuda más bien poco, habitualmente lo intenta todo y no le sale nada. Esta vez, el traslado de banda le cambió la cara y una buena jugada colectiva azulgrana la culminó el estadounidense con una exhibición de potencia para asistir a De Tronk en el 2 a 0. El Tiki-Tronk era esto. Y es que cuando un rival te da tantas facilidades puedes incluso aparentar ser un Peter Crouch en sus mejores tiempos. Al menos, el holandés ya no pasará a la historia como el peor delantero de la historia del Barça. Ese puesto en el Olimpo permanecerá a salvo y en propiedad eterna del inigualable Christophe Dugarry: 0 goles vestido de azulgrana.    

La placidez del marcador y la nulidad ofensiva del Levante permitía al espectador buscar más detalles del club que, debido al trajín del día a día, escapan a primera vista. Primero: al ver como a Chutinho le pasan la mano por la cara los nuevos canteranos es inevitable pensar que 25 millones por el brasileño en enero sería algo espectacular. Lástima que el Fair Play financiero no le permita al Barça pagar esos 25 millones para que alguien se quede con él. Segundo, y también en el plano económico: la tesorería del club debe estar tan tiesa que parece no haber ni siquiera efectivo para comprarle un simple pantalón corto al segundo de Q-Man, Alfred Schroedinger. Las cámaras delataron dónde escondía su famoso gato. Y un último detalle: con un calvo en el banquillo el equipo se parece más a lo que el culé quiere y espera ver. ¿Señales del destino?

Comenzaba la segunda parte con el Levante sacando ya la bandera blanca de armisticio: firmaban este honroso 2-0 sin tirar a puerta. El desfile de sustituciones llevó a que hasta siete canteranos siguiesen sumando muchos minutos a su mochila. No entran ya en ese recuento ni Piqué ni Busquets: sería hacer como el Real Madrid, presumiendo en 2010 de Raúl y Casillas tras más de una década sin sacar a un canterano digno. Trampas al solitario. El culé medio firma la temporada si al menos 3 o 4 canteranos se asientan en el primer equipo. Será difícil, por no decir imposible, pelear por los títulos grandes. Pero hay un mundo entre “es lo que hay” y prever un futuro mejor con Araujo, con Nico, con Gavi, con Pedri… Y, cómo no, con Ansu Fati. Porque desde el segundo gol, el público ya solo estaba esperando ver esos 15 minutos que Q-Man había prometido darle a Ansu Fati.

Si alguno temía que el chico pudiera salir con miedo tras su año forzado de parón, 10 minutos le bastaron al (nuevo) 10 para aplacar temores. No necesitó más para ser el más destacado y volver a encender la luz en este oscuro futuro azulgrana… Velocidad, descaro, movilidad, búsqueda de espacios, asociación. Y, sobre todo, gol. Mucho gol. Eso que se tiene o no se tiene y a Ansu le sobra. Un casi-penalty y un gol desde fuera del área fueron toda una liberación. Para él y para la afición. Queda ahora por ver si esta apuesta por los jóvenes es real o provocada por las circunstancias. El años pasado la debacle final en Liga coincidió (las coincidencias no existen) con el regreso a la titularidad de las vacas sagradas. Ahora Benfica y Atleti despejarán la incógnita.