Crónica

Atrapados en el fango azul

Todo salió mal en Getafe antes incluso de saltar al campo: algún problema de utilería hizo que en la equipación se mezclara la camiseta suplente con el pantalón de la sección de futbol sala y las medias de la de hockey patines. Tal vez sea una buena opción para Halloween.

Continuó con la nefasta apuesta de Q-Man al “ceder” a los lloros del Hombre Gris. Ante la disyuntiva de “banquillazo” o “demuestra que tienes razones para llorar”, el holandés optó por la segunda y Antoine se quedó sin excusas: jugando de 9 tampoco generó absolutamente nada y en su único mano a mano con el portero definió como un Vinicius de la vida. Nunca debió venir al Barça porque ya lo advirtió el Profeta Johan“Aquel que dude en venir, no sirve”. Las opciones culés en esta Liga aumentarán cuanto más se use a Pedri y menos a Griezmann. Y, sobre todo, si no se utiliza en absoluto a Dembelé, cuyo infame partido, intentando cosas que ni le salían cuando aún alguien tenía esperanzas en él y repleto de torpes pérdidas de balón, harían sonrojar al mismísimo Steve Urkel.

Se remachó la mala noche con lo que atañe a lo estrictamente futbolístico: el equipo está tan pero tan verde que cualquier rival con cara y ojos impone su plan. Lo apuntó el Sevilla la semana pasada y lo confirmó el Getafe anoche. Si Lopetegui propuso un partido de alto ritmo que superó a los azulgrana, Bordalás decidió llevarlo al fango: faltas, empujones, provocaciones y pérdidas de tiempo continúas con el objetivo de que se jugase lo menos posible. El Mourinho de Alicante se salió con la suya, apoyándose en su fiel escodero (sí, es codero) Nyom, su Pepe particular. Man of the Match, queda todo dicho.

El medio del campo azulón borró a lo poco que queda de Busquets y a un De Jong que completó un pésimo partido cometiendo el penalti que decidió el partido. Un penalty que fue  tan penalti como llamar fútbol a lo que se vio en el Alfonso Pérez. Del gol de Mata se pasó a la impotencia futbolística: Ansu Fati malconeaba al tiempo que Coutinho chutinheaba. De Messi apenas hubo noticias: al final del partido rozó un empate que no hubiera arreglado nada porque no hubiera tapado la falta de fútbol.

Hace años era todo un Real Madrid el que planteaba (y perdía) partidos así de nauseabundos en su propia casa. Lo triste de este Barça actual es no tener argumentos futbolísticos cuando quien lo hace es el Getafe.