Crónica

Días de mucho, vísperas de nada

Hay que remontarse a la prehistoria futbolística culé, concretamente al año 5 A.C. (antes de Cruyff) para recordar un Real Madrid tan cómodo en el Camp Nou.

Días de mucho, vísperas de nada, dice el refranero. Ni goles (floja actuación de los goleadores del campeonato) ni incidentes. Al menos dentro del estadio. Estos se limitaron a unos globos amarillos, unas caretas de Messi, unas pelotas de gomaespuma y unas pancartas de un palmo en inglés. Lo más delictivo que se vio en el Camp Nou fue el planteamiento de Don Honesto. Sentando a Busquets. Dejando a Arthur en casa. Utilizando un doble lateral derecho que se está convirtiendo en el sello del técnico. Cuando en el minuto 10 Messi regateaba a dos contrarios delante de su propia área, Ernesto Valverde esbozaba una inapreciable sonrisa: contemplaba su obra maestra. Acaso todo perpetrado para tener la coartada perfecta con la que dar entrada a Vidal.

Con semejante planteamiento, había que remontarse a la prehistoria futbolística culé, concretamente al año 5 A.C. (antes de Cruyff) para recordar un Real Madrid jugando tan cómodo en el estadio azulgrana. Sin una presión excesiva ni un juego deslumbrante, los de Zidane se plantaban una y otra vez en el área de Ter Stegen. Suerte para los locales que este Real Madrid es el que menos pegada tiene de esos últimos 40 años. Daba escalofríos pensar si en la delantera blanca hubiera estado un Hugo Sánchez, un Suker, un Ronaldo El Bueno o un Van Nistelrooj. Los remates de cabeza de Bale, Varane y Ramos acaban convirtiendo el buen juego blanco en fuegos de artificio en 11 ocasiones, si se suman los disparos lejanos de Casemiro y Valverde, quien corroboró lo apuntado en todo lo que va de temporada: ni Ficticius ni Rodrygo. El uruguayo es el bueno.

El Barcelona por su parte, parecía haber quedado retenido por el cordón policial que rodeaba el estadio: tardó media hora en hacer acto de presencia. Sus únicas llegadas de peligro salieron de los pies de Messi, en las dos únicas ocasiones que el argentino pudo escapar del enjaulamiento blanco en el medio del campo. Algunos dirán que fue el peor Barça de la temporada. Pero es que hace casi tres temporadas que esa afirmación sobrevuela cada dos por tres el Camp Nou.

El segundo tiempo fue de lo más previsible: la telegrafiada salida de Vidal dio el punto extra de físico a los locales que, a su vez, perdieron los visitantes por puro desgaste. El resultado: escasez de fútbol y ocasiones por ambas bandas. La patada al aire de Messi en la mejor y única clara ocasión de la segunda parte lo resumía todo: si el D10S del futbol no era capaz de marcar hoy, es que nadie iba a marcarEl VAR evito que Bale, avezado en partidos trascendentales sentenciase los 3 puntos. Tal vez por eso, porque el partido no era trascendental.

El neo-cule de nueva generación, aquel que desoye las enseñanzas de Johan verá el 0-0 con optimismo y repetirá las cantinelas de los últimos años: Que el equipo es líder en la liga. Que es líder en la Champions. Que cuando lleguen los partidos importantes, aparecerá el equipo. Que hay que tener confianza total en estos jugadores con tanta calidad. Que con Vidal lo de Roma no se repetiría. Que han aprendido la lección de Liverpool. No se registraba un 0-0 frente al Real Madrid en casa desde el 2002. Entrenaba Van Gaal, a quien Don Honesto tiene como referente. El cruce con el Valencia en Champions más que una profecía, parece una realidad.