Yoyalodije

Yo, Bobot

Representan0tes de la piel de sorro, fieles embajadores, temblad ante lo que se os avesina! oigan utédes, puestos a pensar o más bien a imaginar, ¿qué tal si para la prósima junta entrante metemos entre los elegidos para la divina gloria culer a un entranyable ninot de felpa, això sí, amb bigoti i ulleres fosques? Entonses le enviamos pa la capital del reino en paquete-express y que la criaturita en cuestión nos represente como Dios manda, en cualquiera de esas bonitas tertulias antibarselonistas que por doquier nos inoculan aunque no queramos.

Un virus en las entrañas de “la bestioleta parda” y envenenamos a la mujer barbuda y compañía. Ejemplares que pueden ir a pilas o con energía natural, o sea a base de aires traseros renovables con un buen plato de mongetes. Un bulce de continuo contraataque, seres que no se amedrentan ante nada ni ante nadie, te observan fíjamente, no titubean, responden “fill de tal i de qual” en cuanto oyen alguna cosa indesente para con nuestro amado clum. No son covards ni se venden al mejor postor como lo es nuestra cassolana premsa.

Son bobots exterminadores, se les iluminan los ojos de rojo poniendo las cosas en su sitio sin dudas y sin piedad, con total naturalidad, en aras de una justa resiprosidad.  Si hase falta te envian un esputo color verde. Sólo de ver a Ronsero con un sipiajo-gargajosa en sus jodíos morros de caradura, seria el colmo de nuestra cristiana felisidad. Un señor directivo de altos vuelos, dirigible desde el córner del estado que nos da nombre (para cuando les interesa). Aquest seria en definitiu, un ser de maquinaria perfecta, engranajes antisentralistas, y con un par de bombas atómicas adosadas en los laterales de sus bajos por si de caso no fuera que la cosa empeorara con el debate anticatalán ya avansado…

Después de finalisada la tertulia entre nuestros amigos comunes, el representante Robot marcharía de reunión al comité federativo correspondiente, más eniesto que un ocho, más chulo que una virgen, entonando el glorioso “cant del Barça” por la presiosa Gran Via que haria de pasarela Sibebes “no conduscas”, dirección a la siudat deportiva de valdebobos. Con garbo por montera, dentadura relusiente cual Pedro Navaja, mirada agresiva, gestos altivos y arrogantes, con andar endogámico y petulante, subiria presto la escalera del comité con metrageta en mano. Vamos, como hasen ellos, los muy mafiosos. Cabrons!

A continuasión les diria “lo buenos y lo guapos que están hechos” con una ráfaga de por medio, con insultos, despechos y malas intensiones. Sujetos que no están dirigidos a dedo por seres superiores, nunca mandados por nadie, jamás influensiados por estamentos jerárquicamente situados por ensima de ellos. Vamos, uns perrys Masóns de la vida y de la muerte. Acto seguido mi braso ejecutor se dirigiria sin acritud alguna a algún medio de comunicasión sercano al lugar. Medios de comunicasión capitalina rectos de actitud, unos hombres honrados porqué sí, ejemplos de la sosiedad que tan bien les retribuye en forma de OJT (ojetes). Yo seria un terminador que pasaria a los anales del barselonismo.

Acabaria con todos, no dejaria vivo a nadie de estos ascarosos e indeseables seres. El meu robot la faria de bén grossa. Com un gosset, els aixecaria la meva petita poteta blau -grana i del pedo gloriós que els endinyaria a aquella colla de cabrons manipuladors de merda, les dejaba sin ánimos pa respirar pal resto de sus jodidas e insignificantes vidas de camaruses acomplejados, los unos, federativos a la sazón, los otros, juntaletras del mogollón. Aquest seria el meu bonic ninotet.