Crónica

Aprende, Antoine

D10S tuvo que salir a purgar sus pecados. Lo primero que hizo fue demostrar su sentido del humor: “¿Me criticáis por andar? Pues ahora haré un gol sin ni siquiera tocar la pelota”.

Continúa el Barça con su descendiente tendencia futbolística del último mes: en cada partido, se apaga un poco más el halo de esperanza del comienzo de la era Q-Man. No ayuda ver a la misma defensa de Roma, Liverpool o del Día de la Infamia. Especialmente sangrante es lo de Sergi Roberto, el no-lateral que ni defiende ni ataca, mientras el supuesto lateral de futuro sigue el recuento de votos de las elecciones de su país en la grada. Empieza a generar dudas la insistencia en un doble pivote que no funciona ni con la rebasada fecha de caducidad de Busquets ni con un De Jong que no acaba de madurar.

Y por último… Lo del Hombre Gris. Qué hastío. Qué pereza. Qué cansancio produce analizar sus últimas actuaciones. Las de los últimos 12 meses, concretamente. No le darían ni para ser suplente y, sorprendentemente, sigue disponiendo de infinitas oportunidades. Hoy, la más relevante, porque jugó donde siempre había reclamado: el puesto de Messi, relegado al banquillo después de las críticas recibidas por su poca aportación defensiva. Por supuesto, el argentino también mejoró desde ese lugar la actuación del francés.

Porque tanto el equipo como Antoine siguen la tendencia de los últimos encuentros: salida en tromba con varias llegadas que solo sirven para exhibir una desesperante falta de gol. Y cuando amagas pero no golpeas, los rivales comienzan a explorar tus (excesivas) debilidades: resulta que hay una extensión de la autopista A-66 dirección a Sevilla en la banda derecha azulgrana. La explotó Alex Moreno emulando al Junior Firpo de hace dos años. Pero no fichar, por favor, que nos conocemos. Ter Stegen, siempre de guardia, continuó con su recital del miércoles.

Una jugada buena. Una mala. Un toma y daca. Un ida y vuelta. Un descontrol absoluto que podía decantar en cualquier dirección. Efectivamente, era el ecosistema perfecto para el futbolista que mejor encaja en esa definición: Ousmane apareció y con un buen regate y mejor zurdazo volvió a ganarse la confianza de los Dembelievers los próximos 10 partidos.

Mientras tanto, el Hombre Gris, seguía a lo suyo: no solo estropeó una buena jugada de Ansu y Pedri sino que demostró que marcar de penalti no es tan fácil como estaba demostrando Messi últimamente. Que iba a fallar el que forzó Ansu apenas cotizaba en las casas de apuestas porque a esas alturas #ChutaGriezmanYfalla! ya llevaba un buen rato siendo Trending Topic en Twitter.

El error de Antoine se agravó cuando en la vigesimoquinta internada de Alex Moreno por la banda izquierda llegaba el poco sorprendente y hasta merecido empate visitante. Y los culpables no eran ni Pique, ni Sergi Roberto, que volvían a salir retratados en la foto. Ni siquiera Busquets, que era quien la sacaba. El gran culpable era Messi, que no corría. De hecho, en el gol del Betis estaba sentado. ¡Habrase visto! ¡Con lo que cobra!

Así que D10S tuvo que salir a purgar sus pecados. Lo primero que hizo fue demostrar su sentido del humor: “¿Me criticáis por andar? Pues ahora haré un gol sin ni siquiera tocar la pelota”. Dicho y hecho. En apenas cuatro minutos, asistencia invisible para El Hombre Gris que pone el 2-1. Aún hay esperanza para él. ¿Por un gol a puerta vacía?, se preguntarán algunos. Visto con unos días de perspectiva, mejoró respecto a lo que hizo en circunstancias similares el miércoles pasado.

Poco más tardó Leo en inventar otra asistencia milimétrica que no pudo culminar Ruleta Rusa Dembelé ante la tremenda parada de Mandi. Hubo que recurrir al VAR porque no estaba claro si se trataba de una simple estirada o la intervención se podía calificar de “zamorana”.  Leo, aún nervioso por su mala actuación de la primera parte, clavó el gol en la escuadra. Quince penaltis consecutivos marcados por el que dicen que dicen que dicen que los tira muy mal.

Con 3-1 y frente a un equipo con un jugador menos, volvió la relajación y el abandono de funciones. Especial énfasis en el decepcionante Trincao, aún en fase de adaptación o en mitad de la siesta. Si estaba llamado a ser el nuevo Figo, no hace falta que espere: puede ir tomándose el puente aéreo hoy mismo. Y como frente al Dinamo de Kiev, un equipo en plena reconstrucción no puede permitirse dejarse ir y perder el control del partido. Un nuevo ataque verdiblanco (adivinen por qué banda) llevaba la incomodidad culé al marcador.

Por suerte para el Barça, Messi todavía no había terminado de purgarse. Aún tenía que dar una pequeña lección de cómo jugar en esa posición al que presumía de comer en su mesa: taconazo de Sergi Roberto que el argentino clava otra vez en la escuadra de Bravo. Veintiseis goles saliendo de suplente. Ni el récord de Julio Salinas (28) va a dejar en pie este extraterrestre. Y 447 goles en la Liga ya. Más que el Cádiz, el Albacete, el Éibar, el Logroñés y otros 28 equipos de los 63 que alguna vez participaron en Primera. Los 492 del Sabadell son su próximo objetivo.

Con 4-2, el Betis sacó bandera blanca. Mal hecho. Porque ya se sabe que mostrar ese color en el Camp Nou resulta una ofensa e incitación a un nuevo gol. En homenaje a la manita más recordada por los culés, aquella que lucía Bruins Slot, Pedri hizo el quinto de la tarde. Justo premio para la actuación de quien incluso en días menos vistosos como el de hoy, siempre suma y nunca resta. Lástima que no se puede decir lo mismo de todos sus compañeros.