Yoyalodije

Touré, un minicisma a resolver.

Viene a cuento el post, siempre salpicado por el ventajismo que da el comprobar el estratosférico partido de ayer del marfileño, ya que poco o nada se está hablando de un tema que para mí es una de las tres claves que, de tocarse correctamente, pueden hacer que el Barça haya una temporada mítica al igual que el año pasado (de dos de ellas ya hablaré).

Con Touré, y que me perdonen los guardiolistas (como yo, menos para esto), hay una disyuntiva que personalmente no entiendo pero de la que sí me he apresurado a sacar unas ideas que, quizá equivocadas adelanto, puedan resultar reveladoras para entender lo que yo considero un minicisma en el Barça.

Si Touré ha tenido una falta disciplinaria de cierta gravedad dentro del régimen interno del Barça lo coherente, justo e impepinable es que no jugara más. Esas cosas no se pueden consentir y hasta ahí uno llegaría a entender la situación.

Sin embargo, creo que nada de esto ha sucedido y que su menor continuidad obedece única y exclusivamente a razones futbolísticas. No creo que Guardiola adolezca ni de la autoridad moral, autoridad real y bemoles para sentar al africano por lo que queda de temporada, por lo tanto, me abono a la teoría de que Touré no juega porque Guardiola piensa que deben hacerlo otros.

Y eso es un error, si me apuran hasta estratégico (se puede ir), de proporciones difícilmente predecibles pero ya adelanto que mi impresión es que serían nefastas para el Barça.

Touré es el mejor mediocentro destructivo del mundo sin discusión. Con una pose de “falso lento”, un físico espectacular que le permite abarcar mucho campo y una más que buena técnica individual (muy por encima de los Essienes, qué decir de Lasses y demás), Touré es una rara avis en este fútbol moderno dónde los pivotes deben de ser dos, y a ser posible poco agraciados para el manejo de la pelota.

El error estratégico sería seguir dejando al marfileño como jugador reserva (porque es lo que ha sido toda la temporada) y empujarle a la emigración por unas cuestiones futbolísticas que, sinceramente y aún siendo conscientes de que estamos en España, dónde todo el mundo sabe de fútbol más que los entrenadores, no han lugar.

Touré es el mejor del mundo en su puesto de manera indiscutible. Icreíble barrendero, gran llegador, sublime saltando lineas de presión conduciendo la pelota, gran disparo de lejos y sobre todo comprometido (jugó con hernias hace dos años y acabó la temporada pasada de central por las lesiones).

Desechar a Touré para darle bola a Busquets, que no es mal jugador pero dudo muchísimo que pueda ser el eje de un equipo con las aspiraciones del Barça, consituye un error de bulto que espero no paguemos dentro de poco.

A la postre, y que me vuelvan a perdonar lo guardiolistas, el fútbol es de los jugadores, con un orden que aporta el entrenador eso sí, y son los que deben ganar los partidos. Y se gana más fácil con los mejores.

Y Touré, en lo suyo, lo es.

Y no es que sea de los mejores.

Es que es el mejor.