El ojo que todo lo ve

Spaghetti Westerns en Almería: por un puñado de pollas

Ah, Almería, tierra de zares.

Si Clint Eastwood, Ennio Morricone, Sergio Leone y Luca Cadalora levantaran la cabeza se la cortarían a rodajas y la gratinarían al sol del terruño.

Resulta que tenemos que ir a Almería –que ni sale en Google Earth- y jugarnos los cuartos con ni más ni menos que Juan Malillo. Sobre el ínclito poco que añadir: un fraude, un vendedor de crecepelo, un pusilánime que ahora además calza peinado de mariconaza. Se me pone el vello púbico de punta sólo pensarlo.

Lo único bueno del envite es que no jugamos en un estadio llamado ‘Chapín’, sinó en uno llamado ‘Estadio de los Juegos Mediterráneos’, evento magno el de esos juegos que sin duda recordaréis: esa final del mundial de barra fija entre Gascoigne y Ronaldinho, la final de los 47m rugosos, el oro de Laporta en lanzamiento de chavalina…. Bueno, pues resulta que tal. Conforme voy a la Wiki veo lo siguiente: “El club nace en 1989 con el nombre de Almería Club de Fútbol. Cambia a su actual denominación en 2001 (tras la retirada del Club Polideportivo Almería) para conseguir la unidad del futbol almeriense y tener un equipo competitivo.”

‘Conseguir la unidad del futbol almeriense’, la madre que me parió… Tras años de disputas y rivalidades entre los 48 equipos almerienses de primer nivel, con la fundación del Almería en ’89 se fusionan todas esas entidades es un macro-conglomerado similar a la Alianza Rebelde. Sobre la competitividad del equipo no me pronuncio, pero soy capaz de pronosticar que correrán como putas y rascarán como cabrones, este es nuestro sino.

Y claro, si ganamos 0-3 urgirá una liga europea donde los buenos de verdad se jueguen das garrofen de tú a tú, y si nos calzan un 2-1 no habrá enemigo pequeño y La Sesta, Cuatro y sus putas madres se remitirán a la épica del pequeño, la gesta numantina, y la grandeza y la miseria del fútbol.

Ya he estado allí, ya he jugado ese partido, y lo único que me queda por reivindicar es una salida a tope, pisarles las cabezas, abandonar los finos estilismos, meterles dos chicharros entes del minuto 30, y que de ahí en adelante estemos mirando el reloj porqué ya nos va entrando el hambre y las ganas de cenar.

Las Ligas, ya lo decía Lattek, se pierden en patatales como ese, o cuando unos delincuentes te secuestran al delantero estrella. Que no me den la nochecita del manos libres parrot y que a las ocho y media ya pueda sacarme el puño del culo.

A sus pieses,

GF