¿Seguro que hace falta un 9?

Flick arrancó su tercera Liga. Y Hansi busca algo que empieza a sonar peligrosamente rutinario: ganarla. Después de dos campeonatos consecutivos, el alemán persigue el triplete para igualar a dos nombres acaso poco significativos: Johann y Pep. Ironías aparte, el Barça se presentó en Elche con cuatro campeones del mundo en el once y sin un delantero centro reconocible. No pareció preocuparle demasiado al alemán. Rabhinha, en modo 2023, ocupó ese espacio central en el ataque, por decir que había alguien ahí. Porque Fermín llegó ahí desde atrás, Lamine apareció por todas partes y Aydemí corrió hacia delante. Conceptos básicos claros.

El Elche, por su parte, lejos de esperar bajo el larguero, quiso jugar. Admirable. Pero también peligroso. Casi como hacer malabares con motosierras: si sale bien queda precioso; si sale mal, mejor que no haya niños mirando. Y a los ilicitanos les salió mal. Porque antes del cuarto de hora llegó la primera donación ilicitana. Xavi Espart recuperó arriba, Fermín recibió y encontró inmediatamente a Rabhinha que fue derribado. Penal que el propio brasileño convirtió en el 0-1.

No todo era coser y cantar, porque el susto llegó en forma de lesión. Gavi recibió un golpe en la rodilla derecha, precisamente la operada. Pidió el cambio y dejó su sitio a Pedri. Que tu sustituto de emergencia sea Pedri explica bastante bien la plantilla que tiene actualmente Flick. Y aunque el Elche no renunció a su idea, siguió con problemas en la salida del balón ante la excelente presión azulgrana: otro robo, otra transición rápida y Rabhinha que asistía a Aydemí que controlaba y definía con pasmosa tranquilidad. Un gran update respecto a Trashford.

Tras el descanso el Barça siguió en modo Flickeano. Es decir, sin intención de administrar el resultado. Tras varios intentos desperdiciados de Lamine, Rabinha y Aydemí, y antes de que nadie pudiera pensar en una posible reacción local, Flick sacó a Gordon. El inglés confirmó que lo de necesitar un periodo de adaptación está sobrevalorado. En sus primeros cinco minutos de azulgrana repartió dos asistencias. La primera para que Rabinha firmase el 0-3 y la segunda sirviendo a Fermín el 0-4 prácticamente a placer.

El Elche no entendía nada. Había pasado de competir el partido a preguntarse cuándo acababa aquello. Pero todavía no había acabado. Porque Fermín todavía tenía hambre. Y Xavi Espart encontró al onubense dentro del área para que éste hiciese el resto para completar su doblete y la manita que deja una conclusión incómoda para quienes esperaban un comienzo dubitativo del Barça: el campeón ha vuelto. Y no parece que las primeras jornadas sean para ir cogiendo ritmo. ¿Y el 9? Ya si eso, otro día.

 

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