Llevaba literalmente AÑOS dándole vueltas a cómo mejorar la regla del penalti para hacerla menos «corrumpible», es decir, para que no pueda decantar tanto el partido a favor «del que interese al sistema» – que suele ser el mier.das, o cualquier rival nuestro.
Y mi conclusión, desde hace tiempo es:
1. Un penalti sólo se concede en caso de evitar una ocasión clara de gol con una infracción (falta o mano).
es decir: lo que hoy en día, se suele penalizar con roja directa. Pero entonces, también si la infracción se ha cometido fuera del área (falta del último defensa, manos del portero fuera del área).
2. Las faltas y las manos dentro del área, como norma general, sólo se deben castigar con tiro libre directo – salvo que era para evitar un gol o una ocasión clara (falta del último defensa, manos de un defensa para parar un tiro con el portero vendido etc).
La lógica detrás de esa idea es doble:
Justificación «positiva», es decir, por qué la proposición:
Te quitan una ocasión clara de gol – lo más parecido para devolvértela, es el penalti. En muchos casos, la falta del último defensa fuera del área puede ser hasta «demasiado poco castigo».
Justificación «negativa», es decir, por qué no seguir como ahora:
No puede ser que una mano dudosilla casi en la línea de gol, a 15 metros del palo corto, es decir, una acción que NUNCA habría sido gol, pueda convertirse en un penalti «con el reglamento en la mano», y así de repente decidir un partido.
Sobre todo son ese tipo de acciones que se suelen interpretar «según a quién le convenga pitarlas».
Es mucho más difícil prevaricar – o «influir» – en el resultado sin la posibilidad de pitar un penaltito en cualquier momento por una caída en el área.
Y hay una razón más, la de «intervención y polémica mínimas»:
Las situaciones en las cuales se aplicaría esa regla, suelen ocurrir mucho menos que las manos y faltas dudosas en el área.
Y además, la ocasión manifiesta de gol suele ser la falta al último defensa, o el paradón al tiro. Son situaciones con mucha más claridad visual, no tienes que ir rebuscando el contacto entre dos defensas y el delantero en una maraña de piernas, o la mano en un mar de cuerpos en un córner.
No evitará del todo la polémica, pero en general, esas situaciones suelen tener bastante más visibilidad.
El sistema también intentaría a contraatacar y corromper el reglamento después de ese cambio – pero lo tendría más difícil.
