Partidazo. Así se puede definir lo visto en el Signal Iduna Stadion de Dortmund. Dos equipos entregados al 100%. Sacando lo mejor de sí mismos, con sus virtudes y con sus defectos. Y eso es lo que más hay que destacar de este Barça de Flick en la noche alemana. Que no salió a verlas venir sino tratando de intimidar en un gran escenario. Que intentó –y durante la mayor parte del partido consiguió– imponer su fútbol. Desde el minuto 1. Generando buen juego y ocasiones. Sí, se puede perder así. Pero este es el camino y lo que uno debe esperar del equipo.
Con la alineación de gala azulgrana, comenzaron las llegadas en ataque. Y la primera gran ocasión, con un centro con el exterior del pie de Lamine que Raphinha desperdició recordando a su versión 2023. Enfrente, un Borussia que también sabía jugar. Y que encontraba en la banda izquierda el mayor agujero del Barça en la línea defensiva: Duranville martirizaba una y otra vez a un Balde, cada vez con más cara de Okunowo. El toma y daca de ambos equipos continuaba, con más ritmo que ocasiones y con el Chaval erigiéndose en protagonista en cada jugada de ataque. Partido trepidante y con resultado nulo en el marcador pero con la sensación de que, a los puntos, el Barça sacaba ventaja.
Y si la primera parte había sido buena, la segunda se destapó a base de goles. En apenas cinco minutos, llegaron dos goles. Uno en cada portería. El primero, de Guirassy, era anulado por un fuera de juego de apenas unos centímetros. Los mismos que le sobraron a Raphinga para poder aprovechar el pase de Olmo y rematando como su versión de este 2024. Del 1-0 al 0-1 en un palmo.
Pero no tardaron demasiado en empatar los locales. Fue a través de un penalty de esos que nunca se le pitarían a un defensor que vistiese de blanco. Menos aún si el delantero rival estaba en fuera de juego, como fue el caso. Leve roce de Cubarsí para que un bigardo de 1,87 cayese desplomado en el área como si le hubiese disparado Juan Carlos I de cacería. Regalo arbitral que aprovechó el goleador guineano para empatar.
No acusó el golpe el Barça y volvió a dominar el partido. Doble ocasión Olmo y Lewandowski que frenaron entre Kobel y Schlotterbeck, antes de que Flick, temeroso de que el enorme esfuerzo de sus jugadores le pasase factura, volvió a recurrir a su letra fetiche: la F. De Fermín. De Fallón. De Fraude. Fermín cumplió con lo que se esperaba de él: entrega y llegada, rematando un centro de Koundé para que el rechace del portero borussier lo aprovechase Hoy-no-tan Fallón Torres. Lo que se espera de él y que no siempre da. A un cuarto de hora del final se ponían por delante los de Flick.
Aunque aún quedaba mucha tela por cortar. Porque quedaba aún el esperado arreón final del Dortmund. Que no tardó en llegar. Guirassy falló un fácil remate de cabeza apenas un minuto antes de aprovechar un error en la salida de la defensa azulgrana para marcar a puerta vacía. Pero este Barça europeo tiene otra cara respecto al del último lustro: no se cae a la primera bofetada. Ni a la segunda.
Crecidos los locales, fueron a por la victoria dejando huecos atrás. Y un contragolpe dirigido por Pedri, encontró en Lamine a su mejor socio: el Chaval hizo la genial pausa necesaria para dejar el balón servido a Fallón. Partido «discreto» del adolescente pero con apariciones totalmente estelares y decisivas. Ser un crack (también) es eso. Fallón, pese a su pésimo control, tuvo tiempo de rectificar y cruzar el balón al palo largo. El de Foios, definitivamente, aporta más goles que fútbol. Es el Fallón González Blanco azulgrana. Y no es cuestión de pedirle más.
Se esperaba un último empuje alemán pero éste no llegó. Más allá de que los alaridos del público lo anticiparan. Flick ha recuperado a un equipo que ahora es capaz de jugar de tú a tú a los grandes de Europa. Ganar donde nadie lo había hecho en los últimos 4 años en Europa. Ha descubierto una versión desconocida de Raphinga. Ha revivido a Lewandowski de su viejazo. Ha hecho que Fallón parezca un goleador. Ahora, pedirle que Fraude Jong no haga el ridículo ya es demasiado. El neerlandés, que regaló de tacón en la frontal del área el que casi fue el tercero de los locales, no debe jugar ni un minuto más. No de azulgrana. No debe jugar más al fútbol, así en general.
