A lo grande. Seguramente si se hubieran hecho los deberes en Amsterdam, el partido de ayer hubiera sido un aburrido trámite con un equipo trufado de suplentes pero las circunstancias se fueron acumulando de tal manera que los jugadores tenían marcado en rojo el partido de ayer para su particular terapia colectiva. Y la afición lo agradeció, no solo los 50000 que decidieron ir al campo, sino los que lo pudimos ver en televisión, creo que anoche se recuperaron varios grados de autoestima que, últimamente, andaba por lo suelos.
Porque en unos meses parece que hemos pasado de ser un equipo imbatible a una panda de jugadores acabados que vivían del pasado y tampoco es eso. Ayer el Barça recuperó buenas sensaciones, con independencia del rival y demostró haber retomado la ambición y el ansia por agradar en uno de los partidos más completos desde la vuelta de octavos de la temporada pasada.El Barça ayer no echó de menos a Messi pero debemos interpretarlo desde el punto de vista positivo, Messi sigue siendo el mejor jugador del mundo y él es el único que nos puede llevar a las más altas cotas de la excelencia pero ayer el equipo se demostró que puede competir sin tener que estar mirando constantemente al pasado. Este Barça sigue teniendo futuro.
Neymar, como Martino, sufría también del síndrome de Rebecca. El recuerdo del mejor jugador del mundo y su imposibilidad de igualarlo le sumía en la tristeza de lo inalcanzable y la angustia de la impotencia. Ayer tuvo por fin su gran noche y todos le vimos acabar esas jugadas que apenas apuntaba en el pasado. Creo que ayer nació un nuevo Neymar y este sí que debe ser muy importante en el futuro de este Barça.
El partido fue coral, completo y sin fisuras. Todas las líneas estuvieron engrasadas, todos los jugadores pusieron el pie y las piernas para el bien común. Destacó, como casi siempre, Busquets que fue el mariscal de campo con mando ante la progresiva dimisión de Xavi. Destacaron también Alexis, un portento de despliegue físico y Pedro con una velocidad que recuerda aquel que batió récords en la segunda temporada de Pep. Roberto cumplió con lo que se esperaba de él y la defensa tuvo poco trabajo aunque lo que tuvo lo solucionó con solvencia.
El primer gol de un incisivo Piqué facilitó mucho las cosas pues el equipo se soltó y se acondicionó para dar rienda suelta al show Neymar que se inició con la maravillosa jugada del gol de Pedro. El brasileño se fue por pura velocidad en la banda derecha y asistió a Pedro que se adelantó a su marcador y anotó el segundo de la noche. El tercero fue una buena combinación que inició Alexis con un pase picado a Montoya que asistió a Ney para marcar a puerta vacía. El cuarto, ya en la segunda parte fue para enmarcar: taconazo, pared, conducción y tremendo chut a la escuadra en un gol que seguramente pasará por derecho a los highlights de la jornada. El quinto no fue peor, jugada en banda izquierda, caño al defensa y chut que se cuela en la portería tras dar en el pie del defensa. El gol que redondeó el marcador fue de un reivindicativo Tello que tuvo la suerte de que un chut sin peligro rebotara en la pierna de un defensa y se colara en la portería de un Forster desvalido. El gol del honor lo marcó Samaras, como no, de cabeza.
Tengo muchas ganas de ver al equipo el sábado y también si los que entrarán le ponen la misma intensidad que los que actuaron ayer. Tengo ganas de ver a Iniesta más implicado en el juego y a Cesc jugando de interior visto que Neymar debe ser, definitivamente, el que juegue por el centro. Tengo ganas de ver, en definitiva como recuperamos sensaciones contra un equipo muy compacto como es el Villarreal, a ver si, de una vez por todas, recuperamos el orgullo que anda todavía renqueante. Ayer, por segunda vez en esta temporada, el Barça no dosificó los placeres sino que los derrochó tras imponerse en Cartagena, en un partido más importante de lo que parece. Esos partidos sí que pueden ser el germen de un equipo campeón.
