Flick sigue haciendo lo que viene haciendo desde que llegó: ganar. Mientras tanto, mueve piezas intentando descubrir cuántos onces distintos puede fabricar antes de Navidad. Ante el Rayo titularidades para Koundé y Olmo y con Gordon que parece haberle ganado momentáneamente la carrera a Adeyemi por acompañar a los dos únicos futbolistas ofensivos que tienen reservado el sitio: Lamine y Raphinha.
Enfrente, un Rayo con problemas suficientes como para llenar una temporada. Sin licencia en su estadio sigue sin licencia y sin refuerzos salió con dignidad al Nou Camp Nou. En principio, para ver como el Barça atacaba por todas partes. Gordon por una banda, Lamine por la otra, Pedri encontrando espacios por dentro y los vallecanos refugiados hasta que en un contraataque rapidísimo, Álvaro García dejó en evidencia a Kounde y puso un balón a Camello para que firmase el 0-1.
Pero el gol tenía toda la pinta de ser una mera anécdota. El Barça seguía dominando y llegando exactamente igual. Cárdenas evitó el empate un par de veces hasta que apareció, naturalmente, Raphinha, en modo doblemente 2023. Pedri encontró al brasileño dentro del área, para que éste hiciese un baile de claque que hubiese firmado el mismísimo Fred Astaire y empatase el encuentro.
Antes de terminar de celebrar el empate, apareció la minga de Laminga. Zurdazo a la escuadra. Si ante el Athletic ya se vieron síntomas evidentes de recuperación, contra el Rayo añadió el ingrediente que le faltaba. Gol. Bienvenido de vuelta. El Barça olió sangre y quiso terminar el trabajo antes del descanso. Marc Bernal mandó alto una buena ocasión, Gordon rozó el tercero y Koundé incluso llegó a marcarlo en fuera de juego.
Estaba reciente lo sucedido ante el Bilbado. Así que el Barça salió decidido a evitar experimentos y sustos innecesarios. Y entonces apareció Xavi Espart que recuperó, levantó la cabeza y encontró a Gordon cuyo centro chut acabó en el 3-1 cortesía de un defensa rival. Gordon no acaba de enamorar por su finura técnica, pero el caso es que como diría M. Rajoy de los catalanes, hace cosas cuando tiene la pelota. Corre, insiste, encara, genera y no se cansa.
Parecía el final del partido. Pero Camello opinaba distinto. Córner botado por Unai López, cabezazo del delantero y 3-2. Dos llegadas rayistas, dos goles y nuevamente esa sensación de que el Barça necesitaba marcar aproximadamente siete para poder pasar una tarde tranquila.
Flick miró al banquillo y sacó a Rodri y Fermín. Hay plantillas que solucionan problemas tácticos. Esto se puede llamar directamente abuso. Y entonces Gordon terminó de presentar sus credenciales. Tacón del inglés para que Raphinha firmase un doblete que le pone Pichichi. El Rayo, todo hay que decirlo, siguió atacando. Nteka incluso tuvo una buena ocasión para poner el 4-3. Pero para lo que hubo tiempo fue para el debut de Hamza y para que Lamine cerrase la noche, a lo Messi, casi homenajeando la retirada ese mismo día del 10 de la selección argentina. Pase ajustado al poste que hubiese firmado el mismísimo Leo.
Y es que el Spotify Camp Nou ya es como un casino. La banca, en este caso el Barça, siempre gana. Al pleno de victorias en casa de la temporada pasada ya se suman dos en la actual. Veintiún partidos sin dejar siquiera las migajas. El último visitante que puntuó aquí empieza a adquirir categoría de personaje histórico.
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