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El juego de posición

Guardiola imponiendo el juego de posición en el Bayern y sin Xavi, qué raro. Y además fichan a Thiago; deben estar locos. El juego de posición no es Xavi haciendo la croqueta y moviendo la pelota. El juego de posición está basado en la posesión de la pelota y el movimiento grupal del equipo para ofrecer lineas de pase y búsqueda de lo que se llama “el tercer hombre” al poseedor del balón. Asegura la posición y el avance del juego.

El plan B de Guardiola (y mira que tuvimos chelsea’s delante), nunca fue el balón largo (esto me hace gracia, ¿quién lo baja? y, en ese caso, o perdiéndola, ¿estaría el equipo junto para garantizar la continuidad de la jugada y la posesión de la pelota?), siempre fue en buscar detalles y movimientos que permitieran desarrollar bien este modelo de juego.

Pero insisto, estoy de acuerdo con Piqué si lo que se asume es que este es el nivel que hay, que no volveremos a competir como antes. Pero entonces la directiva ha sido incongruente. Urge un delantero-boya que sepa bajar esos balones largos e interiores de mayor físico y recorrido que cubran mejor las transiciones y busquen esa segunda jugada.

El futuro de XavIniesta

El tema es si el XavIniesta va a volver a someter rivales como de 2009-2011. Y hay dos factores que, a priori, juegan en contra de esta posibilidad:

– Los años pasan y la actividad e intensidad individual de ambos es difícil que toque ese techo que permitía transitar mejor hacia defensa, presionar antes y mejor, robar más balones, etc.

– Los rivales han aprendido a jugar contra nosotros. Aunque monopolicemos la pelota y suframos muy pocas ocasiones, se juega donde y como el rival quiere (en su campo, concretamente) y sólo genialidades individuales o fulgurantes circulaciones que apenas han sucedido quiebran estas defensas numantinas. Es la evolución del fútbol, se aprende y se mejora a contrarrestar al rival. El gol de Villa fue un claro ejemplo de esto. Nos dejaron llevar la pelota a donde quisieron para facilitar su presión, en la zona adecuada presionaron tres o cuatro a la vez para robar la pelota, en ese momento ya sabían cómo y hacia dónde se desarrollaría el contraataque y, luego, lo finalizaron brillantemente. Fue una obra maestra defensiva de Simeone.

¿Cómo darle la vuelta a todo esto? Uff, menuda pregunta… el Tata tiene muchísimo trabajo y me gusta que no renuncie a nada para sorprender al rival. El Borussia de Dortmund ha sido un soplo de aire fresco y un muy buen ejemplo a considerar a la hora de mezclar el juego.

Messi y la zona Xavi

Thiago es un talento joven por explotar (de acuerdo), pero siguiendo la misma regla ¿vamos a pagar 40M+ por David Luiz? No veo ahí la coherencia. Recuerden que el central se viene reclamando desde marzo 2011. En ese mismo verano, Thiago Silva y Vertonghen podrían haber salido por 45M los dos.

¿No vieron en el Gamper a Messi bajando a la “zona Xavi” muy a menudo? En realidad no es algo nuevo, lo viene realizando cada vez con más asiduidad. Baja a iniciar, acompaña la jugada y, si puede, la finaliza. Y mientras tanto ocurren dos cosas:

La zona del nueve queda totalmente vacía -quedando por lo general dos extremos abiertos y nadie al remate-. Esto en partidos top nos ha fastidiado muchísimo porque permite a las defensas rivales, que no tienen marca que cubrir, adelantarse cuanto quieran para reducir los espacios en nuestra zona de creación con presiones muy efectivas.
Se desactiva al propio Xavi, ya que Messi asume parte de sus funciones en su propia zona (interior derecho). Ergo, perdemos todo lo bueno de Xavi en muchos momentos del partido y, además, seguimos con su vulnerabilidad en defensa (su espalda y el espacio hacia el lateral) y su poca intimidación en la presión al contrario.
Dicho lo cual, Neymar es muy de ese estilo también, pero por el perfil izquierdo. Si bien éste sí tiene desmarque largo de ruptura, su juego se inclina mucho más por recibir poco después de la linea divisoria e iniciar y avanzar con la jugada. Son gente vertical, con enorme facilidad para el regate y para acelerar la jugada desde esas latitudes. Para mí, piden a gritos una referencia arriba o alguien que constantemente rompa arriba para “entretener a los centrales”, retrasar su línea y tener más espacio para ellos.

También se debiera reformular y replantear la incidencia de cada jugador en la generación y elaboración del juego blaugrana. Es obvio, que Messi y Neymar van y deben participar ahí también (ahí el entrenador deberá ayudarles a que no creen embudo, se alternen el uno recibiendo y el otro ensanchando, etc.), por lo que Xavi e Iniesta se verían descargados en este sentido. Y teniendo esto en cuenta, redistribuyendo entre más jugadores el peso de la jugada, “el Barça de Xavi”, debe ir dejando paso a otra generación -o evolución-, donde se equilibre el aspecto defensivo y la capacidad de presionar también desde el interior.

Espero no quedarme con las ganas de ver a Busquets algo más adelantado con Mascherano haciendo de bisagra entre el MCD y la línea defensiva – y/o viceversa-.

La sinergia Messi-Neymar

Optimizar la sinergia entre Neymar y Messi a nivel de equipo. Ese es el reto ofensivo de Tito Vilanova. Defensivamente, recuperar la coordinación y la presión defensivas para sufrir menos en las transiciones.

Ahora bien, ¿cómo complementar dos jugadores a los que les gusta bajar a recibir, jugar por dentro y tocar mucho balón? Creo que separándoles en la base de la jugada para ir acercándoles mientras ésta acelera y finaliza. Así tienes dos referencias para iniciar y dos focos de atención, dos amenazas en distintos sectores que pueden abrir más la defensa.

Cuando uno baje a recibir por su perfil (Neymar izquierdo, Messi derecho), el otro debería alejarse, desmarcarse en ruptura, o fijar a los centrales para que no vivan tan adelantados y dejar espacio al otro por dentro.

Un delantero centro que sepa enganchar con estos dos (y/o ayudar en la rotación de ambos) me parecería necesario (paja mental: Rooney, con recorrido, movilidad, asociación y capacidad defensiva). O bien un media punta que ayude en la circulación y de variedad de opciones al juego del equipo, dando sentido al rol que encaja perfectamente con Cesc (paja mental -lennynitis-: Fellaini, que ayudaría a mezclar juego corto y largo en momentos en que la presión incomode mucho a los iniciadores del juego).

Teniendo los dos tal capacidad de atracción, de desborde, de desequilibrio y de finalización, juntarles mucho facilitaría la tarea defensiva del rival. Uno de los Némessis atrae, se gira y acelera la jugada, el otro se perfila y desplaza para ayudar a finalizarla. Y a partir de ahí, pensar en como distribuir el resto de piezas para ayudar a prosperar estos movimientos. Podría ser un 9 que fijara centrales y dejara espacio por dentro; podría ser un MP que sumara en la superioridad del centro del campo y ayudara tanto en la circulación como en la ruptura; podría ser un interior que equilibre más la transición defensiva si los “Némessis” van a bajar más a recibir; podrían ser los laterales los que dieran amplitud y profundidad, debidamente escalonados.

No sé, mucha tarea, pero mil opciones. Sinceramente, me decepcionaría un poco ver de inicio a Neymar pegado a la izquierda haciendo de “extremo guardioliano”. Creo que es mucho más que eso -aunque también lo haga bien ahí-, y creo que Tito es mucho más que eso -aunque haya permitido una jerarquización del equipo algo incomprensible-.

Hablaba de Rooney porque, de meter un delantero para sacar ese jugo a Neymar+Messi, éste, además de enchufarlas, deberá tener mucha influencia en fase defensiva, así como grandes dotes de asociación. Al fin y al cabo, con estos bichos detrás, te aseguró que se jugará rápido y preciso. Y parece que no va bien el tema con Moyes, de hecho se dice que el Chelsea ya ha ofertado por él.

Y con este escenario, no creo que un doble pivote, pero un interior con más capacidad física sí que parece coherente para ajustar el equipo, ya que en fase de creación Messi y Neymar contribuirían bastante más. Así que Song debería tener bastantes más minutos -sobre todo si continúa con esa progresión en el juego de posición y “de primeras” que dio buenas sensaciones al final de la temporada.

El análisis de irascible

Decir que IMHO y aunque haya jugado en esa posición (aunque no mucho), Cesc ya no es interior. Su fútbol y características han cambiado. Es un excelente mediapunta con el que jugar al 4-2-3-1 o 4-4-2 llevando él todo el peso del equipo. Ahí se sale, sus números serían escandalosos y sus defectos estarían compensandos por el resto del equipo. Pero de interior descompensa más que aporta. Ya lo hemos visto.

Por eso la cuestión de Thiago es estratégica, siempre en mi opinión, para el FCB en el medio y largo plazo. En estos términos, no se podrá contar con Xavi, Cesc no es interior, Iniesta siempre ha sido mejor acompañante (el mejor posible) que protagonista en creación y circulación, Sergi Roberto está aún verde, tiene un enorme potencial para triunfar transitando pero tampoco es un jugador de pausa y J2S se marcha vendido casi seguro.

Ergo, o se cambia completamente la forma de elaborar y atacar (prescindiendo del “todo pasa por Xavi” como estandarte del modo de jugar, encontrando un rol a Cesc que le potencie su juego con sus muchas virtudes y compensando desde el interior su déficit defensivo), o Thiago es innegociable que se quede. Porque antes o después, te vas a tener que gastar una morterada en alguien que ni siquiera, vas a saber si va a funcionar en un engranaje tan particular y/o si se va a adaptar a un equipo, idioma o ciudad como Barcelona.

Alternativas hay, claro que sí. Pero ya no hablamos más del Barça de Xavi. Algo que vengo comentando por estos lares desde hace tiempo y en lo que coincido plenamente con el desvirgado autor del post.

Es más, añado, por eso el otro día comentaba lo del 4-4-2 como ALTERNATIVA al Barça de Xavi. Un equipo más compacto desde la formación, con dos puntas que abarcan mucho terreno desde las bandas hacia el centro y más descargados de tareas defensivas (por condición de los propios jugadores y para mantenerlos frescos y activos en ataque), que serían Neymar + Messi, o como a mí me gustaría llamar a esta dupla: Némessis 😉

Un media punta que enganche, tenga cierta capacidad de defensa, pero que también divida y sea capaz de ocupar posiciones de remate como delantero y/o permutar con los dos puntas cuando estos centren su posición. Dos interiores y un pivote para dar equilibrio y circulación por dentro, dos laterales largos que aporten la profundidad necesaria cuando los puntas hagan la diagonal y dos defensas que sepan y puedan jugar a 30 metros.

Con el 4-3-3 catedralicio henos visto que no ha funcionado el Cesc de interior (Thiago tiene mucho mejor físico y retorno defensivo que Fábregas) y los extremos (Neymar+Alexis) deberían trabajar mucho sin balón para darle cabida y sentido al rol de Messi.

En definitiva, encontrar los roles que consigan la mejor sinergia entre los once jugadores, siempre presuponiendo innegociables la voluntad de atacar siempre desde el balón y recuperar la pelota lo antes posible y lo más arriba posible cuando se pierde. Nuestro estilo irrenunciable.

La competitividad azulgrana

Se ha dejado de competir al 100% porque se ha dejado de estar motivados al 100%. Mil motivos han podido ir contribuyendo en el día a día de esta desmotivación. Desde las enfermedades de Abidal y Tito, pasando por los malos hábitos extradeportivos de algunos jugadores, el no entrenar a tope -o el no entrenar, a secas-, la decepción por no observar equidad a la hora de redistribuir los minutos, la suerte de las lesiones, hasta el creerse que sería así siempre (ganando con la admiración mundial), incluso si se disminuía un ápice en el esfuerzo y en el empeño.

Guardiola planteó un volantazo brusco, drástico y expeditivo para retomar el rumbo que no fue bien recibido en ningún sector del club y terminó contribuyendo a su “cansancio” y búsqueda de nuevos horizontes. Parece que la opción de Tito fuese volver poco a poco, corrigiendo el rumbo con pequeños golpes de timón que hagan sentirse más a gusto e importantes a los jugadores que tenían la mayor responsabilidad (i.e. galones, jerarquía), proporcionándoles otros entornos tácticos menos “exigentes de la excelencia”.

El resultado, en cualquier modo, ha sido el mismo: pérdida paulatina de competitividad y efectividad en los partidos de máximo nivel; aún habiendo ganado algunos. Ergo, cabe una revisión profunda y de nuevos métodos (tanto de entrenamiento, como de planificación de fichajes, tácticos, de gestión de grupo…). La Directiva y el staff técnico deberán tener las ideas y los métodos; los jugadores deberán tener la voluntad. Y en esta última frase está, creo, la mayor incógnita y preocupación de muchos culés ahora mismo. Pese a ganar una brillante Liga. No todo es el resultado -a nadie le amarga un dulce y ganar es siempre una meta-, sino el poso y el sabor que deja. Ahí seguimos perdiendo poquito a poco.

Thiago, ventajas e inconvenientes

Yo es que veo el tema tan meridianamente claro que no entiendo la situación actual. Pongámonos en los casos extremos para acotar el asunto. Supongamos que Xavi (cumple 34 años en Enero) rinde al máximo nivel durante las próximas dos temporadas. E Iniesta también. Sin lesiones. A tope.

¿De verdad vamos a dejar escapar a un jugador que nos garantiza 8-10 años de continuidad, tremenda calidad y en la posición clave en nuestro estilo, que adoleceríamos justo cuando Xavi se fuese, únicamente por explotar dos años a tope de Xavi? Ahí está el tema.

Voy a intentar desarrollarlo con un friki-tocho. Estáis avisados. Supongamos que ahora el nivel del Xavi dominador es el 100% y es el que el propio Pelopo, decíamos, va a ser capaz de mantener durante dos temporadas. Supongamos ahora mismo que Thiago está al 60% de ese nivel (cifra incluso conservadora, pero más a mi favor). ¿De verdad vamos a permitirnos el lujo de perder 8-10 años de Thiago cuya prácticamente segura evolución (dado su potencial y su calidad) hacia un mejor jugador podría ser algo así como 60%-70%-75%-80%-85%-90%-90%-95%…? Insisto, ahí está el tema.

A) Pongamos pros y contras en la balanza y analicemos la situación. Comencemos con la hipótesis de la venta de Thiago.

Ventajas:

– Dos años de Xavi al 100%.
– Mantener la hegemonía y, por ende, títulos, durante ese tiempo a poco que Neymar y Messi hagan lo normal, pues tomamos a Xavi como termómetro del equipo y un gran partido de Xavi es prácticamente un repaso o sometimiento del Barça al rival.
– Obtienes 18M de liquidez al vender a Thiago.

Pasemos ahora a la otra cara de la moneda.

Inconvenientes.

– Tras dos años (recordemos, Iniesta tendría 31 años), necesitamos fichar un organizador sí o sí y que rinda de titular en el “estilo Barça” desde el minuto 1.
– Has perdido el recambio de Thiago y ahora igual te cuesta 50+ millones o, simplemente, no lo puedes recuperar.
– Es posible que tengas que cambiar el estilo de centrocampistas y, por tanto, de juego del equipo.

B) Ahora la hipótesis de la permanencia y la apuesta por la continuidad y evolución de Thiago.

Ventajas:

– Aseguras la continuidad de un estilo basado en un centrocampista de condiciones muy peculiares. Estamos hablando de 8-10 años, ojo.
– Puedes destinar dinero a fichar otros perfiles que puedan ser más necesarios y apremiantes sin necesidad de tener que reinterpretar el libreto.
– Con confianza y galones, dada su calidad, no sería extraño que subiera esos porcentajes de rendimiento rápidamente.
– Se gana en capacidad defensiva en esa posición. Thiago tiene un despliegue físico enorme y su capacidad defensiva está, incluso ahora mismo, por encima de la de Xavi.

Inconvenientes:

– Desperdicias dos años del gran Xavi.
– La evolución de Thiago podría ser lenta y, quizá, la apuesta cueste títulos en el corto plazo (esos dos años).
– Más pérdidas de balón frente a la seguridad en el pase de Xavi, al ser Thiago más directo.

Señores, yo lo tengo claro y lo digo abiertamente. Veo a Thiago tan, tan, tan buen jugador en el medio y largo plazo que creo incluso que merece la pena que sacrifiquemos paulatinamente las apariciones de Xavi. Un Xavi, que por cierto, no raya ese nivel hipotético que le hemos puesto hasta el 2015 desde hace casi dos temporadas (2011), que ha tenido recurrentes lesiones y que en definitiva va bajando poco a poco su nivel como no puede ser de otra forma. Vender a Thiago ahora es pan para hoy y hambre para mañana. En mi opinión, un enorme error estratégico

La institución y su estado

El gran problema del Barça es que tras las elecciones ganó Rosell, pero perdió la oposición. Tocata y fuga de todos y cada uno de los candidatos y después el vacío más absoluto dejando un liso páramo al presidente electo para que hiciera y deshiciera sin ser juzgado por ninguna voz autorizada. Esto es algo que sí que yo recrimino al club como ente vivo: la rendición de la oposición desde las elecciones. Demasiado tiempo a mi juicio.

Al menos ahora viene Laporta y mínimamente habrá debate. Se pondrá el foco en muchos aspectos -olvidados algunos, enterrados para pasar desapercibidos otros- y de nuevo se tiene la sensación de que alguien ve desnudo al emperador. Diversas posturas, diversos modelos de gestión. Que sabemos que existen, pero que llevan años sin ser confrontados a gran escala barcelonista (excluyo a esta Galia yoyera).

Más que el qué ha dicho, que también es importante, lo vital es que por fin alguien ha dicho algo. Y yo que me alegro porque la falta de oposición está empezando a devorar el club desde dentro. Y las fuertes raíces que se plantaron hace veinte años son las que han dado los frutos que hoy recogemos del árbol.

El análisis de la defensa

Visto el transcurso de la temporada y las necesidades defensivas (acuciantes) que tenemos, lo que urge es alguien que sepa jugar adelantado y defender hacia atrás. Creo que ya no es tan prioritario para los técnicos el buen dominio del balón, la rapidez en el giro o la anticipación, como la velocidad de piernas, el hecho de que el perfil sea netamente zurdo y que no se sienta incómodo recuperando metros para corregir hacia atrás.

Como la altura es igualmente una necesidad imperiosa a compensar (y más que altura, vive Piqué, saber ganar la posición para poder hacer lo propio con los balones aéreos), no es fácil encontrar al candidato perfecto que sobresalga por encima del resto. Todos tienen ventajas e inconvenientes.

Ya comenté aquí que para mí la renovación de Adriano, tras dos temporadas en el club jugando 1/3 de partidos, era contraproducente porque mermaba mucho la posibilidad de adquirir ese central-lateral que equilibrase la defensa por el perfil izquierdo debido a la inherente tendencia de atacar predominantemente por la derecha con Alves como activo imprescindible. Al bascular tanto el equipo hacia la derecha en transición defensiva (Piqué actúa numerosas veces de lateral derecho en la cobertura), el central izquierdo y el lateral izquierdo tienen que controlar toda la parcela defensiva restante debiendo (idealmente) cerrar bien el segundo palo, ser contundentes al corte y rechace y actuando con velocidad para recuperar la ventaja del contraataque. Con Jordi Alba, sólo la velocidad le ayuda en estas tareas.Y, si su compañero es Mascherano/Puyol, la contundencia por arriba es nula para balones cruzados y el cierre del segundo palo se complica. Lo dejamos todo al instinto, la anticipación o el fallo rival. Sino gol.

Un Mathieu por Adriano hubiera sido una genial operación (económica y deportiva), para poder utilizarle de lateral corrector en partidos grandes solventando muchos de los problemas de la transición y el retorno de Alves. Con Adriano renovado. Sólo dos escenarios se me ocurren, ninguno de los dos muy alentadores sonando los nombres que suenan:

– No hay dinero para mucho más. El central tendrá que ser de un perfil medio-bajo porque la compra de Neymar ha dejado tiritando el presupuesto para este año. Los Mathieu, Vermaelen, Agger y otras opciones más “exóticas” de precio <= 15M. Además, se confiaría en un canto del cisne de Puyol (retorno del fénix, más bien) tras un parón competitivo de seis meses, para disputar bastantes minutos.

– Ojo a una posible venta de Alves. Aunque la llegada de Neymar no augure nada de ello, la renovación de Adriano, habiendo jugado bien (lo poco que lo ha hecho en esa banda) sí podría dar sentido a una contratación low-cost tipo Mathieu ADICIONAL a la de un central titular. Un central CENTRAL, para que aquí se me entienda. El mismo PSG de nuestro ansiado Thiago Silva está interesado en el bueno de Dani.

Mi opinión personal es que se debería hacer el esfuerzo de INVERSIÓN por el central este año. Y cuando hablo de inversión, me refiero a dejarse la pasta por alguien quien, seguramente, te solucione la papeleta durante más de un lustro. Creo que hay dinero y predisposición, pero los tiempos del mercado son los que son y entiendo que ahora el “postureo” deberá ser el de “no tenemos un chavo” para arañar todo lo que se pueda a la baja.

En este sentido, descartaría al trío anteriormente mencionado por cuestiones de edad y rendimiento a medio-largo plazo. Mi nombre es Eliaquim Mangala. Una bestia parda. Contundencia, intimidación y buen juego aéreo. Sin duda, junto con Vertonghen, el más difícil de contratar.

Los números de Messi

Se están haciendo todos los análisis desde la premisa “se ha fichado a Neymar, ¿debe cambiar o adaptarse al estilo del Barça/deben acercarse el uno al otro?”. Pero yo no veo tan claro esa premisa inicial y, por tanto, tomaré otro camino en el análisis.

Para mí es al revés; el fichaje de Neymar muestra una voluntad de cambio en el Barça. Lógica, por otra parte, teniendo en cuenta las dos últimas temporadas y el mayor problema global que se ha tenido: cuanto mejores números ha ido teniendo Messi, peor ha ido atacando el Barça. O, si lo queréis de otra forma, Messi ha tenido que absorber el sistema ofensivo del Barça porque había un problema global sobre cómo interpretar la manera de atacar en el equipo -y porque podía, podría incluso añadirse-.

Los rivales aprendieron a minimizar (utilizar el verbo “anular” con Messi sería demasiado pretencioso) al diez y su capacidad de influencia, obteniendo como resultado un nihilismo ofensivo fuera de ese ámbito que, si bien no ha pasado factura en la Liga (y este es otro tema distinto a analizar: potencial real del campeonato, organización, distribución y reparto de ingresos…), en los partidos TOP ha hecho que el Barça ya no sea capaz de imponer su discurso ni de construir alternativa que funcione, siquiera de manera puntual.

Los números de Messi son exagerados, incluso, para un equipo que quiere volver a reinar en Europa. Aunque suene contradictorio, el Barça quizá no pueda permitirse una temporada más los números de Messi -por lo que significan en cuanto a concepción del juego y ataque-. En esta situación a mí hay una palabra que me gusta mucho y que pienso que es lo que más le conviene al Barça como equipo: Diversificar. Buscar nuevas opciones, dejar de personificar el ataque en un solo individuo -por mucho que sea Messi-.

Y cambiar, diversificar, no significa necesariamente romper ese estilo irrenunciable, herejía barcelonista. Un estilo que nunca fueron números en un esquema sino conceptos: tener la pelota y asociarse mucho con ella para atacar; recuperándola lo más rápido posible tras pérdida para defender mejor. Y en estas volvemos a Neymar, teniendo ahí a Messi. Juegan muy parecido pero en sectores opuestos del campo. ¿Cómo no podrían ser compatibles? Se trata de encontrarles el ecosistema adecuado. Y, de verdad, me cuesta creer que exista entrenador que no quiera potenciar al máximo y de manera simultánea al probablemente mejor jugador de la historia y al chico llamado a marcar, al menos, la siguiente década.

Roles similares en perfiles opuestos. Ambos mejor con una referencia arriba. Recordemos a Messi declarando y reclamando un delantero que se faje entre los centrales para ser más feliz. Es obvio que te piden a gritos una referencia que las enchufe. Dicho lo cual, esta transición o evolución del modelo dista mucho de ser abrupta porque la economía tiene límites y, por muy FCB que seas, no tienes crédito infinito. Así que me figuro que de momento las prioridades son el central y sólo una opción más económica (descartes como parecen ser Mario Gómez o Dzeko) o exótica (Benteke, Bony) podría resultar para la ya irresistible 2013/14.

Atacar mejor y más juntos para defender mejor tras perder el balón, decíamos. Ahí está el otro reto; tanto para Neymar como para el Barça. Y el primer factor debiera ser muy psicológico -tanto como físico-: adquirir intensidad mental para obtener intensidad física. Ese trabajo de día a día, de convencimiento, largoplacista e incómodo para el jugador que sólo mira el próximo partido es fundamental pero complejísimo para un entrenador de élite. Defender también es una actitud. Pero pese a la actitud, también habrá que saber equilibrar y aquí se abrirían también una series de opciones interesantísimas de debatir y analizar.

Apurar los últimos mejores momentos de Xavi (poco aconsejable en el medio y largo plazo); intentar por tercera vez dar a Cesc la oportunidad de sentirse importante en el equipo (¿será la vencida?) desde el interior derecho con Iniesta y Busquets completando; o una variable curiosa que no me importaría ver y es el retorno del Jefecito al pivote -Song, en su defecto- con Busquets de interior derecho e Iniesta en el izquierdo. Idílicamente, ese delantero de referencia también sería sacrificado en defensa; punta de lanza en el inicio de la presión. Alexis puede servir como opción puntual y de banquillo, pero sin duda, Eto’o fue un adelantado a su tiempo. 😉