Yoyalodije

M de Memphis… y de milagro

“Comenzaba el partido y el Barça salía a verlas venir, superado en la presión y en las ganas por el mayor poderío físico del….”Se pueden sustituir los puntos suspensivos por Athletic o por cualquier rival azulgrana del último lustro. Y no por repetitiva, la frase deja de ser cierta. Si a eso se le suma que las vacas sagradas siguen cumpliendo años pero jugando como si no hubiera mañana, el resultado era un gran partido para el aficionado… el bilbaíno especialmente: las ocasiones caían continuamente del lado rojiblanco. El 0-0 solo se sostenía por la mala puntería de los Williams y compañía.

Y es que jugar con dos estatuas como Pique y Busquets en partidos tan intensos penaliza. Y mucho. La lesión del central y los amagos de dolencia de Busquets hacían pensar que tal vez ese era el plan de Q-Man: reventarlos antes de diciembre. Con Pedri aún no lo ha conseguido pero ¿y con maduritos de treinta y tantos? Entonces, y solo entonces, tal vez, puede ser, quizá, se pueda dar la alternativa a los chavales. Tampoco se salvó de la quema el otro miembro de las trillizas, especialmente retratado en su lateral izquierdo. Si el equipo, en general, nota la ausencia de Leo, Jordi Alba la nota mucho más: ya no puede hacer esos dos pases por partido que justificaban su presencia.

Mientras, en ataque, el Barça era la nada absoluta. Imposible no pensar en aquel Milan con Javi Moreno de delantero centro o a todo un Manchester United con Quinton Fortune liderando el ataque, cuando Barry White fallaba sus dos ocasiones. Se puede decir que lo compensó la semana pasada con dos goles. La estadística nos dice que, de media, ha aportado cero. Exactamente lo mismo que El Hombre Gris pero más regular Antoine: cero en cada partido. La nada absoluta. Su única intervención en el partido se redujo a un tiro cruzado que salió rozando el banderín de córner mientras su cuerpo caía sacopatatilmente. El francés no estaba opacado por Messi sino por la desvergüenza.

El descanso servía para sacar varias conclusiones pese a estar casi en pretemporada: la primera, que queda un partido menos para terminar esta previsiblemente horrenda temporada. Y la segunda, que si Messi estaba viendo el partido, estaría más convencido que nunca de lo acertado de su decisión.

Poco o nada cambió tras la pausa. Más ocasiones locales para certificar el refrán del cántaro y la fuente. Y cuando Iñigo Martinez adelantaba a los suyos a la salida de un corner a nadie le sorprendió el gol que se veía venir y que lo hiciera dejando en evidencia a Eric García, superado durante los 90 minutos. Su expulsión final cerró un deplorable partido que hace que se empiece a hablar del “Vallejo azulgrana”. Mal presagio para él.

Con 1-0 y el mismo juego habitual de equipo mediocre pero además sin Messi ¿qué cabía esperar? Un milagro. Solo así se puede definir el haber fichado a un gran jugador a coste cero: Memphis-Tenneesse ya apuntó maneras en su debut y lo confirmó con su adriánico gol del empate. Es, a día de hoy, el único delantero con nivel en este Barça. Cierto es que la vara de medir está bajo tierra en estos momentos pero si no se pudre entre tanta medianía las (pocas) esperanzas del barcelonismo esta temporada comienzan a depositarse en él y en su compatriota De Jong, los únicos que demostraron tener galones y liderazgo para jugar en el Barça y rescatar un punto de cara a asegurar los puestos Champions, el verdadero (y acaso único) objetivo real de la temporada.