Crónica

Hat-trick de Messi

Calcaba el Barça el comienzo en Valencia: apenas cinco minutos de partido, primera llegada rival y penalti en contra. Lo que no repitió Ter Stegen fue su portentosa parada de hace 15 días y el gol de Canales ponía a los de Setién ante el peor escenario posible. No se desmoronaron como entonces los del Pasiego y apenas 3 minutos después, en una jugada que el mismísimo Johan aplaudiría, Messi se sacó un pase imposible de su cabeza y De Jong volvió a ser aquel jugador del Ajax que enamoró a media Europa la temporada pasada.

Con el empate, empezó el passing game azulgrana y unas llegadas lentas pero constantes de un equipo con un apreciable juego, impecable actitud pero sin goleadores y con la paradoja de D10S: marca cuando no hay buen juego y con buen juego no marca. Las malas noticias no acababan ahí porque el equipo seguía mostrando su mandíbula de cristal en defensa: lo aprovechó Fekir para en el segundo tiro a puerta de los locales volver a poner al Betis por delante. Hubo tantos errores defensivos en esa jugada que sería difícil enumerarlos y lo resumiría perfectamente la excasera de Umtiti “Fuera, Samuel”. El Barça tenía una hora para no decir adiós virtualmente a la liga y, por extensión a la Champions, ya que la maldición de Johan implica que si no se gana la competición doméstica, Europa está vetada.

La perspectiva del nadaplete en febrero hizo acusar más este segundo golpe a los blaugrana que en esta fase se mostraban incapaces de superar la alta presión bética: minutos que sirvieron principalmente para que el aficionado culé decidiese si Sergi Roberto aportaba menos que El Hombre Gris o viceversa. El canterano parece vivir eternamente de su gol al PSG. El francés se empeña en no mejorar a Chutinho. Al borde del descanso, llegó el punto de giro del partido con un gol triplemente milagroso. Primero por ser en el descuento. Segundo por ser a balón parado. Y tercero, por marcarlo Busquets.

El gol, además de llevar la tranquilidad a los visitantes, vació completamente el tanque de gasolina de los locales, desfondados tras el descanso. Las entradas de Arthur y Alba inclinaron aún más el campo hacia la portería de Joel, inspiradísimo frente a Messi que, a falta de los tres goles que marcó en este campo la temporada pasada, hizo un hat-trick de asistencias. Suyo fue también el saque de la falta para que el cabezazo de Lenglet culminase la remontada.

Quedaban 20 minutos pero todo apuntaba a ser el final del partido por la ausencia absoluta de rival en todo el segundo tiempo. Si los béticos apenas cruzaron el medio del campo en toda la segunda parte, fue en gran parte por la desaparición de Fekir, metafórica durante media hora, y física unos minutos más tarde, cuando el franco-argelino decidió expulsarse tras su patada a un Lenglet. El defensa francés no fue menos que su medio compatriota y dos minutos después fue fulminado por el relámpago que tiene Sánchez Martínez en su mano sacando tarjetas.

Solo la incertidumbre del marcador mantenía vivo un partido que con la doble expulsión pasó a ser un quiero y no puedo: ni el Betis podía atacar ni el Barça controlar el partido. Pero no hizo falta ningún milagro de Ter Stegen, desesperado viendo cómo sus compañeros desaprovechaban contraataques para cerrar el partido una y otra vez. Ni siquiera Messi pudo poner fin a su mala racha cara a puerta: lo impidió el VAR al negarse a ver a Bartra agarrando y sujetando al argentino de manera obscena dentro del área. Quién sabe si le hubiera hecho lo mismo a Bale hace 6 años, el Barça tendría una Copa más y él hubiera sido titular hoy al otro lado del campo.