Crónica

Análisis Liverpool-Barça: Los goles

Para empezar, el primer gol viene de un fallo individual e inexplicable de Alba, que cabeceaba de manera muy tímida, casi con miedo, como parecía. Luego Busquets no llega a defender bien la jugada por dentro de Mané, pero al principio, Busquets estaba donde tenía que estar para recibir de Alba, no puede anticipar ese fallo tan grotesco. Cierto es que Lenglet debió salir y tumbar a Mané como sea antes de que éste entrase al área o filtrase un pase allí, aunque le costase la amarilla – esa amarilla que NUNCA verá un jugador vestido de blanco – pero también, jugar así nunca ha sido nuestro tipo de juego (aunque aquí era necesario).

En el segundo gol, otra vez Alba – que en Anfield de largo jugó su peor partido con nosotros – se deja rebañar la pelota por Alexander-Arnold, pero en vez de perseguirlo pegado a la cal para asegurarse de que A-A ni entre ni centre al área, Alba se va en diagonal hacia la portería, y quién tiene que tapar y perseguir a A-A es Rakitic, y con bastante desventaja ya. Me parece demasiado llamativo ese “traspaso de responsabilidades” para que fuese una cosa accidentada e improvisada, Alba corría hacia el primer palo con mucha determinación. Lo que no se entiende es: para qué vas a necesitar un lateral en el primer palo donde no hay ni rivales, si para eso tienes que dejar a un rival romper hasta la línea de fondo. Luego llega Wijnaldum desde la segunda línea, ganándole la partida a Vidal (también Vidal pudo y casi debía haberle hecho falta antes de entrar al área, pero otra vez, no es nuestro tipo de juego).

En el tercer gol, Sergi Roberto – que allí aún jugaba de lateral – estaba como a tres metros del volante scouser, sin virtualmente ninguna opción (y parece que ni intención) de bloquear el cruce lateral. Eso se repetía mucho, la distancia que tenían nuestros laterales de los interiores y laterales rivales cuando éstos centraban, parecía que la consigna era dejarles hacer para que no vayan para dentro o par poder estar más compactos en el área, o para qué sé yo. Pero evidentemente, es una consigna de mier.da. Ah, el remate lo hace Wijnaldum como una especie de LiverPaulinho, porque nuestros centrales aún no estaban al tanto de que ahora iba a subir otro atacante más. Estaban pendientes de Origi y Mané, pero nadie – holi, Funest! – les dijo que Wijnaldum, que en la ida ya jugaba de delantero centro (!) también puede aparecer. Luego el cómo estaban Origi y Wijnaldum completamente solos a 6 metros de nuestra portería, con cinco de los nuestros defendiendo en nuestro área (cómo pueden ser tan pasivos Rakitic y Piqué allí?), eso ya se me escapa.

El cuarto gol ni lo comento.

Eso sí, si los jugadores están superados y les falta aliento y concentración, quién debe avisarles de evitar esas cosas es alguien desde la coaching zone…
Y: se lee por allí que Klopp y sus asistentes habían analizado que nuestros jugadores muchas veces se quedaban protestando cuando hay un balón parado en contra, de allí intentaron aprovechar un despiste. Estoy seguro de que si Neymar aún estuviera aquí, nos cae el segundo en el minuto 18, porque Klopp sabría cuándo el pufo se ata las putas botas, para atacarnos a saco.
A cambio, os imagináis a Valverde horas y horas estudiando videos de rivales? Una Leica no hace videos.