Yoyalodije

La selección francesa y otras

Se da demasiado por supuesto que Francia, gracias a su cantera inagotable de negros comeniños, saltimbanquis y velocistas surgidos de las banlieus, va arrasar los próximos años cuando el pasado nos demuestra que esto, al menos en fútbol de selecciones puto Madrí, no es tan sencillo. En primer lugar porque, a casi 4 años vista, habrá que ver como llegan a Qatar. Mundial que pinta a encerrona clara a los europeos, al más puro estilo Corea-Japón (osase, que los arbitrajes además serán caserillos), por sus protestas por el tema del cambio de calendario, y porque ya llevan demasiadas ediciones seguidas ganando (desde 2002, precisamente).

También a partir de 2014 parecía que Alemania iba a comerse el mundo para fracasar por tercera vez, y más después de ganar la Confederaciones de 2017 con su selección B. 5 años después, algunos de sus principales campeones, bien están ya retirados (Lahm, Schweinsteiger), o los han tenido que retirar forzosamente (Müller, Hummels, Boateng). La España campeona de 2010 ha acabado demostrando que aquello fue fruto de un momento y de unos jugadores determinados (y a lo sumo 10-11, que los que entraron desde el banquilo en la final fueron Jesusito Navas, Fablegass y un Fernando Torres que falló todos los pases, y además se lesionó sólo en un sprint, en la peor participación de un futbolista en la final de un Mundial ever), con un relevo generacional que ha ido a mal en todas las posiciones (exceptuando Jordi Alba por Capdevila). Me dejó en cuadros que el erial que seleccionó Lopetegui para Rusia 2018, sin delanteros de nivel ni playmakers, fuese considerado por muchos como favorita al título. Y, si vamos más atrás, tenemos que en 2006 una Brasil vigente ganadora con la mayor reunión posible de talento ofensivo con Ronaldo, Ronaldinho, Adriano, Kaká y Juninho Pernambucano (para que entraran todos juntos en el once, se inventaron un dibujo táctico con 4-2-2-2) fue eliminada sin apenas esfuerzo en Cuartos por una Francia viejuna (la misma que en 2002 parecía invencible e hizo el ridi no superando la fase de grupos) y entrenada por el zumbado aquel que se guiaba por el horóscopo.

La otra es que, dentro del historial mundialista de una misma selección, a menudo llegan más lejos aquellas con un menor nivel: por ejemplo, que la Holanda de 2010, que apenas tenía de quelidat diferencial a Robben y Sneijder, alcanzase la final, mientras que la de Francia’98, con una mezcla de lo mejorcito del PSV (Jonk, Cocu, Stam, Van Nistelrooy) y del Ajax de Van Gaal (Van der Sar, Davids, Seedorf, Kluivert, Overmars) + Bergkamp (ver en directo por la tele el golazo que le metió en Marsella a Argentina, cuando no estaba Messi y aún podías desear el fracaso argento pese a tener mejores jugadores como Batistuta, Ortega, Almeyda, Verón,…, me dejó to’loco). Aquella fue ‘mi’ Holanda y qué decepción me llevé cuando cayó por penalties en semifinales ante Brasil (aunque estaba Rivaldo), también en Marsella: