Crónica

De Picasso a Borges

Las fuerzas malignas cumplieron su cometido aunque no fueron capaces de dejar totalmente fuera de combate al D10S del fútbol.

 

Si existiera la versión futbolística de Minority Report, Solari sería el capitán John Anderton, jefe de la policía PreCrimen, ese grupo policial que usaba visiones de futuro proporcionadas por unos seres llamados PreCog. Uno de ellos probablemente le avisó del infaltable gol de Messi en el Bernabeu dentro de 3 semanas. Nada sorprendente: es el estadio visitante donde más veces ha marcado.

Sabedor pues, el técnico blanco de que empezaban la eliminatoria con un gol de desventaja, invocó, una vez más, a las fuerzas blancas del averno, capaces de lesionar figuras rivales días antes de partidos en eliminatorias, invocación que con precisión quirúrgica le funcionó a varios de sus antecesores en el cargo. No es un descubrimiento reciente: recuerden la semifinal de Champions de 1998 y las 7 bajas del Borussia de Dortmund. Las fuerzas malignas cumplieron su cometido aunque no fueron capaces de dejar totalmente fuera de combate al D10S del fútbol. Pero sí en parte y eso había que aprovecharlo: Solari mandó a los suyos ahogar a los azulgrana una y otra vez en su propio campo y en apenas cinco minutos ya habían igualado la eliminatoria por medio de Lucas Vázquez. La presión blanca servía además, para dejar en evidencia el mal envejecimiento deportivo de Busquets: 10 años seguidos de titular sin descanso le pasan factura incluso al temporizador oculto del mejor equipo de la historia (de azulgrana y/o de rojo) a quien la batería ya le dura apenas un cuarto de hora. A la vista de los primeros 45 minutos de dominio y ocasiones blancas, el Barça habría firmado ese 0-1: que su mejor jugador fuera Semedo habla por sí solo, aunque justo es reconocer el magnífico partido del portugués, que recordó por momentos al añorado Abidal y certificó lo absurdo de insistir con Sergi Roberto como parche en el lateral .

El segundo mejor jugador local no vestía de azulgrana y se encargó de dejar la eliminatoria abierta: el imberbe Vinicius a.k.a. “Robinho 3.0”, acaso poseído por la versión original 1.0. (Robson de Souza) o la 2.0. (Neymar) a quien “suplió” en verano, demostró que entiende peor (aún) el juego de equipo que sus versiones anteriores. Para alivio (y regocijo) del público local, estropeó cada ataque y contraataque madridista.

El pódium blaugrana lo completó otro brasileño fallón, Malcom, en quien algunos aficionados creen ver en ocasiones una reencarnación de un actor de película muda de los años 20. El extremo, sin embargo, fue lo mejor que mostró el Barcelona en ataque y esto tiene tanto de halago para el limitado jugador como de crítica feroz al juego de ataque de su equipo. Su imprecisión, su aceleración desmesurada y hasta su torpeza se ven compensadas con unas ganas y una insistencia dignas de elogio y que encontraron su recompensa con el gol del empate. Decía Picasso que: “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando” y será difícil que la inspiración encuentre a quien, como Malcom, no tiene talento ni magia, pero más difícil será que lo haga con quien no muestra un ápice de ilusión ni ganas: se hace difícil escribir más y peor de Chutinho de lo que se ha escrito ya. Como su mejor jugada en todo el partido consistió en caminar hacia la banda para que entrase Messi por él, otra mítica frase de un no menos mítico artista le retrata: “No hables a menos que puedas mejorar el silencio”. Jorge Luis Borges odiaba el fútbol. Quizá el origen de su frase y de su odio hacia este deporte fueran jugadores como Chutinho.

Regresando al partido y al empate local, para ese momento al Real Madrid se le había acabado parte del fuelle para la presión. La salida del Messias, aún con el freno de mano puesto (o incluso si lo hubiera hecho con los brazos atados a la espalda) desató el pánico: sus arrancadas, regates y pases entre líneas casi obligaron a los blancos a firmar el armisticio: si bien aprovecharon sus 60 minutos de ausencia y tuvieron la eliminatoria en su mano, no se fueron del todo contentos. Porque ahora, pese al 1-1, saben que empiezan la eliminatoria un gol abajo…