Yoyalodije

¿Quo Vadis, Barça?

Bos días, 


¿Quo vadis Barça?


De todos es sabido que desde la trágica llegada en el año 2010 de la troupe godotista encabezada entonces por el actual recluso Rosell supuso un duro golpe en la línea de flotación del Barça como entidad deportiva que por entonces arrasaba en todos los ámbitos del deporte y la sociedad. Una inexplicable decisión tomada por los socios compromisarios por mayoría absoluta. Inexplicable porque suponía un cambio radical en el rumbo que iba a tomar el club regido por unos individuos con unas ideas en las antípodas de lo que era el Barça glorioso y arrasador. Supongo que un paralelismo a dicho resultado electoral -salvando las distancias- se puede encontrar en el extraordinario aumento de la ultraderecha en Andalucía. Algo inexplicable a primera vista, pero que si luego se analiza desde la perspectiva de la propaganda mediática -y contando con el borreguismo de los respectivos votantes que no analizan nada y comen con los ojos- tiene su explicación. 


Pues bien, paulatinamente y sin frenos, vamos cuesta abajo desde ese fatídico año como era de esperar, añado, viendo el percal que nos gobierna. 
Pasamos de un presidente -Laporta- que quizás no entendiese nada de fútbol, pero si tenía una idea clara de hacia donde quería llevar al Barça: Hacia un club desacomplejado, catalanista y universal, con los valores del deporte y con un máximo acierto en su gestión: Dejó el área deportiva en manos de los que de verdad entienden del fútbol, el se encargaría del resto. Por si fuera poco, tanto él como el míster Guardiola contaban con una tremenda bala en la recámara, nada más y nada menos que con los consejos de la persona más importante y decisiva en el mundo del fútbol de los últimos años, y que en su momento había cambiado radicalmente y para bien el destino del Barça, o sea: Cruyff. 


Los logros de Laporta en el área institucional fueron numerosos: Unicef, la eliminación de los Boixos, la posibilidad de que cualqueira fuese socio del Barça fuera de donde fuera (siberianus), la oficialización del catalán en el club (por primera vez), su participación desacomplejada en los organismos que manejan el fútbol, la expansión económica, y en definitiva el reconocimiento mundial del Barça como mejor club del mundo.