Sobre el debate recurrente de la mejor liga del mundo

Sobre el debate recurrente, acerca del nivel de las diferentes grandes Ligas europeas, históricamente la Serie A dominó como campeonato más atractivo durante casi veinte años, desde que se juntaron Maradona y el Milan de los holandeses en la segunda mitad de los 80, hasta el canto del cisne que supuso la final italiana de la Champions de 2003. Los dos momentos que tumbarían este dominio serían aquel mágico verano de 1996 con la Liga de las Estrellas (y su mítico balón Nike que todos los niños queríamos) cuando, los efectos de la Ley Bosman y el dinero de los nuevos contratos televisivos, hicieron que todos los equipos de media tabla para arriba pudieran fichar por miles de millones a su estrella mundial de PCFÚTBOL: el Valencia a Romario, el Depor a Rivaldo, el Betis a Finidi, el Athletic a Roberto Ríos, el Sevilla a Matías Almeyda, l’Apanyó a Ouedec (?) y el Aleti, esperando un año, con Vieri); mientras que Barça y Madrid daban, a la vez, un salto de nivel espectacular con sus 5-6 fichajes de relumbrón (Baía, Blanc, Luis Enrique, Ronaldo, Pizzi, Giovanni Vs. Illgner, Panucci, R. Carlos, Seedorf, Mijatovic, Suker), sólo que el suyo les sirvió para ganar la Champions y el nuestro la Recopa.

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Y eso que, mientras tanto, los italianos estaban acumulando durante aquella década, uno detrás de otro, grandes equipos y jugadores como el Milan de Capello; la Juve de Lippi, con su nómina interminable de delanteros (Vialli, Ravanelli, Del Piero, Vieri, Boksic, Inzaghi, Amoruso, Zalayeta, Fonseca, Henry); el Inter que nos arrebató a Ronaldo; la Fiorentina de Batistuta y Rui Costa que eliminamos en aquella Recopa; el Parma con Stoichkov y Zola; y una Lazio que era una especie de protoPSG o protoCity, incluso con mejores fichajes (Nesta, Nedved, Verón, Stankovic, Mancini, Salas, Crespo) pero iguales resultados. Sin embargo, después se iba a dar el curioso caso que, con el cambio de milenio, cada uno de estos equipos comenzaron a fichar, cómo locos, su par de atacantes de la Liga (Kovacevic y Esnaider para la Juve, Farinós en el Inter, el Piojo López y De la Peña en la Lazio y los míticos Jose Mari y Javi Moreno del Milan), aunque la mayoría de estos fuesen jugadores de un solo año. Entre esto, y la otra extraña fijación que tuvieron los italianos por todo lo que venía del fútbol turco, toda aquella brillantez y atractivo que irradiaba la Serie A en los 90 se fue por el sumidero.

El otro momento, que tumbó definitivamente a los transalpinos, fue la irrupción televisiva fuera de las Islas, a mediados de la década de los 00, de los partidos de la Premier League; recuerdo que era capaz de ir a un pub a tragarme un Arsenal-Wolverhampton, y una pinta, por ver a jugar a Henry o a Bergkamp y así abstraerme durante un rato de nuestro triste presente, con aquel Barça del primer semestre de la Era Laporta que no acaba de arrancar: aquellas goleadas vergonzantes contra Málaga y Racing; perdiendo contra el Madrí en el Camp Nou, después de 20 años; y el Franklin Edmundo sin aclararse con el once titular y la táctica (mucha escuela holandesa y tal pero como insistía el jodido en meter con calzador el 4-2-3-1). Suerte de la llegada de Sant Davids gluriós, que hizo que todas la piezas comenzasen a encajar