Crónica

Elegí un mal día…

No es de extrañar que se viera a un Messi ausente contemplando cómo su Barcelona ha pasado de ser un equipo dominador a un equipo especulador.

 

Pese a la buena hora del partido, un clima agradable para un inicio de diciembre y un rival a priori interesante, solo 70.000 espectadores se dieron cita en el Camp Nou: una señal más de que al aficionado culé cada vez le produce más rechazo el fútbol especulador de este Barça. Y el arranque del partido no invitaba a traer más público: si Guardiola se consagró el día del 2-6 del Bernabeu poniendo a Messi de falso 9, Don Honesto pareció decidido a descubrir la pólvora poniendo a Arturo Vidal en esa posición. Por supuesto, no funcionó. “Elegí mal día para dejar de fumar”, diría Lloyd Bridges si hubiera estado en la grada.

Sin embargo y en honor a la verdad, no fue el chileno lo peor del equipo. Tampoco lo era el denostado Paulinho en muchos partidos de la pasada temporada. El centro del campo completó un partido acorde a sus actuaciones individuales. Desde Busquets, que implora ya un relevo tras nueve años jugando absolutamente todos los partidos, a Rakitic, absolutamente irreconocible y sin rastro del colíder de Croacia en el pasado Mundial. Pero sobre todo Chutinho… ¿qué decir del fichaje más caro de la historia del club? (a falta de los siempre oscuros datos en torno a la adquisición de Neymar). “Elegí un mal día para dejar de tomar tranquilizantes”, balbucearía el bueno de Lloyd viendo que la primera y única acción relevante del brasileño se produjo en el minuto 70. Además terminó en nada y, nuevamente, si no marca, se convierte en un elemento decorativo intrascendente. Al menos en la otra banda, el renacido Dembelé decidió echarse el equipo a la espalda y ya apunta a ser ese puñal en la banda que necesita el equipo: de su bota izquierda salió el centro para el cabezazo a gol de Piqué que animó al equipo. Lamentablemente no lo animó a jugar al fútbol, sino a replegarse en su área. Del 75-25% de posesión antes del 1-0 se pasó a un 52-48 después. Los fríos números se vuelven contra Don Honesto.

No es de extrañar que se viera a un Messi ausente contemplando como su Barcelona ha pasado de ser un equipo dominador a un equipo especulador. La segunda parte jugando al contraataque en casa, haría exclamar a Mr. Bridges: “Elegí mal día para dejar de oler pegamento”. Viendo el aire nostálgico del capitán, uno juraría que tiene unas fotos en su mesilla de noche de Xavi e Iniesta, y todas las noches les reza y llora. Algo ha pasado en la cabeza de D10S pero desde que volvió de la lesión no es el Leo que todos conocemos. Partido mediocre aunque nuevamente se sacase de la chistera una asistencia de locos para Aleñá, tan solo reservada a los genios: con un mismo pase nos descubre un gol que no existía y una estrella en ciernes. Si dudan de esta afirmación, recuerden aquella asistencia de Ronaldinho que anunció la llegada del Messias. La resolución de la jugada por parte del canterano anuncia el posible nacimiento de una estrella y quizá sea la única posibilidad de no retomar los hábitos de fumar, beber, tomar tranquilizantes y oler pegamento. Precisamente el día que habíamos decidido dejarlo.