Yoyalodije

Si Quevedo levantara la cabeza

Cualquiera que perteneciese a la famosa estirpe del “calendario mental culé”, antes de hacer planes siempre miraba en primer lugar a qué hora y qué día jugaba el Barça. Dicha estirpe ahora se encuentra en vías de extinción, espantada por el nivel futbolístico del equipo, y ya sólo se preocupa realmente si se trata de un partido ante un rival mínimamente importante.

El PSV, atractivo en su tiempo para la parroquia azulgrana por cortarle las alas europeas a la Quinta del Buitre y por ser vivero de futuros Balones de Oro, ya no se encuentra en esa categoría. Así que ver a Messi o futuribles fichajes se antojaban como únicos motivos válidos para soportar el juego que Don Honesto va proponiendo partido a partido. Ni siquiera la manita al eterno rival sirve ya de escudo: ahora mismo una simple camiseta azulgrana es suficiente para golear al Madrid.

Que en la primera parte de Eindhoven el Barça dispusiera sólo de tres ocasiones, todas a balón parado, y que dos de ellas fueran a cargo de Arturo Vidal resume en una simple línea los primeros 45 minutos. Si la camiseta amarilla hubiera llevado el escudo del NAC Breda, la diferencia habría sido imperceptible.

Pero el NAC Breda no tiene al mejor jugador de la historia en sus filas: decimoquinto partido de la temporada y decimoquinto gol (azo) de Messi, con una jugada que él mismo arrancó en el medio del campo. Queda para la estadística también la media asistencia de Dembelé que no hace sino aumentar el debate de por qué se piensa en traspasar a un jugador con unos números tan llamativos como sus fiestas. La pequeña exhibición (para él) de Messi se cerró con una asistencia a Piqué para el 0-2. Quien siga a D10S habitualmente sabrá que ese saque de falta fue hecho a propósito.

Con el partido aparentemente resuelto, no pudo faltar la emoción final tras el infaltable y más que merecido gol del PSV: 20 partidos oficiales en lo que va de temporada y solo cinco equipos no han sido capaz de encontrarle las cosquillas a esta insegura defensa. Imaginar este partido, en las eliminatorias, contra un equipo mediano o grande produce vértigo. Ni siquiera hace falta imaginarlo: basta recordar la noche del Olímpico de Roma. Y los números de la temporada pasada en Liga eran bastante superiores a los de esta. Y también se goleó al Real Madrid. Y el juego era similarmente mediocre.

Tal vez para los culés de nueva hornada, hablar mal de un equipo ya clasificado para octavos de final de la Champions y que obviamente disputará la liga, “solamente” porque su fútbol no enamora, pueda parecer una queja muy dura. ¿Acaso es necesario pedirle a Quevedo que lo haga con unos poemas para que no parezca tan cruda? “Historia de la vida de Valverde llamado don Honesto; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños”.

Érase un entrenador a un Vidal pegado.
Con D10S atrás y el chileno adelantado.
Érase un aburrimiento superlativo.
Érase un sindiós táctico, una espesura,
Érase un somnífero masivo.
Triste extremeño de cara tuerta
Si gastas otra Roma quizá te den puerta.