Yoyalodije

Ronaldo, el Bueno. Gran Reserva

Ronaldo Luis Nazario de Lima era apodado en su etapa de jugador como El Fenómeno. Tras la aparición de Cristiano y en su afán por glorificar al Adonis de Madeira y distinguirlo del brasileño, gran parte de la caverna mediatica, cegada por los números, (en la báscula o en el terreno de juego) comenzó a referirse a él como Ronaldo, el Gordo. En realidad, si la idea es distinguirlos, nos debemos referir a él como “Ronaldo, el Bueno”, puesto que la calidad futbolística del brasileño estaría (estimativamente) entre 2 y 3 millones de años luz por encima de la del portugués. Quien se ciegue con los goles y los títulos, que consulte las estadísticas que dicen que Hugo Sánchez metía más goles que Maradona. O que Karembeu ganó más Mundiales y Champions que Roberto Baggio. Así son los fríos números.

El caso es que parece que Ronaldo, el Bueno, está interesado en comprar el Real Valladolid. El ex delantero de la selección brasileña, el delantero centro más destructivo que vio la liga española en su año como barcelonista, estaría dispuesto a pagar 30 millones de euros por el club blanquivioleta. Carlos Suárez, el actual presidente del club, negaba ayer la existencia de negociación alguna, aunque reconoció que si llegara una oferta como la mencionada sería imposible rechazarla. Como dice el castellano refrán, cuando el río suena, en este caso el Pisuerga, agua lleva.

El agua de un río que nos lleva a situarnos en la temporada 96/97. A pocas jornadas del final, una jornada intersemanal en miércoles, parece decisiva en el duelo entre el Barcelona de Robson y el Madrid de Capello. O, más bien, entre el Barcelona de Ronaldo y el Madrid de Mijatovic, Raúl y Suker (tres contra uno, así de grande era el carioca). Ronaldo, el Bueno, se adelanta en Zorrilla al mismo tiempo que el Sevilla da la sorpresa en el Bernabéu. En esos momentos los blaugrana son líderes y con un calendario bastante propicio. En la segunda parte todo dará un vuelco y el Valladolid, que esa temporada se clasificará para la Copa de la UEFA, y el Madrid remontan ambos partidos. Ronaldo, el Bueno, se despedirá en su única temporada blaugrana con una Supercopa de España, una Copa del Rey, una Recopa y un Pichichi de los que ahora nos parecen “normales”: 34 goles en 34 partidos. Ahora puede que haya hecho suya aquella frase atribuida a los romanos “Si no puedes con tu enemigo, únete a él” y quiera volver al lugar que supuso su único lunar en aquel año triunfal, transformando aquella noche de pesadilla en algo grande.

Las primeras reacciones del joven aficionado medio es “¿el Valladolid?”. Una última década con más años en Segunda que en Primera, hace que el histórico club esté siendo reemplazado en la mente de los nuevos aficionados como lo que siempre fue: un equipo fijo en las quinielas. Acostumbrados a equipos de nuevo cuño y brillo como el Leganés, el Eibar, el Getafe o el Villarreal conviene recordar a los jóvenes que entre esos cuatro equipos suman menos temporadas en Primera que el propio Real Valladolid. Que en la clasificación histórica de la Liga, el Pucela (no hay párrafo suficiente para explicar el origen de este nombre) se encuentra en la zona noble, siendo el 13º equipo histórico de la Liga española de entre los 62 que alguna vez jugaron en su Primera División. Que es uno de los pocos equipos patrios con algún título nacional en sus vitrinas: la extinta Copa de la Liga dio la vuelta olímpica en un abarrotado Zorrilla en 1984. Que paseó su nombre por Europa en tres ocasiones, cuando sólo cinco equipos por país participaban en las distintas competiciones. Que ha jugado dos finales de Copa, que ha tenido dos pichichis y que aportó varios internacionales. Un pequeño resumen para justificar que si Ronaldo, el Bueno, pretende reflotar un equipo histórico y con tradición, el Valladolid parece una excelente decisión.

La antigua capital del mundo (sí, Valladolid fue capital de España en los momentos de mayor expansión del Imperio, allá por el siglo XVII) observa como otras antiguas “capitales imperiales” como Roma o Londres ya se sitúan en el mapa mundial que es la actual Champions League. ¿Por qué no soñar con reflotar los viejos laureles que adornan el escudo del equipo? Sin embargo, la tradicional frialdad castellana ve con cierto escepticismo la noticia ante los buscavidas que han salpicado en los últimos años a otros equipos históricos como Pitterman en el Alaves, Ali Syed en el Racing de Santander o los diversos millonarios árabes y chinos del Málaga o el Español. Sin embargo, hay una luz para la esperanza: los anteriormente mencionados sabían entre cero y nada de fútbol si los comparamos con il Fenómeno.

El rumor, antesala de la noticia que diría el histórico García, tiene visos de realidad ya que casualmente (o no), el vicepresidente del Valladolid, José Moro es además presidente de algunas de las bodegas más importantes y rentables de la prestigiosa Ribera del Duero y en una de ellas ya fue socio de Ronaldo. Se sabe que el clima frío moldea los buenos vinos, así que tal vez con la ayuda del futbenólogo brasileño el clima frío de Zorrilla vuelva a saborear Grandes Reservas como los que en su día ya pasaron por allí: de Di Stefano a Messi, pasando por Luis Suarez, Platini, Weah, Zidane o el propio Ronaldo. El Bueno.