Yoyalodije

La temporada llegó a su fin

Ahora que la liga 16-17 llegó a su fin ( por motivos obvios no cuento el partido pendiente de Málaga), es hora de hacer una pequeña reflexión sobre el desarrollo de la misma. La temporada del Barça ha sido muy irregular, contando partidos buenos (los menos), pasables y auténticos truños. Por contra, no se puede decir que el equipo que va a ser campeón, o sea el Mandril, haya hecho mejor temporada ni mucho menos. Su tono general ha sido mediocre, muy mediocre. El nivel de inmundicia arbitral ha sido grotesco a favor del equipo del régimen, creo incluso que ha superado a la famosa liga del parking. Con esto quiero decir que a pesar de todo y en unas circunstancias medianamente razonables a nivel arbitral la liga la ganaría el Barça, y no hace falta enumerar la retahíla de atracos perpetrados por el equipo blanco, sino que ciñéndonos a los sufridos por el Barça, solamente con dos ejemplos palmarios ya sería suficiente para campeonar. Veamos, sino, los mangazos del Benito Villamarín y del Estadio de la Cerámica. Ahí si tenía razón el Sport:

En resumen, 4 puntos que sobraban para conseguir el título.

Y retomando el tema tan manido del victimismo histórico del Club, y basándonos en hechos tangibles y debidamente documentados, se puede decir si margen de error que efectivamente, el Barça ha sufrido en sus carnes (?) a lo largo de su historia todo tipo de tropelías y discriminaciones tanto en el ámbito futbolístico como en el institucional. Sirvan como puntas del iceberg el 11-1 del Bernabeu en plena postguerra (1943), el robo de Di Stéfano (1953), la final de las botellas (1968), la “Gurucetada” (1970), o el largo período de 13 años en el cual el Barça sólo ganó una liga (1960-1973), esto último coincidiendo con el fascista Plaza al frente de los árbitros. Bien, sentados estos precedentes, se puede decir claramente que las quejas estaban fundamentadas.
¿Qué sucede? Pues que al amparo de estos hechos, las directivas (fundamentalmente Nuñez que estuvo 23 años en el cargo) tenían coartada suficiente para justificar las mediocres planificaciones deportivas que hacían, y su poco criterio a la hora de enfocar el proyecto deportivo, dándoles cobertura suficiente (Madriz ens roba) para subsistir en el cargo, y seguir tirando millas, compensando el fracaso deportivo con la presentación de unos balances económicos aparentemente buenos. A todo esto, además, hay que sumar lo que representaba por entonces políticamente el Barça como club, una institución en la cual se canalizaban las manifestaciones del catalanismo, en plena época franquista. Con lo cual, ya tenemos el cóctel: perseguidos por el poder central.
La denuncia de los hechos no tiene porque ir siempre acompañada del complejo de victimismo, eso ya es historia, sobre todo desde que nuestro guía espiritual (Johan) cogió al Club el 4 de mayo de 1988 y nos cambió para siempre.
Una cosa no está reñida con la otra.