Crónica

El partido más largo del mundo

Ante todo, el de ayer, fue un magnífico partido de fútbol. Un partido de poder a poder, entre un equipo que no tenía nada que perder y otro al que se le exigió algo muy difícil pero que parecía posible, dar el golpe de gracia al proyecto de Mourinho. Como buen partido de vuelta ,  y como en una matrioska  rusa, hubo diversos partidos dentro del mismo, de los que únicamente hay que sacar una conclusión: el Barça ha vuelto a eliminar al Madrid y está en semifinales, porque consistía en eso el partido de ayer ¿no?

1.- El partido del Barça. Como ya suele ser una costumbre, el Barça comenzó el partido regalando una clara ocasión de gol al máximo rival, ocasión que, afortunadamente, Higuaín falló en un despiste de Piqué que lleva una temporada muy irregular y que necesita reflexionar. Pese a ello y la presión asfixiante, el Madrid no volvió a llegar con demasiada claridad y poco a poco el centro del campo recuperó el control del balón hasta que se produjo la primera mala noticia de la noche. En una disputa con Arbeloa, Iniesta se volvió a resentir del maldito bíceps femoral y tuvo que ser sustituido cuando no habíamos alcanzado la primera media hora de partido. Pedro le sustituyó con fortuna pues, una vez tuvo el lógico bajón físico el Real Madrid, y cuando finalizaba la primera parte , en una jugada calcada al gol de Abidal de la ida, colocó un disparo en el palo de Casillas, un gol que di alas al equipo aunque no consiguió despegar. Esos minutos fueron frenéticos y Messi olió sangre pues encaró a Lass que le tuvo que entrar con violencia pese a tener una tarjeta amarilla y provocó una falta que acabó en el fantástico gol de Alves. Un remate seco y fortísimo a la escuadra en el que el portero no pudo hacer nada. Parecía que todo estaba hecho ya y el Barça no quiso hacer más sangre. Ese fue su error porque, en una jugada de calidad de Ronaldo, el Madrid acortó distancias, y con la salida de Benzema empató, en otro error defensivo al despejar el balón. A partir de ese momento la angustia se adueñó del equipo y el Madrid tuvo quince minutos en los que pudo hacer el tercer gol hasta que después de que Pepe lesionara a Alexis, la segunda mala noticia de la noche, salió Mascherano que le dio al equipo lo que necesitaba defensivamente para acabar con cierta tranquilidad el partido. El Barça debió rematar al Madrid cuando estaba a su merced, y después cuando tuvo dos o tres contragolpes claros que no supo definir. Ahora hay que recuperarse pronto y tirar de plantilla y filial pues el sábado hay un nuevo partido que le exigirá mucho al equipo, y los rivales han demostrado que no nos van a regalar ni un centímetro en esta carrera de fondo que está siendo esta temporada.

2.- El partido del Madrid. Los blancos salieron mejor mentalmente al Camp Nou, con el convencimiento, pese a  la losa que suponen los clásicos previos, de que podían remontar la eliminatoria. Y así se vio, jugaron con mucha intensidad y generosidad en su esfuerzo, también jugaron como en ocasiones anteriores al límite del reglamento, algo que no se comprende cuando se demostró que es una violencia innecesaria dada la gran calidad de alguno de sus jugadores. Ayer Özil le demostró  a su entrenador que nunca puede ser suplente contra el máximo rival pues hizo un partido excepcional, igual como Benzema que , en los veinte minutos que estuvo en el campo volvió locos a los defensas blaugranas. Pese a salir eliminado, el Madrid no pierde autoconfianza tras el partido, hubo momentos en el partido en que pudo ser goleado pero hubo otros en los que se vio capaz de remontar la eliminatoria. No se entiende el gusto de Mourinho por ese hombre de cro-magnon que tiene por central porque ayer demostró que debió ser sancionado y no debió saltar al césped del Camp Nou, pues además de provocar no menos de dos penaltys, agredió una vez más a Cesc y acabó perdiendo los papeles con los árbitros al final del partido. El Barça ha perdido una ocasión para rematar a su rival pero el Madrid perdió anoche una gran ocasión de devolverle al Barça la eliminación de la temporada pasada.Dejaremos pues la guerra psicológica en tablas.

3.- El partido del árbitro. Teixeira dejó bien claro a los pocos minutos de partido que los arbitrajes de los clásicos en España están todos cortados por el mismo patrón: se permite el juego duro hasta el extremo, no se expulsa a ningún jugador hasta el final del partido y en las áreas debe haber sangre para pitar la pena máxima. Así, tan contento y con estas premisas dejó que las jugadas fueran discurriendo, los penaltys en ambas áreas, la violencia de Lass, Pepe, Ramos y Arbeloa que repartieron estopa sin control alguno y que debieron ser (todos) expulsados. El problema es que los árbitros tienen pánico del revuelo que pitar bien conllevaría, tiene miedo a las portadas de AS, de Marca y sobre todo a las tertulias nocturnas, y ante el dilema entre pitar y tragarse el pito(?) siempre toman esta última decisión pensando que es la menos escandalosa. Los árbitros están mediatizados gravamente, sobre todo cuando pitan al Real Madrid, que ayer debió quedarse con diez en el minuto 45 de la primera parte, pero no lo harán nunca, y Mourinho lo sabe, juega con eso. Después viene Starks, que no lee el Marca ni se queda por la noche para ver Punto Pelota, y cuando cro-magnon vuelve a perder los papeles y suelta una coz en el centro del campo, lo expulsa, y al madridismo le extraña, y hablan de complots, de por qués, de villaratos, cuando  lo que hace simplemente es arbitrar. Malos tiempos se avecinan para el arbitraje si los dirigentes deportivos no se cogen el asunto por donde quema, de momento parece difícil si todos los designados son forofos del Real Madrid.

4.- El partido de los entrenadores. Ayer Mourinho, tras el partido en rueda de prensa volvió a su papel preferido: el victimismo y pese a responder a la mayoría de preguntas con monosílabos, dejo el mensaje que quería lanzar: “los jugadores han dicho en el vestuario que en el Camp Nou es imposible ganar”. No tuvo ganas de más pero fue suficiente para que los voceros del reino tomaran el partido por donde les convino y volvieran al discurso de siempre, “robo” fue la palabra más escuchada en la medianoche, en una interpretación que Goebbels no hubiera mejorado. El madridismo demostró ayer lo que nos suponíamos, le importa un carajo que su equipo juegue bien y de una imagen muy digna en el campo, solo quieren ganar, eliminar al Barça, aniquilarlo y si no es así, no hay alegría posible, todo es un complot, todo negativo. Eso es bueno para el Barça porque está claro que el Madrid no se ha visto reforzado tras el partido, se ha vuelto a hundir en un mar de resentimiento y paranoia, solo había que ver la cara de los jugadores, de Pepe, de Casillas al final del partido. El drama se reflejaba en sus rostros.

Pep estuvo bien en rueda de prensa no se metió en ningún charco y sobre todo sacó consecuencias positivas al duro partido de anoche. Los hechos le dieron la razón y el Madrid no estaba tan muerto como muchos pensaban, Pedro había vuelto a avisar de que venía el lobo, pero esta vez era verdad, quizás en el futuro le hagamos caso de una puñetera vez. O no, que para esos somos el Barça ¿no?