Crónica

Forjando la leyenda

F.C. Barcelona, 3 – Atlético de Madrid, 0

El  Barça de Pep Guardiola sigue pulverizando registros con la voracidad de un dragón mitológico: anoche, en el Camp Nou y ante un deprimido Atlético de Madrid, el equipo azulgrana consiguió su decimosexta victoria consecutiva en campeonato de Liga, superando la marca lograda hace medio siglo por el Real Madrid de Di Stefano y Puskas. Para hablar de cotas de imbatibilidad no habrá que recurrir ya a las imágenes en blanco y negro del NO-DO sino al vasto e instantáneo archivo global de Internet. Signo de estos vertiginosos tiempos.

El técnico azulgrana no quiso sorpresas ni riesgos ante un rival históricamente imprevisible y lunático y apostó por el once de gala con la obligada excepción del capitán Carles Puyol. Quique Sánchez, en cambio, decidió de entrada dejar en el banquillo a Forlán en beneficio de Fran Mérida para engrosar la nómina de centrocampistas y tratar así de dificultar la fluidez de la sala de máquinas azulgrana. Las buenas intenciones plasmadas en la pizarra le duraron un cuarto de hora al equipo colchonero, hasta que Leo Messi dibujó un slalom en el borde del área para superar a todos los defensas que le salieron al paso y conectar un disparo ajustado al palo que batió a De Gea.

Diez minutos más tarde el propio Messi, aprovechando rebotes y la lentitud de la zaga rival, marcaba el segundo tanto del partido. Además de los goles hubo un detalle del crack argentino que no debe pasar inadvertido: cuando corrió hasta la zona defensiva de su equipo para presionar y robar un balón al Kun Agüero. No hay ejemplo más perfecto de la actitud, del compromiso y del apetito intacto del colectivo azulgrana como ver al mejor futbolista del planeta colaborando solidario en tareas de contención. Al árbitro se le acumuló el trabajo al filo del descanso: anuló correctamente un gol a Tiago y perdonó la expulsión a Dani Alves por una fea entrada al Kun Agüero.

En la segunda mitad Quique Sánchez dio entrada a Forlán para acompañar al naúfrago Agüero y este incremento de pólvora rojiblanca coincidió con la mejor oportunidad visitante: un duro remate de Filipe Luis salvado bajo los palos por Piqué. Únicamente Messi fue capaz de poner sal y pimienta a una desangelada segunda parte: recibió una tarjeta amarilla por ejecutar una falta antes de tiempo y firmó su cuarto hat trick de la temporada para certificar una victoria inapelable. Cabe destacar asimismo el impecable partido de Eric Abidal, soberbio en el eje de la zaga y la positiva química que se ha generado espontáneamente entre Ibi Afellay y el Camp Nou.

El próximo fin de semana ya espera en El Molinón el Sporting de Gijón de Manolo Preciado. Una nueva oportunidad para poder seguir disfrutando de este equipo ya legendario, hecho del material con el que se forjan los sueños. Un auténtico privilegio.