Yoyalodije

FC Barcelona 4 – 0 VfB Stuttgart

Sublime. Seguro.  Arrollador. Y así podriamos seguir hasta completar la crónica completa usando solo adjetivos. Se presentaba la noche con un ligero ruido de fondo, por el recuerdo de la primera parte en Stuttgart y, sobretodo, por la funcionarial baja de Xavi Hernández. Sin problemas, Guardiola armó un centro del campo con músculo, con Touré y Busquets acompañando a Iniesta. Especialmente destacable el marfileño, recuperando un gran tono durante todo el partido, con el único “pero” de una cierta lentitud de ideas a la hora de lanzar contragolpes. Muy destacable también la primera parte de Thierry Henry, lanzando múltiples desmarques y permitiendo, bien por su presencia o por su ausencia, la elaboración de jugadas de peligro como la del primer gol del mejor jugador del mundo. Digamoslo ya, Messi está que la rompe y si mantiene este nivel de forma, se convierte en una arma de destrucción masiva futbolística. Conduciendo, llegando, pasando, siempre escoge la mejor opción y cuando falla solo es porque intenta el “mas difícil todavía”. Hoy es imposible hablar mal de ningún jugador del Barça. Nos han regalado un enorme partido de octavos de Champions contra un equipo que creo que es alemán y que juega de blanco, pero del que poco más puedo decir, aparte que tiene un portero que lleva o dos copas de más o dos hostias de menos. Lo que se ha llevado a los vestuarios en el descanso, eso si, han sido dos goles, obra de Messi, obra de arte desde la frontal, y de Pedro a centro de Touré reconvertido en extremo por un minuto. Pim pam y al rincón de pensar para los alemanes.

En la segunda parte no ha cambiado la decoración, el conjunto de Pep ha seguido controlando el partido placidamente y se ha dado el lujazo de poner, no ya tercera o segunda, sino incluso la reductora, con la suficiente habilidad y oficio como para no relajarse demasiado y seguir presionando para que los teutones no olvidasen donde estaban.  Eso lo dejó claro el Barça en la jugada del tercer gol, obra de Messi tras taquito de Alves. Entraba Ibrahimovic por Sergio Busquets a lesión de este pero la reorganización del equipo y la baja moral de los alemanes se encargaban de que todo siguiese igual, hasta que el recién ingresado Bojan, a pase con caño incluido de Ibrahimovic, marcaba el cuarto.  Podría seguir escribiendo piropos para el Barça pero esta crónica, como el partido, se acabó en cuanto empezó. Y es que el Stuttgart descubrió, posiblemente tarde, que no tiene nivel para desafiar al fútbol en esencia. El Fútbol Club Barcelona.